Publicado: mayo 16, 2026, 5:30 am
No cabe duda de que el nombre de Can Yaman se ha convertido, en sí mismo, en un reclamo. Cualquier serie que cuente con el turco entre sus créditos consigue un plus de publicidad dado el estatus de estrella en todo el planeta que ha ido cosechando papel a papel, especialmente en serie románticas. Sin embargo, el intérprete de 36 años ha estado diversificando los roles que escogía en esta nueva etapa de su vida en la que ya compite en otra liga, una en la que ha demostrado, gracias a su facilidad para los idiomas, estar a la altura. Y en la que no han faltado los titulares.
Desde sus proyectos en España e Italia a su comentada detención policial o su relación con la DJ Sara Bruma, Yaman acapara titulares con cada nuevo gesto o proyecto. Verbigracia: su cacareado cambio de look para su siguiente rol. Y eso que en un principio ni siquiera iba a dedicarse a estar delante de las cámaras. Porque él se crio en Estambul en el seno de una familia de raíces albanesas y macedonias totalmente alejada de las tablas, con una madre que era profesora y un padre abogado. Y precisamente esa era la idea que Can tenía para su futuro.
De ahí que, cuando era adolescente, se decantase por estudiar la carrera de Derecho en la Universidad de Yeditepe aprovechándose de una beca deportiva gracias a su buen hacer sobre las canchas de baloncesto, una de sus pasiones. Eso sí, ya sabía que recorrería mundo, pues, como recuerdan desde la revista Semana, él había encaminado su vida hacia el ejercicio de las leyes internacionales, razón por la que, amén de cursar abogacía, también se puso manos a la obra para estudiar italiano, lengua que hoy en día domina a la perfección.
Can Yaman estuvo trabajando en el sector jurídico durante un tiempo, el necesario para descubrir cuál era su verdadera vocación, la interpretación. El giro final a su vida llegaría en 2014, año en el que tiene la osadía de abandonar su profesión de manera definitiva buscando abrirse un hueco en el arte dramático. Si a ello se le suma un enorme golpe de suerte cuando es elegido para formar parte del elenco de Asuntos del corazón, su primera serie, el cóctel estaba servido.
Con Gönül İşleri, título original de la ficción, no llegaría el verdadero reconocimiento, sino que sería la primera piedra de un camino (las series Amor obstinado, ¿Cuál de nosotros no le gustó? y Luna llena, en sus nombres en español) que le llevaría a la producción que sí le convertiría en todo un fenómeno mundial: Erkenci Kuş, o Pájaro soñador. A partir de ahí, desde convertirse en el mítico Sandokan hasta su próximo estreno, El laberinto de las mariposas, un thriller romántico rodado entre Madrid y Tenerife y producido por Secuoya Studios y en el que comparte protagonismo con Andrea Duro o Paco Tous.
Sin embargo, más que dicho rodaje, su nombre se ha comentado más en los últimos meses después de que saliese a la luz que había sido detenido temporalmente en Estambul debido a una investigación policial sobre con el tráfico de drogas en ciertos locales nocturnos de la ciudad turca, en una operación coordinada por la Fiscalía General del país euroasiático. Yaman permaneció en dependencias policiales varias horas, siendo objeto de diversas pruebas médicas y análisis de sangre, para ser puesto en libertad tras confirmarse que dicho procedimiento, habitual en este tipo de situaciones, había dado negativo.
«¿De verdad creen que voy vagando por clubes donde hay drogas mientras la policía está llevando a cabo una exhaustiva investigación y arrestando a numerosos famosos? Si eso fuera siquiera remotamente cierto, no me habrían liberado tan rápido ni habría podido regresar a Italia al día siguiente», explicó en un comunicado difundido a través de sus redes sociales. Sin embargo, la mecha estaba prendida y el intérprete ha optado desde entonces por el silencio ante las insinuaciones de la prensa. Porque en dicho local se encontraba junto a la actriz Selen Gorgüzel y se llegó a rumorear un posible romance.
Pero él ha preferido que el público se dé cuenta de que lo primero que hizo al estar de nuevo en libertad fue regresar a Roma, donde vive junto a su pareja. Yaman y Sara Bruma llevan alrededor de un año saliendo. Aunque prefieren la discreción y mantener su vida privada lejos del foco mediático, sí que han posado en diversos eventos y alfombras rojas, demostrando una gran complicidad, así como a través de sus redes sociales, si bien él mismo ha comentado que les resulta difícil adecuar su vida en pareja a los viajes que ha de realizar por sus rodajes, razón por la que en múltiples ocasiones viajan juntos, como hicieron en España.
Lo mostró a través de su Instagram, donde tiene más de un millón y medio de seguidores y donde también aprovecha para mostrar sus novedades como modelo. O sus cambios de imagen. El último, que ha resumido en un «Cómo convertirse en un personaje», dejó ojipláticos a sus seguidores. Porque Can Yaman se afeitaba su conocida barba en una conocida barbería de Roma, compartiendo en sus stories el proceso, que muchos fans han resumido en que con dicho cambio ahora aparenta menos edad. Eso sí, el intérprete ya se está volviendo a dejar su conocido vello facial, casi una imagen de marca que le ha servido para convertirse en la estrella que hoy en día es.
