Publicado: mayo 13, 2026, 12:30 pm
Fue tal el despliegue dialéctico de Florentino Pérez en su histórica comparecencia de este martes que algunos de los asuntos que trató quedaron opacados entre convocatoria de elecciones, ataques a la prensa y presentación de dosieres a la UEFA. Ocurrió así con la nueva referencia del presidente blanco a un tema especialmente trascendental para el futuro del club, el cambio estatutario que abriría la puerta a la entrada de un inversor externo. Florentino salpicó su intervención con continuas alusiones a su papel como defensor de los socios, y en una de ellas recuperó lo que ya avanzó en la última Asamblea del pasado mes de noviembre, su intención de otorgar una valor tangible y real a poseer el carné del Real Madrid: «Quiero entregar el patrimonio del Real Madrid a los socios. Si vale 10.000 millones de euros, pues 100.000 euros por barba. He venido a que los socios sean los dueños económicos del club y hasta que no lo consiga no me voy», soltó en Valdebebas este martes. Recupera así una idea que en su día provocó cierto revuelo, pero que había quedado algo enterrada ante su falta de recorrido. En noviembre, Florentino prometió a los socios una Asamblea extraordinaria «lo antes posible» para tratar el tema en profundidad y someterlo a referéndum. Pero casi seis meses después, nada se ha sabido de esa nueva convocatoria a los compromisarios. Ya entonces, el dirigente blanco defendió su propuesta para defenderse de «los enemigos que quieren apropiarse de nuestro patrimonio». «Me temo que muchos de los socios del Real Madrid ni siquiera son conscientes de que son los dueños económicos del club. Quizás porque cuando entré en el año 2000, el club estaba en quiebra técnica. Y cada vez que sufrimos un ataque, como los que les he contado, somos los 100.000 socios quienes sufrimos el daño. Debemos ser conscientes de que todos somos los dueños del Real Madrid. Y con esta reforma, lo seremos aún más». Florentino planteaba que los 100.000 socios fueran reconocidos también como dueños del club, fijando un número de socios para el futuro y blindando su condición de propietarios sin alterar el equilibrio. A la vez, proponía otorgarles nuevos derechos económicos sobre su condición. La fórmula para hacerlo consistía en crear una filial en la que los socios conservaran siempre el control absoluto, pero abierta a la entrada de capital externo a través de participaciones minoritarias. Pérez habló entonces de un 5%, «entre uno o varios inversores comprometidos a muy largo plazo y dispuestos a aportar recursos propios». Según pudo saber ABC, la idea de Florentino pasa por crear una sociedad mercantil (que no anónima deportiva) que recibiría una parte de los activos y del patrimonio total del club. La valoración de esa parte del patrimonio, que realizaría una consultora externa, junto a la suma de los derechos que nunca podrían salir del club deportivo, marcaría la valoración total del club. Esos 10.000 millones a los que se refirió Florentino en Valdebebas no es una cifra al azar. Es la cantidad que tiene en su cabeza desde que comenzó a dibujarse esta posibilidad, lo que convertiría al Real Madrid en el club de fútbol más rico del planeta. Lo que no explicó Florentino en aquella Asamblea es el encaje jurídico de su propuesta, que en principio choca con la Ley Orgánica de Asociaciones de 2002, que niega el derecho de propiedad sobre el patrimonio del club a los actuales socios. Tampoco está claro qué podrían hacer con sus acciones dichos socios una vez les fueran transmitidas por la nueva mercantil. En principio, no se podría limitar su capacidad para venderlas o agruparlas. «El Madrid es de ellos, de los socios», aseguró en otro momento de su rocambolesca intervención Florentino, enlazando con otro aspecto que también pasó más desapercibido, sus ataques al Atlético. «Yo no soy de esos clubes en los que los anteriores dueños se quedaron con la propiedad y ahora lo han vendido y se han enriquecido». Nunca antes se había escuchado al dirigente madridista hablar así de la venta de la mayoría accionarial del Atlético al fondo estadounidense Apollo, una operación asociada, además, a la puesta en marcha de la Ciudad del Deporte, un macroproyecto en las inmediaciones del Metropolitano. No fue su única referencia al club colchonero. Ya casi al final de su intervención, después de acusar a los periodistas críticos de ser «del Atleti», preguntó de forma retórica en varias ocasiones a los periodistas que por qué no se metían con el equipo rival.
