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Demasiado Sinner para este Jódar

Publicado: abril 29, 2026, 12:30 pm

A veces en las derrotas también se gana. Ocurre en este miércoles, en estos cuartos del Mutua Madrid Open en el que Rafa Jódar cae ante Jannik Sinner, pero triunfa en todo lo demás: afición, aprendizaje, kilómetros en las piernas, mentalidad, confianza, saberse que ya está entre los mejores, que le puede competir a cualquiera, que tendrá el tenis en sus manos si esto sigue así, que no será el último encuentro contra el italiano, y en escenarios más grandes y en rondas mejores. Es Sinner el que jugará la semifinal, es Jódar el que también se lleva otra victoria. En la distancia entre uno y otro todavía, un empate técnico. Se acoge la grada española a la garra que tiene el tenis nacional, sobre todo en tierra, sobre todo en casa, para acompañar a Jódar en este partido de bautismo de fuego. Hay presión, claro, de querer hacerlo bien delante de todos, aunque lo tiene todo a favor: quien casi tiene la obligación de ganar es el italiano. Hay mucho ‘Vamos, Rafa’ que retumba bajo techo para acompañar al muchacho, que levanta el ánimo con una tranquilidad impropia y derechas paralelas y saques que dejan sin respuesta a Sinner en los primeros instantes. Y hay dedito al cielo en el segundo juego. También se tiene que animar él. Es Sinner y es el número 1, pero quién sabe. Al italiano también le apetecía este partido, para conocer al español, sacar información del rival que viene y que será seguro un oponente en muchas plazas y en rondas importantes. Ha habido en esta pista otros bautismos de este tipo, como aquel primer Nadal-Alcaraz de 2021. Fue una lección del balear, pero tomó buenos apuntes el murciano, para superar al maestro en la misma pista apenas una temporada después. Aquí también hay todavía muchas diferencias, obvias, por el rodaje de uno y de otro. Mayor velocidad de pelota del italiano y más prestancia y consistencia en los intercambios, alguna diablura del español para dejarse ver. Por si cuela, que no está Sinner fino, todavía poco exigido, con un error grosero en un remate, y está Jódar levantándole un 40-15, restándole a los pies con una derecha que no se le había visto, con un colmillo que empieza a asomar entre sus dientes de leche. Es una bola de rotura para el 3-1. Y quién sabe. Pero la realidad es la que es. Cuatro juegos, 28 minutos y algo de bajón de energía en el brazo de Jódar que regala dos errores, levanta dos opciones de rotura, pero Sinner es Sinner y su realidad se impone: passing tremendo y el ‘break’. No se desespera el madrileño, que esto era lo normal, y sigue a lo suyo, a hacerlo lo mejor posible, a sacar todo lo que tiene. Y es bastante ya, como esa derecha paralela que hasta Sinner aplaude. Como esa opción de rotura que el italiano salva con algo de suerte con un globo y despeja con un saque descomunal. Y del tirón, Sinner se descubre, e impone la realidad, que no quiere pelearse más de la cuenta con esta tierra con la que está enfadado y tampoco está para desgastarse mucho más. Que quiere el titulo, que lo quiere todo. El segundo ‘break’, para el 5-2, nunca mejor dicho, rompe el partido. Es todo lo que diga el número 1, de derecha, de revés, de veteranía y experiencia. Porque con un poquito de subida de nivel, a Jódar se le hace difícil mantener el ritmo de bola, la velocidad, los ángulos, las carreras. Que Sinner te atosiga en cada pelota, sin golpes intermedios, una tortura cuando está entonado, y eso que todavía le falta en este torneo. Le sobra con lo que hay, aunque aplaude al madrileño, que levanta el dedo y agita al personal porque se concede dos bolas de rotura en el sexto juego del segundo set. Y quién sabe. Lo sabe bien Sinner, que ejecuta un globo perfecto, que destripa la pelota de un derechazo cruzado que apenas se percibe a simple vista. Pum. Adiós al peligro cuando quiere y como quiere. Lo pondrá en práctica de nuevo en su siguiente turno de saque, que también el madrileño se crece ante la adversidad y firma otro 15-40. Pero no hay nada que hacer, porque hay otro derechazo imparable y una contradejada a la línea que todavía la está mirando Jódar. Pronto estará allí, pero no todavía, no hoy, que queda fundido tras el esfuerzo y ya va lado a lado, sin orden ni patrón de juego. Jódar da lo mejor que tiene, lo último que tiene tras 37 partidos en sus primeros meses como profesional. Y es muchísimo todavía, que levanta tres opciones de rotura, que reclama el apoyo, que quiere un poco más, que a Sinner se le está haciendo largo. Y apura a las líneas, apura la gasolina. Y apura el segundo set hasta el ‘tie break’. Y quién sabe. Pero en el desempate, la última lección del número 1, que ha pasado por este partido a siete puntos muchas más veces que el español, y que ha ganado 113, que ha perdido 61. Pero no lo hará en esta ocasión, cuando por fin le pesa a Jódar todo lo que tiene encima: la Caja Mágica, los 19 años, la presión, Sinner, el tercer tenista nacido en 2006 que alcanza unos cuartos de final de un Masters 1.000. Y todos los errores que no ha cometido en las casi dos horas de encuentro se le acumulan ahora. Sinner no tiene que apretar demasiado más para alcanzar la victoria: siete golpes maestros para un 7-0 final, que es pura anécdota porque son dos horas de ilusionar al personal, de poner su nombre en boca de todos, de saber que puede competir incluso contra el número 1. Gana Sinner, y también Jódar. En cinco meses, un currículo impresionante, a la altura o mejor que el Big 3 en algunos aspectos, como en victorias en tierra batida, con ese 12-2 que mejora las prestaciones del rey Nadal. Primer cuadro final en un Grand Slam, en Australia; primero título ATP 250; primeras semifinales de un ATP 500 en Barcelona; primeros cuartos de un Masters 1.000, en Madrid. Y 34 del mundo; cuando el 5 de enero era 165. Y todo por subir.

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