Publicado: junio 13, 2026, 10:00 pm
A unos días del arranque de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el impacto del torneo sobre las reservaciones de alojamientos en Airbnb en la Ciudad de México todavía es limitado y, por ahora, no puede atribuirse directamente al evento deportivo, de acuerdo con resultados preliminares de una investigación presentada en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El estudio, realizado por Yesua Martínez Torres, doctor en Estudios Urbanos por El Colegio de México, analizó el comportamiento de las reservas en propiedades de Airbnb ubicadas en un radio de hasta 10 kilómetros de los estadios mundialistas en cinco ciudades sede de México, Canadá y Estados Unidos.
Los datos muestran que la Ciudad de México registra una tasa de ocupación de 28.2%, la más baja entre las ciudades analizadas. Por encima se encuentran Vancouver, con 54%; Toronto, con 46.9%; Seattle, con 41.2%; y la Bahía de San Francisco, con 35.2%.
Durante una conferencia en el Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM, el especialista explicó que el ligero aumento observado en las reservaciones de la capital mexicana no es estadísticamente significativo y podría responder a factores distintos al Mundial.
Entre ellos mencionó la propia configuración urbana de la ciudad, la ubicación del estadio y el tipo de encuentros que albergará durante la justa deportiva.
Turistas prefieren zonas con mayor atractivo
Martínez Torres señaló que uno de los factores que podría explicar la baja ocupación en los alrededores del estadio es que los visitantes suelen privilegiar zonas con una oferta turística más amplia.
En el caso de la Ciudad de México, barrios como Roma, Condesa y Polanco continúan concentrando gran parte del interés de los viajeros, por encima de las áreas cercanas al inmueble mundialista.
La investigación abarca el periodo comprendido entre el 5 de enero y el 31 de agosto de 2026, lo que permite observar la evolución de la demanda antes, durante y después del torneo.
La CDMX lidera en número de alojamientos
Paradójicamente, la capital mexicana es la ciudad con más propiedades registradas en Airbnb entre las cinco sedes evaluadas.
La Ciudad de México cuenta con 18 mil 118 inmuebles anunciados en la plataforma, casi el doble que Toronto, que ocupa el segundo lugar con 9 mil 544. Le siguen la Bahía de San Francisco, con 5 mil 818; Seattle, con 4 mil 789; y Vancouver, con 3 mil 687.
Pese a esta amplia oferta, las reservaciones alrededor del estadio no muestran un crecimiento relevante.
El investigador destacó además que mientras Toronto y Vancouver registran disminuciones de entre tres y cinco puntos porcentuales en sus niveles de ocupación, en la Ciudad de México, Seattle y la Bahía de San Francisco las variaciones observadas son mínimas.
Etapas finales podrían cambiar el panorama
Martínez Torres recordó que el Mundial de 2026 tendrá una distribución inédita entre tres países. De los 104 partidos programados, 84 se disputarán en Estados Unidos, mientras que México y Canadá albergarán 13 encuentros cada uno.
Ante este escenario, consideró que una posible alza en la demanda de hospedaje podría presentarse durante las rondas finales del torneo, cuando la concentración de aficionados y turistas internacionales sea mayor.
También advirtió que, a diferencia de otras ediciones de la Copa del Mundo, la movilidad entre países sede podría representar un reto para los seguidores debido a los requisitos migratorios y a los elevados costos de los boletos para los partidos.
Conectividad pesa más que la cercanía
Durante la presentación del estudio, el director del CISAN, Juan Carlos Barrón Pastor, apuntó que la conectividad suele ser un factor más determinante que la proximidad física a los estadios.
Es decir, los aficionados tienden a elegir alojamientos bien comunicados mediante transporte público o vialidades principales, aunque estén más alejados de las sedes deportivas.
Por su parte, Alejandro Mercado Celis, coordinador del Área de Estudios Sociales y Culturales del CISAN, consideró que la investigación abre nuevas líneas de análisis sobre los efectos urbanos y económicos del Mundial 2026, particularmente por la compleja distribución geográfica del torneo entre tres países.
El académico señaló que esta fragmentación incluso podría dificultar que muchos aficionados acompañen a sus selecciones durante todo el campeonato, un factor que también influiría en los patrones de hospedaje y movilidad.



