Publicado: mayo 21, 2026, 12:30 pm
Es un nuevo estatus para el Movistar, el equipo histórico de las clasificaciones generales, de los líderes para el Tour, la Vuelta o el Giro. Ahora toca cambio de piel, nuevo tejido para expresarse en el terreno desconocido: ganar etapas y discutir con los caimanes. Los objetivos no llegan, pero la escuadra de Eusebio Unzué hace lo que debe: trabajar, buscar, ser protagonista. Mientras el Movistar dedica sus esfuerzos a la nueva vida que le toca experimentar, los demás van sacando réditos. Este jueves lo hace Alec Segaert, belga de 23 años con tres victorias menores en su palmarés. Segaert vence a la manera antigua, latigazo a dos kilómetros de la meta, fogonazo en una curva en una gran lectura de la carrera, mientras el Visma tiraba del grupo y protegía a Jonas Vingegaard sin otros equipos de velocistas a la vista. Segaert suelta el bombazo y mantiene dinamita en las piernas, pura potencia durante dos kilómetros para separarse del grupo y mantener una distancia impensable en estos tiempos de cálculo y datos, donde los potenciómetros decretan el porvenir de las carreras. Gana Segaert y deja sin premio al Movistar, que lo había hecho todo en el último ciclo, control en los puertos de media montaña pero no en los kilómetros finales, donde hay que mantener la velocidad hasta las últimas consecuencias ya que faltaban los especialistas Jonathan Milan y Paul Magnier. «He visto que era el momento perfecto, en la curva y por la situación de carrera», analiza feliz el belga, que casi no se lo cree. Un día más, el octavo consecutivo, sigue como líder el portugués Alfonso Eulalio, el exciclista de mountain bike que jugaba en la ‘play’ con los ciclistas con los que ahora compite. Eulalio no se resiste a abandonar la ‘maglia’ rosa y captura seis segundos extra en el esprint bonificado de Red Bull delante del morro de Vingegaard.
