Publicado: junio 15, 2026, 10:30 am
La piel del cuerpo es la gran olvidada, porque pasa muchos meses tapada. Con la subida de temperaturas y el cambio de armario, adquiere gran protagonismo y es entonces cuando se desea que luzca radiante y saludable. Uno de los problemas más habituales en brazos y piernas es la queratosis pilaris , conocida popularmente como piel de fresa , porque tiene cierta similitud con el aspecto de las fresas: una piel con muchos granitos blancos. Recuerda también a la ‘piel de gallina’ que se produce de forma involuntaria, formando pequeños bultos. La doctora Cristina García Millán , experta en pieles sensibles y directora de la clínica dermatológica Esthea Médica, explica que «se trata de una alteración benigna que produce pequeñas protuberancias o granitos ásperos alrededor o en los folículos pilosos, dando un aspecto parecido a la piel de gallina o piel rugosa. Aunque se suele pensar que son granitos de acné, realmente no es así». En cuanto a las causas de la queratosis pilaris, García Millán señala que «se produce porque la queratina se acumula de manera excesiva en la zona de salida normal del folículo. A veces esta queratina se ve de color blanco y se confunde con el acné, lo que lleva a muchos adolescentes a consultar por granos en esa zona cuando en realidad es queratosis y su tratamiento es distinto. No se considera una enfermedad grave ni contagiosa. Aparece con más frecuencia en personas con piel seca, dermatitis atópica o con antecedentes familiares. Empeora con la sequedad cutánea, el ambiente seco y el clima frío». La piel de fresa suele aparecer en los brazos, las piernas, los glúteos y en algunos casos, incluso en las mejillas. Según la doctora Eva Álvarez , medico estético y medical advisor de Toskani, «aunque se trata de una condición benigna, puede desencadenar una sobreinfección de dichos poros y folículos y por tanto convertirse en un problema». En verano, al quedar la piel al descubierto es cuando se le presta mayor atención, y se busca solucionar este problema estético. La recomendación de los expertos es utilizar geles de ducha suaves o aceites que respeten la barrera cutánea, hidratar la piel a diario con fórmulas emolientes que no contengan alcoholes o fragancias irritantes, evitar las duchas muy calientes y largas, así como los exfoliantes agresivos. García Millán explica que «no tiene cura definitiva porque no se puede eliminar por completo, pero sí mejora mucho con un cuidado constante . Hay que evitar, además, manipular las lesiones con la uña, porque podrían llegar a infectarse». Bajo la prescripción médica, la doctora comenta que «a veces se utilizan cremas queratolíticas , que son básicamente cremas con ingredientes exfoliantes como urea, ácido láctico o alfa-hidroxiácidos. Hay que tener cuidado con estos últimos porque, al tratar una piel atópica, se podría producir irritación, por lo que se debe buscar el equilibrio adecuado entre exfoliación e hidratación. En casos muy persistentes, a veces recomiendo retinoides tópicos, que generalmente prescribo formulados, aunque también hay algunas lociones corporales que los contienen. En ocasiones, los láseres de depilación con una determinada longitud de onda también pueden ser beneficiosos».
