Publicado: mayo 13, 2026, 8:05 pm
Uno de los principales problemas con los que se encuentran los españoles a la hora de acceder a una vivienda en propiedad reside en la ausencia del dinero necesario para poder dar la entrada a un inmueble y completar esa operación con una hipoteca bancaria. A medida que han ido creciendo los precios de los pisos y las casas en venta, también lo ha hecho el importe mínimo necesario para poder iniciar este tipo de transacciones, porque, como mínimo, la mayoría de los bancos exigen aportar un 20% del valor de tasación del inmueble que se quiere comprar. Y esa empresa es complicada en un contexto de salarios moderados y un elevado coste de la vida. Los últimos datos del mercado inmobiliario implican que los ciudadanos necesiten ya tener disponibles -casi encima de la mesa- más de 48.000 euros de ahorro inicial para acceder a un préstamo hipotecario. Esta cuantía es un 9% superior a los 44.000 euros que se precisaban hace menos de un año, según el informe elaborado por Qualis Credit Risk, agente especializado en la suscripción y gestión de seguros de riesgo de crédito perteneciente al grupo ANV. El esfuerzo inicial exigido a los compradores se ha incrementado de forma considerable en cuestión de meses, una circunstancia que «confirma el creciente peso del ahorro previo como barrera de acceso a la vivienda en propiedad», según esta firma. Este desembolso supone que el comprador debe tener ahorrado un 27% del total del precio de compraventa. La cuantía es todavía mayor en provincias como Baleares y Madrid. En las islas, se necesitan 87.126 euros de ahorro para acceder a una hipoteca, un 10,6% más que en julio, frente a los 82.952 euros de Madrid, donde ese importe ha crecido un 12%. En otras áreas, como Guipúzkoa, el importe es de 66.352 euros (ha caído un 3,3%) y Barcelona de 65.851 euros (-6,6%). El estudio de Qualis Credit Risk se apoya en datos del coste del metro cuadrado medio del Ministerio de Vivienda, del cuarto trimestre de 2025 y toma como referencia una vivienda tipo de 80 metros cuadrados de segunda mano, una de las más habituales en el mercado residencial en España, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Aunque en el contexto actual la cuota hipotecaria puede resultar competitiva frente al alquiler por la evolución del euríbor , la necesidad de disponer de recursos propios para afrontar la entrada y los gastos asociados a la compraventa sigue siendo el principal obstáculo. Porque las entidades financieras suelen ofrecer financiación de hasta el 80% del valor del inmueble, lo que obliga al comprador a aportar el 20% restante como entrada. Y a este importe se suman los gastos asociados a la operación (impuestos, notaría, registro o gestoría), que no suelen financiarse y que pueden representar hasta un 15% adicional. Baleares (87.126 euros), Madrid (82.953 euros) y Guipúzkoa (66.352 euros) son, por tanto, las zonas donde mayor nivel de ahorro previo se requiere para comprar un piso. A estas les siguen Barcelona (65.851 euros) y Bizkaia (58.521 euros). En esta última provincia el esfuerzo necesario ha caído un 2,1%. En el extremo opuesto se sitúan provincias como Ciudad Real, con 19.803 euros; Jaén, con 20.086 euros y Zamora, con 21.621 euros. En estos tres casos, el menor precio por metro cuadrado reduce el ahorro necesario para acceder a la vivienda. «Este desembolso inicial se ha convertido en una barrera de entrada significativa al mercado hipotecario. Hay miles de potenciales compradores que, si bien cuentan con solvencia económica para afrontar la cuota del préstamo, no tienen suficientes ahorros para hacer frente a la entrada», afirma Mariola Municio, Client Relationship Manager de Qualis Credit Risk España. Para esta experta, «toda esta demanda insatisfecha se ve relegada al mercado del alquiler, lo que provoca a su vez un incremento de los precios de los arrendamientos en la mayoría de las ciudades de España». Esta situación llega en un contexto en el que los trabajadores que comienzan su actividad en el mercado laboral han visto caer el sueldo que cobran por primera vez en los últimos diez años. La nómina de los jóvenes fue de 1.372 euros brutos (sin restar impuestos) en 2024 frente a los 1.387 euros que recibían en 2023, según los últimos datos actualizados del INE. Se trata de un recorte de unos 15 euros cada mes, cuantía que impacta en unas nóminas ya de por sí exiguas y cuya caída contrasta con el dinamismo que han mostrado las remuneraciones del resto de trabajadores. La precariedad económica por la que atraviesan los asalariados de menor edad se ha visto acentuada sobre todo si se compara con la evolución general de los salarios de los españoles. El sueldo medio de los ocupados mejoró otro 5% el año pasado en un continuo ascenso que se ha visto impulsado desde el final de la gran recesión de 2013, según los datos del INE. Esa tendencia se ha visto rota exclusivamente en el colectivo de trabajadores con menos de 24 años , cuyos ingresos han sido 200 euros inferiores a lo largo del último ejercicio.
