Publicado: junio 10, 2026, 7:30 pm
Más allá de lo estrictamente musical del espectáculo y de fenómenos virales como el ‘Acho, PR es otra cosa’, uno de los asuntos que más interés ha suscitado durante la ‘residencia’ de diez conciertos de Bad Bunny en la capital, que llegará a su fin el próximo 15 de junio, es la selección de los invitados anónimos y famosos que se suben a La Casita.
Y es que, en los últimos días, no han sido pocas las personalidades conocidas que se han visto salpicadas, de uno u otro modo, por su presencia en esta zona reservada del escenario, como fue la polémica con la actriz Ester Expósito o la influencer Lola Lolita, quien, en su caso, se vio envuelta en una tensa discusión con una chica que se encontraba allí.
Aunque el artista puertorriqueño ya adoptó medidas para seleccionar a un público más diverso y de distintos perfiles, el debate sobre el supuesto criterio sexista que se habría seguido en La Casita, condicionado en gran medida por los cánones de belleza, ha vuelto a reabrirse en las últimas horas a raíz de las declaraciones de Mar lucas, quien estuvo allí presente durante uno de los conciertos de Barcelona.
En su vídeo, la influencer responde a una de las voces más críticas contra La Casita, Ricky Edit, y, aunque aclara que le «cae bien», pronto desmonta su premisa de que el feminismo tan solo favorecería a las mujeres. «Creo que estáis equivocados. Para mí, tendríamos que estar luchando todos porque el feminismo también ayuda a los hombres», apuntaba ella. Entonces, ¿por qué estamos luchando nosotras solas?».
Así, reafirmándose como una mujer feminista, la cantante dio su punto de vista sobre La Casita, destacando que, a todas luces, se trataría de una buena «estrategia de marketing». «Hay momentos de vergüenza, aunque es un concepto muy guay. Obviamente, como artista, me parece muy inteligente lo que ha hecho de que famosos vayan a su Casita», explicó.
En lo que respecta a las críticas sobre la «sexualización» del cuerpo femenino, Lucas, en consonancia a lo que defendía Ester Expósito hace unos días, señaló que no es incompatible ser feminista con dejarse ver «bailando» y disfrutando con Benito a su lado.
«Si tengo la oportunidad de estar en La Casita de Bad Bunny no voy a decir ‘no’. O sea, soy feminista, no tonta», sentenció ella, recalcando que, en todo caso, el «problema» no recae en mujeres como ella que acuden como invitadas VIP, sino más bien en la mirada ajena que las sexualizan. «Yo me lo gozo, te quiero decir», expresó.
Ante la rápida viralización de su vídeo, numerosos usuarios expresaron su disconformidad al considerar que Mar Lucas habría renunciado expresamente a sus supuestas convicciones en favor de una experiencia que, según ellos, contradice los principios del discurso feminista que promueve en redes sociales.
Otros, en línea con su postura, sostuvieron que bailar o aparecer en La Casita no implica ninguna estrategia de sexualización explícita por parte de las mujeres invitadas y que, en tal sentido, podría interpretarse simplemente como una experiencia lúdica y recreativa.
