Publicado: mayo 31, 2026, 5:00 am
Bogotá. Colombia se hizo una ilusión. Después de la firma de los acuerdos de La Habana con las FARC la paz no llegó. Varias organizaciones armadas continuaron en guerra, y la estela de los acuerdos fue exterminada por el sucesor del premio Nobel de la Paz Juan Manuel Santos, el uribista Iván Duque.
Los homicidios siguieron y la extorsión se extendió en gran parte del territorio.
La mañana de este sábado el parque El Golfito de Bogotá mantiene un entorno propio de un fin de semana: niños jugando con la camiseta de James, adolescentes acompañando a sus mascotas y ancianos caminado lentamente, sin embargo, en un rincón del espacio público se encuentra un pequeño altar de Miguel Uribe Turbay, el joven político asesinado por disidentes de las FARC hace poco menos de un año.
Gustavo Dunacan, profesor de la materia Economía Política del Crimen Organizado de la Universidad EAFIT de Medellín, comenta que diversos Gobiernos no dirigieron estrategias hacia los mandos medios de las FARC y de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)”.
Así nacieron las disidencias de las FARC y el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC).
En este sentido, Eduardo Pizarro, profesor emérito de la Universidad Nacional de Colombia y otrora presidente de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación comenta: “los mandos medios han jugado un papel central en el reciclaje de nuevas formas de violencia, son los que disponen de un conocimiento preciso del terreno en el cual la organización lleva a cabo sus actividades, así como de los mecanismos de reclutamiento de los nuevos miembros, de las redes de tráfico de armas y de las fuentes de financiamiento, por ejemplo, los cultivos de coca o la minería ilegal)”.
Dos modelos de seguridad
Este domingo tendrán lugar las elecciones presidenciales en Colombia. El tema de seguridad ha reconfigurado el mapa de las opciones que se encontrarán los colombianos en las boletas.
Iván Cepeda, representante del Pacto Histórico, la coalición de izquierda donde emergió el actual presidente Gustavo Petro, promete ser continuista en las estrategias de seguridad, es decir, de la llamada Paz Total de Petro.
El presidente intentó negociar con más de ocho grupos delincuenciales como las ramificaciones de la disidencia de las FARC y el ELN, sin embargo, fracasó.
“El liderazgo personalista y el discurso populista exacerbando el odio de clases, de Petro, lejos de fortalecer su sueño de alcanzar la Paz Total, lo fue minando día a día”, comenta Eduardo Pizarro, autor del libro “El fracaso de la Paz Total” (editorial Penguin Random House, 2026).
Abelardo de la Espriella promete mano de hierro. Los disidentes de las FARC, los miembros del ELN y de otras agrupaciones, “o se alinean con la autoridad o los bombardeará”.
El Golfito ya no es el mismo después del 11 de agosto del año pasado. Rodeado por un barrio de clase media, es frecuente el ruido de los aviones que salen y llegan al aeropuerto internacional El Dorado.
Es inevitable recordar lo escrito por Gabriel García Márquez: “Cada colombiano es un país enemigo (…) La verdad es que aquí solo hay dos partes: los que están conmigo y los que están en mi contra”.



