Publicado: mayo 29, 2026, 8:30 am
CARACAS.- La Guía Michelin Florida 2026 ratifica por tercer año consecutivo a Ogawa, en Miami, como una referencia indiscutible de la alta cocina japonesa en Estados Unidos, al mantener su estrella, mientras que Emelina, su nuevo restaurante en Palm Beach, obtiene su primera estrella Michelin.
Con este anuncio oficial, Álvaro Pérez Miranda se convierte en el único venezolano en Estados Unidos en liderar simultáneamente dos restaurantes galardonados con una estrella Michelin.
La ratificación de Ogawa dentro de la selección Michelin consolida un modelo de excelencia sostenida basado en técnica, sensibilidad y consistencia operativa. Desde su concepción, el restaurante, con el chef Masayuki Komatsu, ha desarrollado una experiencia íntima y multisensorial centrada en la cocina y la hospitalidad japonesas, con una filosofía donde el producto, el ritmo del servicio y la confianza del comensal en el formato Omakase forman parte de una misma narrativa de precisión.
Para Pérez Miranda, mantener esta distinción durante tres años consecutivos no es un gesto circunstancial, sino la consecuencia de una disciplina profesional afinada durante décadas. “El verdadero reto no es alcanzar un reconocimiento, sino merecerlo todos los días. Mantener una estrella Michelin por tercer año consecutivo significa que el equipo comprende que la excelencia no puede depender del estado de ánimo, de la temporada o de la atención mediática, se trata de una conducta, de una filosofía de vida”, afirmó Pérez Miranda.
Emelina irrumpe en Palm Beach
Emelina, en el distrito Flamingo Park de Palm Beach, irrumpe en la Guía Michelin con su primera estrella y un carácter propio, distinto a Ogawa. Propone un menú de degustación único, de la mano del equipo de chefs Osmel González y Camila Salazar, construido a partir de una pregunta provocadora: cómo podría desplegarse la tradición culinaria cubana si se mirara desde la libertad, el diálogo con otras culturas y la abundancia creativa.
Lejos de la literalidad, Emelina reimagina la cocina cubana desde un lenguaje contemporáneo, abierto y global, en el que los sabores de origen se depuran, se conectan con otras influencias y se presentan en una narrativa de alta cocina, sin perder emoción ni memoria.
“Cada restaurante tiene que tener alma propia. Emelina no nace para parecerse a nada anterior, sino para expresar una sensibilidad distinta, con su propio lenguaje, su propio ritmo y su propia manera de recibir. Cuando uno trabaja con honestidad conceptual y con rigor, el reconocimiento llega como resultado, no como artificio”, señaló Pérez Miranda.


Filosofía: transformarse para transformar
Con más de tres décadas dedicadas al mundo de la hospitalidad, la filosofía de Álvaro Pérez Miranda se ha decantado en una idea central: para transformar el entorno, primero debemos transformarnos a nosotros mismos. Esa transformación se concreta en hábitos: autodisciplina, constancia, escucha activa y una actitud de servicio que pone en el centro la experiencia del otro, ya sea un comensal, un miembro del equipo o un aliado creativo.
En su trayectoria, la excelencia se ha ido simplificando: menos artificio, más verdad; menos ruido, más producto y más conexión humana. Aprendida durante sus años en Japón y afinada en ciudades como Los Ángeles, Florencia, Tokio, Nueva York y Miami, esta visión se refleja hoy en cada detalle operativo de Ogawa y Emelina.
“En mi vida y en mis restaurantes, la excelencia no es un adjetivo, es una forma de estar en el mundo”, asegura. “La estrella Michelin ilumina la sala, pero la verdadera luz viene de la disciplina que nadie ve: llegar antes, revisar cada detalle, corregir en silencio y nunca perder de vista que cocinamos para personas, no para guías.”


Valores que sostienen el logro
La hospitalidad como arte, la atención cuidados al detalle y la resiliencia entendida como capacidad de sostener la calidad máxima en el tiempo son los valores que que sostienen este doble reconocimiento. La filosofía de Pérez Miranda se sostiene en principios que ha integrado a su vida y a sus operaciones, como Omotenashi (hospitalidad), Komakai (atención al detalle) y Sensai (delicadeza), nociones presentes en la cultura de servicio de sus restaurantes.
“Obsesionarse con el detalle no es un capricho estético: es una forma de respeto”, afirma. “Una gota fuera de lugar en la mesa, una mirada que no saluda, un plato que no alcanza el ‘factor guau’, nos recuerdan que siempre podemos hacerlo mejor. La resiliencia, en este oficio, es levantarse cada día a hacer lo mismo… pero un poco mejor que ayer,” precisó Pérez Miranda.
Identidad venezolana, mirada global
Aunque sus propuestas se inscriben en códigos de gastronomía global, desde la alta cocina japonesa hasta la relectura contemporánea de la tradición cubana, Pérez Miranda reivindica su identidad venezolana como una fuente constante de energía creativa y ética. Se asume como un venezolano que ha aprendido a moverse con naturalidad en distintas culturas, sin renunciar a la calidez, la flexibilidad y la intuición que lo caracterizan.
Su trabajo con aliados venezolanos en proyectos internacionales responde a una convicción: Venezuela puede y debe estar presente en las grandes mesas del mundo, no solo como origen, sino como garantía de rigor, talento y sofisticación. Esa misión se amplifica con su rol de mentor, autor y líder de proyectos con impacto social.
“Ser venezolano es una parte esencial de mi manera de mirar y de hacer. A mí me interesa demostrar que un venezolano puede estudiar a fondo una cultura, respetarla, dominarla y llevarla a su máxima expresión con seriedad y elegancia. Nuestra identidad no nos limita, bien entendida, nos eleva. Cuando esto se combina con estudio serio y ejecución impecable, podemos hacer un restaurante japonés en Miami o una barra en Palm Beach que estén a la altura de cualquier gran mesa de Tokio, París o Nueva York,” afirmó Pérez Miranda.
Trayectoria editorial e impacto social
Más allá del impulso que lo lleva a este doble reconocimiento de Michelin en 2026, la trayectoria reciente de Pérez Miranda también incorpora una dimensión editorial y social que complementa su perfil como restaurador y visionario. Es autor de los libros testimoniales Mi camino a Japón y Mi camino a Venezuela, este último presentado en marzo de este año, como parte de una narrativa de regreso, raíces, reconstrucción, mentoría y legado.
La promoción de Mi camino a Japón lo acercó de manera más directa a jóvenes de sectores populares en Caracas, para los que se ha convertido en mentor. Esta faceta social complementa su visión de éxito. Como embajador de Fe y Alegría para Estados Unidos destina todas las regalías de sus libros a esta organización, para apoyar becas y programas de permanencia escolar.
“Los reconocimientos internacionales adquieren pleno sentido cuando se traducen en oportunidades concretas para otros,” finalizó Pérez Miranda.
Sobre Álvaro Pérez Miranda
Álvaro Pérez Miranda es productor de experiencias gastronómicas con más de 40 años de trayectoria internacional, artista de corazón, autor y filántropo. Como empresario ha abierto más de 70 restaurantes, el primero de los cuales acaba de cumplir 40 años. Ha sido reconocido por el gobierno de Japón como embajador de buena voluntad de la gastronomía japonesa, siendo el primer latino en Estados Unidos en recibir esta distinción. También fue distinguido como embajador de Fe y Alegría para Estados Unidos por este movimiento internacional de educación popular integral y promoción social.
Su experiencia culinaria más reciente, Ogawa, redefinió el Omakase en Estados Unidos y cuenta como el mejor valorado en ese país. Emelina, que abrió sus puertas en febrero de 2026, elevó la comida cubana a la alta cocina internacional. No es chef, y su secreto no está en la cocina sino en la hospitalidad y la atención al detalle.
Su visión integra excelencia culinaria, hospitalidad, pensamiento estético y compromiso social, bajo una premisa clara: el verdadero lujo es cuidar al otro con impecable consistencia, dentro y fuera de la mesa..


Nota de Prensa
