Publicado: mayo 12, 2026, 12:00 pm
La inteligencia artificial (IA) ya forma parte de las decisiones de inversión de las empresas mexicanas. No sólo como una herramienta tecnológica, sino como una variable de productividad, eficiencia operativa y competitividad. La primera edición de KPMG Global AI Pulse muestra que México avanza en una etapa de adopción acelerada, aunque todavía enfrenta desafíos en: medición de valor, talento, gobierno corporativo, privacidad y ciberseguridad.
El estudio revela que las compañías globales prevén invertir, en promedio, 186 millones de dólares en inteligencia artificial durante los próximos 12 meses. En México, la expectativa es de 171 millones de dólares, una cifra que confirma que la IA dejó de ser un proyecto experimental para convertirse en una prioridad presupuestal dentro de la estrategia empresarial.
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El dato cobra relevancia en un entorno de incertidumbre económica. De acuerdo con KPMG, 74% de las organizaciones en México mantendría la IA como prioridad de inversión incluso ante un escenario de recesión. A nivel global, la proporción es de 80 por ciento. Para el mercado mexicano, la estrategia es que las empresas ven en la IA una herramienta para defender márgenes, reducir costos, acelerar procesos y mejorar decisiones.
Generación de resultados
En México, 72% de las organizaciones señala que la inteligencia artificial ya genera resultados relevantes, por encima del 64% reportado a nivel global. Este avance sugiere que las empresas mexicanas comienzan a identificar impactos concretos en productividad, eficiencia operativa y toma de decisiones, aunque no todas han logrado convertir esa adopción en valor empresarial medible y sostenido.
KPMG clasifica como “líderes en IA” a las organizaciones que pasaron de los proyectos piloto al despliegue de soluciones a gran escala. A nivel global, sólo 11% de las empresas ha logrado convertir su inversión en IA en valor empresarial tangible. En México, la proporción sube a 15%, lo que refleja una base de compañías que ya incorporan esta tecnología dentro de sus modelos operativos.
La diferencia entre adoptar IA y generar valor está en la forma de implementación. Las empresas que sólo automatizan tareas obtienen beneficios limitados. En cambio, aquellas que integran IA en procesos críticos, flujos de trabajo y decisiones estratégicas logran avances más relevantes.
Agentes de IA
Uno de los hallazgos más importantes del estudio es el avance de los agentes de IA. En México, 31% de las empresas ya implementa y amplía el uso de estos sistemas, capaces de ejecutar tareas, coordinar procesos y apoyar decisiones con mayor autonomía.
A nivel global, las organizaciones líderes utilizan agentes de IA en funciones de alto impacto. En tecnología y TI, 66% los emplea para acelerar el desarrollo de código; en operaciones, 55% los usa para coordinar flujos de trabajo en cadenas de suministro; y en marketing y ventas, 43% los aprovecha para personalizar experiencias de clientes.
Para el lector empresarial, el punto central no es la novedad tecnológica, sino su efecto sobre productividad, costos y capacidad de respuesta. La IA empieza a incidir en áreas que determinan la competitividad: operación, análisis de datos, atención al cliente, desarrollo de productos y eficiencia interna.
Datos y riesgos
El principal reto para las empresas será escalar la IA sin elevar sus vulnerabilidades. Tres de cada cuatro líderes, tanto a nivel global como en México, expresan preocupación por la seguridad de los datos, la privacidad y los riesgos asociados. A mayor adopción, mayor exposición a fallas de gobierno, sesgos, uso indebido de información y amenazas cibernéticas.
La madurez marca diferencias. Sólo 20% de las organizaciones en fase experimental se siente segura frente a estos riesgos, frente a 49% de las líderes en IA. Esto confirma que el problema no está únicamente en la tecnología, sino en la capacidad institucional para gobernarla.
Para las empresas mexicanas, la IA ya no puede tratarse como un proyecto aislado del área de tecnología. Su adopción exige reglas internas, métricas de retorno, protección de datos, capacitación, supervisión y alineación con los objetivos del negocio. El estudio de KPMG deja una conclusión para la agenda empresarial: invertir en inteligencia artificial será insuficiente si no se acompaña de talento, gobierno y confianza.


