Publicado: mayo 15, 2026, 12:30 am
En el Club HÃpico Las Cadenas el dÃa empieza mucho antes de que arranquen los entrenamientos. Caballos en movimiento , preparativos en las cuadras y una rutina casi invisible para planificar el minuto y medio que dura una prueba de saltos. Allà entrena Luis Márquez Méndez, una de las grandes promesas de la hÃpica española, aunque él prefiera alejarse de cualquier etiqueta. A horas del comienzo del Champions Tour de Madrid —una de las pruebas más importantes del circuito internacional de saltos —, el jinete atiende a ABC en su cuadra de Alcalá de Henares. Habla de trabajo, de paciencia, de caballos jóvenes y de un deporte en el que la experiencia pesa tanto como el talento. Sobre todo, insiste en una idea: el caballo no acompaña al jinete; en muchos momentos, lo sostiene. —¿Cómo es un dÃa normal en la vida de un jinete profesional? —Todo empieza por la mañana, sobre todo con los mozos, que son los que se encargan del cuidado de los caballos. AquÃ, entre las siete y las siete y media, les dan el desayuno. Yo suelo llegar entre las nueve y las nueve y media, y ahà empezamos a montar. Mientras unos caballos trabajan, otros van al caminador o al prado. Depende de lo que le toque a cada uno. Al final es un trabajo casi de 24 horas, porque incluso por la noche hay alguien revisando que todo esté bien. —Se habla de usted como una de las grandes promesas de la hÃpica española. ¿Cómo lleva esa etiqueta? —Yo no la considero asÃ. Intento fijarme en los mejores, trabajar lo mejor posible y crecer junto a mis compañeros, que en este deporte son los grandes protagonistas. Tú puedes montar bien, pero si el caballo no acompaña es muy complicado. —Llega el Champions Tour de Madrid. ¿Qué significa competir en casa en una cita de este nivel? —Competir en Madrid para mà es un honor. Es la ciudad donde me he criado y participar en uno de los mejores eventos del mundo siempre inspira competitividad. Tengo muchas ganas de demostrar y hacerlo lo mejor posible. —¿Qué es lo más importante en una prueba de saltos? —A la gente de fuera intentamos simplificárselo mucho. Lo básico es entender que gana quien hace el recorrido con menos penalizaciones y en el menor tiempo posible. Un derribo son cuatro puntos, asà que hay que ir rápido, pero sin cometer faltas. —¿Cuánto hay de mérito del caballo y cuánto del jinete? —Para mÃ, el caballo tiene un 70 u 80% de protagonismo. Llega un momento en el que todos los jinetes tienen un grandÃsimo nivel y pueden marcar diferencias, pero los caballos son los que realmente marcan la gran diferencia. —¿Cómo se construye esa confianza entre caballo y jinete? —En mi caso normalmente compro caballos jóvenes, con cuatro, cinco o seis años, y me encargo personalmente de formarlos junto a mi equipo. Vamos creciendo juntos, pasamos las buenas y las malas juntos, y cuando algo va mal intentamos buscar soluciones. Eso es lo que te hace evolucionar y ser más fuerte. —¿Qué tiene que tener un caballo para competir al máximo nivel? —Debe tener fuerza y estar en muy buenas condiciones fÃsicas, pero sobre todo la parte mental es fundamental. Hay que tener al caballo motivado, intentar que su dÃa a dÃa no sea una monotonÃa y que no lo vea como un esfuerzo o un trabajo, sino casi como parte de su diversión. Esa es una de las claves del éxito. —La hÃpica tiene mucho trabajo detrás que el público no ve. ¿Qué cree que sorprenderÃa más? —Que trabajamos casi 24 horas muchas veces. —¿Está notando un crecimiento en la hÃpica española? —MuchÃsimo. Sobre todo a nivel amateur y de comunicación. Cada vez hay más gente con ganas de empezar. Es un deporte que engancha porque es muy difÃcil de aprender y estás aprendiendo constantemente. Además, aquà la experiencia cuenta mucho. No es como otros deportes en los que te retiras joven; hay jinetes con 40 años compitiendo al mejor nivel de su carrera. —¿Sueña con verse algún dÃa en unos Juegos OlÃmpicos o prefiere ir paso a paso? —No me imagino en ningún sitio concreto. Intento trabajar duro dÃa a dÃa y marcarme objetivos a corto plazo. Primero, hacer una cuadra competitiva. Los sueños pueden llegar si hay trabajo duro. Ojalá algún dÃa pueda correr una cita importante, como unos Juegos OlÃmpicos o un Mundial. Ese serÃa el sueño, pero ahora pienso en objetivos más cercanos, como competir en pruebas de este nivel y hacerlo de forma competitiva.
