Publicado: mayo 31, 2026, 6:00 pm
Bogotá. En las calles de Bogotá se observan parejas jóvenes con la camiseta amarilla de la selección de futbol; no hay partido, pero sí elecciones.
En la calle 74 del barrio Chapinero de la capital una pareja de la tercera edad acaba de votar. Jaime Gustavo Díaz confiesa en voz baja a El Economista que “hay que darle continuidad” al Gobierno del presidente Petro. La pareja votó por Iván Cepeda y de manera inmediata Jaime defiende al candidato de la izquierda de la lluvia de críticas que le rodean: “no es hijo de guerrillero como dicen muchos; su padre era profesor y periodista y dirigió una revista La Voz”.
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Un vendedor de galletas de coco ofrece sus productos a deportistas que acuden el parque El Virrey. “Es necesario el cambio; (Iván) Cepeda representa al viejo comunismo que se dedica a poner obstáculos al desarrollo”, asegura.
A pocos metros un enorme cráter revela la huella de lo que será el metro de Bogotá. En varias zonas de la capital se percibe lo que quizá en un par de años quede lista la primera línea del metro subterráneo.
En la calle 13 se ubica un centro de votación en el interior de la Universidad Católica. Al salir de la votación, un grupo de jóvenes ingresa a una cafetería Juan Valdez ubicada a 50 metros. Todos enseñan en el mostrador su comprobante de votación y reciben a cambio un café gratis.
Quienes votan en Colombia pueden pedir un día de descanso en sus trabajos. Y aquellos que se desempeñan como jefes de casillas, reciben un día y medio de descanso.
Clara una joven universitaria acudió a la casilla junto a su perro a votar y muestra con satisfacción su preferencia por el candidato Abelardo de la Espriella. “El centro no contará para nada, pero decidirá quién será presidente: Abelaro o Cepeda; voté por Abelardo porque no queremos la destrucción de la democracia”.
En el centro de la ciudad, en la calle 23 la zona se convierte en un enorme mercado ambulante. Playeras de la selección colombiana se pueden comprar afuera de una tienda original de Adidas. La pirata cuesta 55,000 mil pesos colombianos (260 pesos mexicanos) y en la tienda, la original cuesta 379,959 pesos colombianos (1,800 pesos mexicanos).
En ese corredor no se observan centros de votación. Poco más adelante se encuentra la Plaza Bolívar, el lugar favorito de Petro para dar discursos. Similar al zócalo de la CDMX, en la Plaza Bolívar se encuentra el Capitolio (Congreso), el palacio de Justicia y la catedral. En el centro, el órgano electoral instaló una enorme pantalla donde promociona el voto y lanza mensajes de confianza: “El sistema sirve cuando ganas, también sirve cuando pierdes”.
Al lado de la plaza se encuentra un centro de votación. Miguel es un taxista que votó por Iván Cepeda, considera “peligroso que Abelardo de la Espriella” ganara las elecciones porque “destruiría lo realizado por Petro”.
Falta una hora para el cierre de las casillas y el clima sin lluvia permitió a los ciudadanos acudir a las urnas.
La playera de la selección colombiana une tanto a los que votaron por Cepeda como por De la Espriella. Inclusive, El Economista avistó perros portando la amarilla.



