Publicado: mayo 1, 2026, 12:30 pm
En su afán por construir la épica y favorecer la literatura, el ciclismo ha levantado historias únicas de los grandes puertos, las cumbres de leyenda que retratan a personajes y situaciones que han conquistado su cima. El Tourmalet era inaccesible en 1909, la carretera llena de nieve y osos rondando, pero el periodista Alphonse Steinès engañó al director del periódico que pretendía incluirlo en el Tour. «Perfectamente transitable», mintió. Así nació un mito. El Mortirolo refrenda el credo según el cual cuanto más difícil es alcanzar una cima, más gratifica la conquista. Nada hacía pensar en semejante monstruo de la naturaleza cuando se desciende por la ladera del Stelvio y se toma un desvío invisible a la izquierda en el pueblo de Mazzo di Valtellina. Hay que trazar cada esquina sin esperanza de encontrar algo realmente mágico y después de sortear casas de labranza, al fondo, una diminuta carretera penetra en el bosque como una lengua de asfalto. Son los 12,5 kilómetros criminales que cambiaron la estética de las carreras ciclistas e inauguraron una nueva especie, los puertos imposibles. Y en España cobra vida el Angliru, considerado el puerto más duro del calendario. De allí brotó entre la niebla en septiembre de 1999 el inigualable ‘Chava’ Jiménez para levantar una victoria que invocaba a su espíritu indomable. «Para que este puerto fuera mítico tenía que ganar yo», soltó bravucón. El Angliru es un santuario del ciclismo. Montaña de rampas exacerbadas, paredes de alquitrán que pusieron a prueba el límite físico de los ciclistas (13 kilómetros a más del 10% de pendiente media, y los seis últimos a más del 12%, con tramos como la Cueña des Cabres que alcanzan el 24%). Un muro construido por los ingenieros para que las vacas de la zona de Riosa pudieran subir a pastar a la cumbre. En el Angliru se despidió del ciclismo Alberto Contador con una victoria memorable en 2017, última escalada de su vida. El ganador de dos Tours es el único corredor que ha conquistado esta cima en dos ocasiones. Hasta ese puerto legendario, como punto de desenlace previsible, llega la Vuelta a España femenina que comienza este domingo en Galicia (Marín). Son siete etapas en la cornisa norte para las mejores corredoras del mundo. Y la mayoría nunca ha subido el Angliru. El ciclismo femenino español ha dejado de ser una ilusión que surgía por generación espontánea, como las pioneras Joane Somarriba o Dori Ruano, y se ha convertido en una especialidad puntera: corredoras profesionales, inversión, desgravaciones fiscales, personal de apoyo, patrocinadores, técnicos auxiliares, material de primera calidad. Han surgido carreras, han aumentado los patrocinadores y han mejorado las condiciones económicas de las ciclistas, que por reglamentación del World Tour (la primera división) se benefician de un salario mínimo de 45.000 euros. Para los intereses españoles este crecimiento se plasmó en una actuación descollante en el último mes de septiembre. Paula Ostiz conquistó tres oros y una plata en la franja júnior en diez días de fábula. Campeona del mundo y de Europa en ruta, campeona continental y subcampeona mundial en contrarreloj. Paula Blasi selló dos medallas en la categoría sub-23: oro en el Europeo de ruta y bronce en el Mundial. Y el colofón fue el tercer puesto de la veterana mallorquina Mavi García (41 años) en la élite femenina. Paula Blasi (23 años) ha completado una semana fantástica en las Ardenas. Empezó en la Amstel Gold Race con una victoria única, nunca una española había conquistado una clásica ante las mejores del mundo. Siguió con el podio, tercer puesto, en la Flecha Valona, la clásica belga que acaba en el Muro de Huy, y cerró con una participación sin premio en la Lieja-Bastoña-Lieja. Blasi, que proviene del duatlón y antes del atletismo, ha tenido como referente ciclista a su compañera en el UAE (el patrocinador del equipo de Pogacar) la mallorquina Mavi García, que se retira este año. «A las dos nos gusta dar espectáculo y provocar que las carreras sean duras», dice Blasi. «Paula es como yo, pero con 20 años menos -comenta Mavi García-. Hay muchos aspectos de mí misma que veo presentes en ella. La alegría, las ganas de entrenar y ser ciclista, la hiperactividad… Solemos pasar mucho tiempo juntas pese a la diferencia de edad, porque quiero compartir con ella todo lo que sé para que aprenda lo más rápido posible». La oro olímpico y ganadora del Tour de Francia, Pauline Ferrand-Prévot, es una de las estrellas del certamen. Una de sus máximas rivales será Kasia Niewiadoma, ganadora del Tour en 2024 y segunda en el Giro de 2020. También estarán Marianne Vos, Lotte Kopecky y la suiza del Movistar Marlen Reusser. La ausencia de Demi Vollering, considerada la número uno del mundo y campeona de las dos últimas ediciones de la Vuelta a España, que este año ha decidido centrarse en el Giro de Italia, abre aún más el abanico de favoritas a la victoria final de la Vuelta.
