Publicado: mayo 18, 2026, 8:30 am
«Todo lo que hay en el libro son hechos, hechos y solo hechos». Esas son las contundentes declaraciones que ha realizado Florian Tardif, un periodista especializado en política que trabaja para el periódico Paris Match que acaba de publicar el libro, titulado Un matrimonio (casi) perfecto [en francés, Un couple (presque) parfait], en el que asegura que, tras una investigación «minuciosamente contrastada», y a pesar de los desmentidos oficiales que han llegado desde aquel incidente el año pasado por parte del palacio del Elíseo, la bofetada que Brigitte Macron le propinó a su esposo, el presidente galo Emmanuel Macron, antes de bajar de un avión fue algo tan antiguo como un ataque de celos.
Aquel manotazo antes de descender de la aeronave en Vietnam en mayo de 2025, que se volvió viral y que desde las fuentes de la primera dama de Francia se intentaron hacer ver como un juego matrimonial o incluso como efecto del jet lag en redes, para Tardiff no lo son tal. En la nueva y ya polémica biografía desmiente dicha versión oficial y apunta a una tercera persona como el motivo detrás de la tensa escena que recogieron las cámaras y que fue carne de memes en redes.
Un «volcán doméstico», reflejado en el bofetón de Brigitte a su esposo, producto no ya de la diferencia de edad en el matrimonio, sino en el descubrimiento por parte de la primera dama de unos mensajes subidos de tono entre el mandatario y la reconocida actriz y música franco-iraní Golshifteh Farahani, una teoría que viene fraguándose en redes desde 2024, a través en especial de Twitter —también llamada X—, y que la propia intérprete ya desmintió en declaraciones a la revista Gala. «Aparece por rachas, ahora viene y después desaparece. Ni siquiera me preocupa», dijo entonces.
Pero Tardif ha concedido una entrevista a la emisora de radio RTL en la que explica pormenorizadamente qué ocurrió en aquellos minutos previos a la apertura de la puerta del avión presidencial. Según el escritor, Brigitte vio en el teléfono de su marido un intercambio de palabras que desató una tremenda «escena de celos» en pleno vuelo. A pesar de calificar la relación entre el presidente y la intérprete como «platónica», sí que puntualiza que llevaban meses hablando y que los textos de Macron «iban bastante lejos».
«Lo que de verdad le dolió a Brigitte no fue tanto el contenido de los mensajes, como lo que estos dejaban entrever: una posibilidad», ha declarado Tardif en la radio, así como en el libro no duda en desvelar algunas de las frases que Emmanuel le escribió a Golshifteh, como «Me gustas mucho» o «Te encuentro muy guapa». La que fuera profesora del futuro presidente francés leyó «un mensaje que nunca debió haber leído», según le confirmó alguien de su entorno al periodista, lo que dio paso a una «disputa más larga y dura de lo habitual», con Briggite temiendo que la dejase por alguien más joven.
Como prácticamente no podía ser de otra forma, esto ha hecho que las redes sociales recuperen la teoría como algo finalmente demostrado y, a falta de imágenes que lo confirmen, han comenzado a realizar memes, montajes o incluso falsas fotografías hechas con inteligencia artificial que recrean instantáneas tomadas por paparazzis que hubiesen publicado algunos de los medios más leídos del país. Ante todo ello, el entorno de Brigitte ha vuelto a negar nada de lo que Tardif ha escrito en su nuevo libro, manteniendo desde el Elíseo la versión oficial que ya se dio mientras todavía estaban en Vietnam: que solo fue «un momento de complicidad».
Desde BFMTV se ha publicado incluso que la primera dama ha desmentido personalmente al autor del libro haber revisado jamás el teléfono móvil de su marido, así como fuentes oficiales del palacio presidencia han contestado a los diarios Le Parisien y Politico alegando que las palabras del periodista son espurias al cien por cien. «Brigitte Macron ha negado de forma categórica este historia directamente al autor, el pasado 5 de marzo, especificando que ella jamás ha espiado el móvil de su esposo», han finalizado.
Y en mitad de la polémica, claro, Golshifteh Farahani. Nacida en Teherán en julio de 1983, desde pequeña se decantó por llevar una vida ligada al arte, dado que su padre es director teatral y su madre, actriz y pintora. Casi desde la adolescencia sabe lo que es la fama, lo que le llevó a ser seleccionada por Ridley Scott para participar en la cinta Red de mentiras, junto a Leonardo DiCaprio. Como apareció sin velo en la promoción internacional, solo pudo trabajar en una película más, junto al director Asghar Farhadi, antes de acabar teniendo que exiliarse debido al conflicto que ello supuso con el régimen de su país de origen.
Esto hizo que se instalase en París, aunque su carrera haya seguido teniendo un carácter internacional, apareciendo en películas como Paterson, quizá su papel más conocido, Piratas del Caribe: La venganza de Salazar o, de nuevo con Scott en Exodus: Dioses y reyes. A todo ello hay que sumar su faceta como cantante, tanto en Irán como después en Francia. Asimismo, es una mujer activista por diferentes causas, desde los derechos de la mujer en Irán —en 2012 vivió de nuevo la polémica por posar desnuda para una revista francesa—, así como los movimientos por la libertad de expresión o la denuncia de la represión en su país natal. «La cuestión es por qué la gente se interesa por ese tipo de historia», llegó a responder en agosto sobre su supuesto romance con Emmanuel Macron, pero «a algunos les falta amor y necesitan crear ese tipo de mentiras para compensar».
