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La enigmática tenosinovitis que frena a Alcaraz

Publicado: mayo 21, 2026, 8:30 pm

En el tenis, como en la vida, hay golpes que duelen más por lo que anuncian que por el impacto inmediato. Carlos Alcaraz, el murciano de sonrisa solar y talento desbordante que ha redefinido la élite con su juego polifacético, enfrenta ahora uno de esos momentos en los que la raqueta pesa más que nunca. No por el esfuerzo, sino por la inmovilidad. Una lesión en la muñeca derecha, esa articulación que ha sido el motor de su magia, le mantiene apartado de las pistas en lo que debía ser una temporada de consagración absoluta. Todo empezó en Barcelona, bajo el sol del Godó, hace 37 días . Alcaraz disputaba su primer partido cuando, tras un resto aparentemente rutinario, sintió que algo cedía. «Me venció la muñeca», confesó con esa honestidad que le caracteriza. Lo que parecía un susto se está revelando como algo más serio de lo esperado: una inflamación en el tendón, una tenosinovitis que le ha hecho aparecer con una férula inmovilizando la articulación. No parecía una lesión dramática sino un aviso silencioso de un cuerpo que clama descanso. «Hay tres tipos de lesiones de muñeca en los tenistas», explica a ABC el doctor Ángel Villamor, director médico de la clínica IQTRA Medicina avanzada. «La más suave es la tenosinovitis de De Quervaint, que suele curarse en unas tres semanas con una infiltración de plasma rico en plaquetas en la vaina de los tendones. Es probable que ésta sea la lesión». ¿Por qué entonces una ausencia de tres meses? «Es posible que estén alargando plazos porque en estos tenistas de élite hay que ser muy conservadores», matiza Villamor. Desde que el murciano sufrió la lesión, el calendario del número dos del mundo se ha convertido en una sucesión de renuncias dolorosas. Madrid, Roma, Roland Garros –donde defendía dos títulos consecutivos– y, más recientemente, la gira de hierba que culmina en Wimbledon, donde ha levantado el trofeo en dos ocasiones y fue finalista en la última edición. «Mi recuperación va por buen camino y me siento mucho mejor, pero desgraciadamente aún no estoy listo para competir», escribió en sus redes con la madurez de quien ha aprendido que precipitarse es el mayor enemigo del deportista de élite. «Es un momento complicado para mí, pero estoy seguro de que saldremos más fuertes». El doctor Villamor, traumatólogo, añade que hay otras dos patologías de muñeca que son más serias. «Por un lado está la lesión del fibrocartílago triangular, que es más puñetera. Es un tejido a medio camino entre cartílago y ligamento, una especie de pequeño menisco en la muñeca. Esto ya sería más serio, requiere artroscopia, quizá seis meses de recuperación y a veces tiene tendencia a reaparecer. Otra posibilidad sería el síndrome del quiasma». Alcaraz no es el primero ni será el último en padecer dolencias en la muñeca. El tenis exige una torsión constante, un impacto repetitivo que, en cuerpos sometidos a calendarios inhumanos, termina pasando factura. Rafa Nadal, el maestro de Manacor que tanto ha influido en Alcaraz, ha hablado públicamente de lesiones similares en su carrera. «He tenido esta misma lesión dos veces», recordó, subrayando que es una de esas que se superan por completo si se respeta el proceso. Toni Nadal, su tío y sabio consejero, ha sido claro: a su edad, no hay que arriesgar. Mejor llegar tarde y entero que pronto y roto. El estilo de juego de Alcaraz, con sus exquisitas dejadas, parecería llevarlo más hacia las lesiones de muñeca. «Claro, los tenistas suelen tener más problemas de codo, pero en el caso de Alcaraz, por su juego de muñeca, parece más propenso a estas tenosinovitis. Realmente ésta es una lesión de torsión de muñeca, más de pádel que de tenis», sentencia el doctor Villamor. «A mi me parece que es la típica lesión por sobreuso», indica otro traumatólogo, el doctor David Capapé. «Estas lesiones suelen mejorar rápidamente con fisioterapia e infiltraciones. Otra posibilidad es que tuviera una pequeña fractura del hueso ganchoso». «Esta lesión se produce como consecuencia de los movimientos repetitivos de golpeo a la bola, especialmente los servicios y golpes liftados, que someten a la muñeca a una elevada sobrecarga mecánica, con microtraumatismos continuos». Así se expresa el Dr. Ricardo Rodríguez de Oya, director médico del Hospital Asepeyo Coslada. «Es fundamental que el tenista interrumpa la competición, porque, de lo contrario, la tenosinovitis puede cronificarse, aparece un engrosamiento de la vaina sinovial, aumento de líquido inflamatorio y puede ir degenerando progresivamente el tendón», concluye Rodríguez de Oya. Más allá de los diagnósticos clínicos, esta pausa obliga a reflexionar sobre la fragilidad de los genios. Alcaraz irrumpió en el circuito como un vendaval: Australian Open, múltiples Masters 1000, Grand Slams en tierra, hierba y cemento. Su juego combina la potencia desde el fondo de la pista con la delicadeza de un artista de la dejada y la volea. Esa muñeca derecha, capaz de generar efectos imposibles y ‘drives’ que parecen balas, es también su punto vulnerable. La misma herramienta que eleva su tenis a la categoría de espectáculo es la que ahora le obliga a la quietud. En El Palmar, su refugio en Murcia, el joven de 23 años ha convertido estas semanas en un ejercicio de resiliencia. Entrenamientos adaptados, fisioterapia meticulosa, trabajo mental con su equipo. Se le ha visto con la férula, sonriente aún, pero con la mirada de quien sabe que el tenis no perdona la impaciencia. El tenis español, acostumbrado a las epopeyas de Nadal, pierde color sin Alcaraz. Pierde esa imprevisibilidad, esa alegría casi infantil con la que celebra cada punto, ese «¡Vamos!» que resuena como el himno de nuestro deporte. ¿Qué significa esta lesión para el futuro de Alcaraz? Los especialistas suelen hablar de tres a cinco semanas en casos agudos, pero advierten que hay casos excepcionales que podrían extenderse como una dolencia cronificada. Alcaraz ha optado por la cautela, consciente de que tiene por delante una década dorada. No quiere ser uno de esos talentos que se consumen prematuramente por sobrecarga. Quiere ser, como ha repetido tantas veces, «la mejor versión de mí mismo durante muchos años». Mientras las pistas de Roland Garros ya vibran sin su defensor del título y el césped de Wimbledon espera a un nuevo rey, Alcaraz entrena la paciencia. Esa virtud que distingue a los grandes de los meramente talentosos. En la muñeca duele el golpe, pero en el espíritu se forja la leyenda. El murciano sabe que el tenis, como la vida, no es sólo ganar trofeos. Es saber caer, recomponerse y regresar con la raqueta más afilada y el corazón intacto.

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