Publicado: mayo 25, 2026, 8:30 pm
«El dinero no lo es todo». Eso decía una emocionada Cata Coll , la portera del FC Barcelona, tras su inconmensurable actuación en la final de Champions en Oslo, dónde las azulgranas se impusieron al Olympique de Lyon por 4-0 , tras una brillante segunda parte. No puedo estar más de acuerdo con la afirmación. La victoria no es solo dinero, es el éxito conjunto de un trabajo muy bien hecho: plan sólido, estrategia bien pensada y un método ejecutado con eficacia. Esa victoria, a base de esfuerzo, aún resulta más valiosa teniendo en cuenta el trabajo a golpe de talonario de Michelle Kang, una empresaria e inversora estadounidense, apasionada por el fútbol femenino como deporte y como negocio. Para Kang, nacida en Corea en 1959, pero nacionalizada americana, el fútbol femenino no es simplemente un buen negocio, que lo es, sino una causa (y no precisamente benéfica) que va mucho más allá. Para trabajar en el sector, esta filántropa creó el holding Kynisca (así llamado en honor a la primera mujer en ganar unos juegos olímpicos en la antigua Grecia). Ese imperio, en el que ha invertido 200 millones de dólares (y donado 30 millones a la selección de EE.UU.), es la primera sociedad global de equipos de fútbol femenino, en formato de multipropiedad de clubes. Primero adquirió el Washington Spirit; tras él, el Olympique de Lyon (el mejor equipo de la historia, con 8 Champions ganadas de 12 finales disputadas); y por último el London City, el equipo que traza la línea maestra que sigue la liga inglesa y que es la que deberían seguir otras ligas, tal como dice Nadine Kessler, directora general de fútbol femenino de la UEFA. Y coincido plenamente con ella. Ese triángulo creado por Kang, con vértices en Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, está llamado a ser el temido triángulo de las Bermudas del fútbol femenino mundial. Pero para tener el mejor equipo, dentro y fuera del verde, hay que fichar a los mejores. ¿Y cuál es el mejor caladero de fútbol femenino del momento? Sin duda ninguna, el Barcelona. El primer aviso fue darle la dirección deportiva del grupo, tras su efímero paso por la RFEF, al verdadero artífice y arquitecto de este gran Barsa, Markel Zubizarreta. El segundo paso fue incorporar a Gonzalo Rodríguez, su mano derecha en el Barça, para su equipo inglés. Zubizarreta, a su vez, fichó a Jonathan Giráldez, entrenador del Barça para el equipo americano, donde estuvo una temporada, para posteriormente recalar en el Olympique de Lyon, al que su alumno aventajado (era su analista de grada en la época barcelonista), Pere Romeu, actual entrenador del equipo catalán, le pegó un meneo importante desde el punto de vista táctico en la cita final de Champions. Porque a pesar de una primera parte conservadora y timorata por parte de las catalanas, Romeu supo dar en el clavo en el descanso para disfrutar de una segunda parte primorosa de las azulgranas. Además de los cuadros técnicos, Kang no parece que vaya a dejar títere con cabeza. Cuatro jugadoras del Barça femenino han pasado recientemente a formar parte del grupo de clubes de la empresaria e inversora estadounidense. La primera, María Pérez, que fichó por el London City en el verano de 2024. Más tarde emigraron también dos jóvenes promesas azulgranas, Jana Fernández y Lucía Corrales, reforzando el proyecto inglés que logró el ascenso a la máxima categoría. Por otro lado, la defensa Ingrid Engen puso rumbo a Lyon para enrolarse en el Olympique, dejando en Barcelona a su pareja, Mapi León . Pero la gran ofensiva llegará sin duda la temporada que viene. Mapi León, Salma Paralluelo e incluso, la icónica Alexia, tienen tentadoras (y astronómicas) ofertas sobre la mesa para incorporase a los equipos de Kang y Markel. La afición blaugrana está indignada, pues ve con recelo que el potencial económico del holding les puede desmantelar el equipo. Y quizá eso haga que la supremacía del Barcelona tiemble y no sean capaces a futuro de revalidar la gesta que han conseguido con su cuarta Champions, si empieza la estampida de piezas clave del equipo. En el fútbol, como en la vida, el dinero ayuda, pero no puede comprarlo todo. El alma, el arraigo, el amor por los colores, la intuición y las brillantes ideas futbolísticas no se compran; se tienen, o no se tienen. Detrás de este nuevo título europeo, además de dinero, hay años de trabajo, un método estudiado, una filosofía trabajada, empeño y un grupo de futbolistas talentosas que no se cansan de ganar ni de hacer historia. El Barça femenino vuelve a conquistar Europa con cuatro armas: trabajo, inteligencia, corazón e identidad. Felicidades, Campeonas de Europa.
