Publicado: junio 5, 2026, 10:30 am
El bótox es uno de los tratamientos más populares en medicina estética para relajar temporalmente (entre 4 y 6 meses) los músculos responsables de las arrugas de expresión de la frente, el entrecejo o las patas de gallo. Al disminuir la contracción muscular, las arrugas existentes se relajan y, además, previene la formación de otras nuevas. Pero, la precisión y la técnica son fundamentales para evitar errores como las cejas de diablo . Esas caras de asombro permanente que algunas celebrities han mostrado en ocasiones son uno de los efectos indeseados del bótox que los profesionales denominan cejas de diablo, efecto Spock (por el célebre personaje de Star Trek) o Mefisto. La doctora Carmen Ruiz Gazón , especialista en cirugía y medicina estéticas y directora de la clínica homónima, explica que este problema «consiste en una elevación excesiva de la parte lateral de la ceja, lo que puede dar al rostro una expresión de sorpresa permanente , cierta agresividad e, incluso, una apariencia poco natural. De ahí precisamente el nombre de ‘Mefisto’, asociado a esa imagen más dura o diabólica del gesto facial». La doctora Carmen Martín , especialista en medicina estética y directora de la clínica que lleva su nombre, señala que las cejas de diablo surgen «porque el músculo de la frente no tiene la misma fuerza ni reacciona igual en toda su superficie. Si relajamos demasiado la zona central del músculo frontal y dejamos activa la parte lateral, esa cola de la ceja tira hacia arriba en exceso. También puede influir la anatomía natural del paciente , una técnica demasiado agresiva o dosis mal equilibradas. No es un problema grave, pero sí un resultado poco armónico estéticamente». Es cierto que, con la edad, la cola de la ceja suele caer lo que le da a la mirada un aspecto de tristeza y cansancio que muchas personas buscan revertir, pero cuando la elevación es excesiva se cae en este efecto poco natural. «Hay que aplicar dosis adecuadas en todos los músculos del tercio superior para no romper ese equilibrio que permite que la ceja se mantenga en su posición natural. Aunque queramos elevar un poco la cola de la ceja, debemos hacerlo de forma armónica y discreta, para evitar precisamente esa expresión no deseada. Generalmente, en personas que tienen un frontal muy fuerte o una cola de la ceja que ya de por sí está elevada, el tratamiento tiene que ser mucho más personalizado. En esos casos debemos ser más prudentes al aplicar el neuromodulador para conseguir que este efecto no se produzca», asegura la doctora Ruiz Garzón. Tener un profundo conocimiento de la anatomía permite a los doctores evitar este efecto secundario del bótox, de ahí la importancia de acudir a un profesional cualificado y con experiencia y a una clínica que cumpla con la legislación . «No todas las frentes se tratan igual. Antes de infiltrar hay que analizar cómo gesticula el paciente , la posición natural de sus cejas y la fuerza muscular de cada lado. Para evitar el efecto Spock, normalmente trabajamos con dosis equilibradas y respetamos determinados puntos de seguridad en la frente. En muchos casos es preferible quedarse corta y retocar después que sobrecorregir desde el inicio. Además, una buena técnica médica busca mantener la naturalidad de la expresión, no inmovilizar completamente la frente», explica la doctora Carmen Martín. Por otra parte, en caso de producirse el efecto indeseado, es importante saber que se puede corregir , aunque Ruiz Garzón advierte que «los neuromoduladores no tienen un antídoto. Es decir, no existe ningún medicamento capaz de eliminar de inmediato su efecto o que revierta sus efectos antes de tiempo. Lo que suele hacerse en estos casos es realizar pequeños retoques muy precisos con el propio neuromodulador para recuperar el equilibrio muscular y devolver la ceja a una posición más natural. Eso sí, la corrección debe hacerse con mucha cautela. El objetivo no es solo eliminar el efecto Mefisto, sino evitar el problema contrario: que la cola de la ceja quede demasiado caída».
