Dormir para olvidar, dormir para recordar: ¿Qué pasa cuando cerramos los ojos y por qué el 'pobre' cerebro nunca descansa? - Venezuela
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Dormir para olvidar, dormir para recordar: ¿Qué pasa cuando cerramos los ojos y por qué el 'pobre' cerebro nunca descansa?

Publicado: mayo 29, 2026, 1:00 am

A todos nos ha pasado, tener un mal día, una preocupación, y decir, «me voy a dormir para olvidar», pensando que dormir es simplemente un paréntesis entre un día y otro, y que al despertar el problema se habrá olvidado o se habrá resuelto mágicamente.

A veces creemos que dormir es una forma de desconectar y que es fácil, cierras los ojos, apagas la luz y esperas a que el mundo quede pausado unas horas, pero no siempre es así. Si nos vamos a la cama con preocupaciones no conseguiremos conciliar el sueño, esos pensamientos intrusivos en bucle nos privarán de los beneficios cognitivos que tiene dormir bien.

¿Y cuáles son las ventajas de dormir bien para la cognición?

Un sueño adecuado ayuda a la consolidación de la memoria, refuerza las conexiones neuronales útiles y elimina las menos relevantes. Favorece la atención sostenida, pues la falta de sueño disminuye la vigilancia y nos dificulta mantener la atención. Mejora la flexibilidad cognitiva que es la capacidad para cambiar de estrategia y encontrar nuevas soluciones. A lo largo del día, el cerebro recibe estímulos constantemente, y se produce un aumento importante de las sinapsis, de las conexiones entre neuronas. Si se mantuviera así continuamente, el sistema se saturaría.

Mientras dormimos el cuerpo descansa, pero nuestro cerebro no se apaga, sigue trabajando de una manera silenciosa; ordena, limpia, refuerza y reorganiza lo vivido. Durante el sueño se produce lo que llamamos «poda sináptica». Nuestro cerebro decide qué conexiones neuronales que se han creado durante el día deben reforzarse y cuáles son menos relevantes y pueden desaparecer. Dormir es recordar, pero también es escoger qué merece ser recordado.

En las fases de sueño profundo se consolidan los recuerdos recientes, se transfieren del hipocampo, que es donde asienta la memoria a corto plazo, a la corteza cerebral, que es donde se aloja la memoria a largo plazo. Se asientan los aprendizajes realizados en el día trasladándolos a redes neuronales más estables.

Durante la fase REM del sueño se integra la información con las emociones y se consiguen nuevas asociaciones entre ideas y nuevas habilidades para la resolución de problemas. Por eso después de dormir, a veces vemos el problema con una nueva perspectiva. Consultar con la almohada, si dormimos bien, sí nos puede ayudar en la resolución de conflictos. La solución no siempre es pensar más, y menos de madrugada, sino descansar mejor.

¿Y qué hago con mis preocupaciones?

Si me acuesto con demasiados problemas en la cabeza, probablemente no duerma bien, mi cerebro seguirá interpretando que aún debe estar alerta y vigilante, mi cuerpo está cansado pero mi mente sigue despierta; pero si consigo un sueño eficaz, estaré en mejores condiciones para afrontar esos problemas al día siguiente. No se trata de ignorar los problemas o fingir que no existen, sino que no hay que llevárselos a la cama, no debemos intentar que la cama y la noche sea el lugar donde resolver todo.

Los problemas debemos apuntarlos para resolverlos al día siguiente; la noche no es siempre buena consejera y menos si la mente está agotada. Si esos pensamientos se meten en nuestra cama, en nuestro sueño, perderemos los beneficios cognitivos que dormir bien nos aporta, que son muchos. Por tanto, podemos decir que dormimos para ambas cosas, para olvidar los hechos irrelevantes y para recordar los importantes, dormimos para tener mayores habilidades cognitivas para la resolución de los problemas, dormimos para ordenar mejor nuestro cerebro. No dormimos para borrar la vida, sino para recordarla.

Cómo evitar entrar en la cama con tanta ‘compañía’ mental

Una manera de evitar estas situaciones que generan ansiedad es planificar un tiempo durante la tarde para resolver los problemas, analizar la situación, establecer estrategias para resolverlos o para organizar las actividades del día siguiente. Si se dedica un espacio y un tiempo previos al de acostarse los pensamientos rumiativos dejarán de tener tanta presencia activa a la hora de dormir. Es decir, por la tarde antes de acostarse apuntar los problemas o cosas que nos rondan la cabeza y las soluciones o acciones que voy a tomar el día siguiente. Así, al estar organizado para el día siguiente, aunque no tengas la solución, no estará toda la noche en mi cabeza.

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