Publicado: abril 22, 2026, 12:30 am
El siglo XX acabó en Estados Unidos con uno de los más traumáticos capítulos de su larga historia de violencia por la matanza de Columbine, en la que dos jóvenes asesinaron a 14 personas en el instituto donde estudiaban. El suceso marcó a toda una generación de estadounidenses y prueba de ello es la larga lista de libros, discos, canciones y películas que hablaron, y siguen haciéndolo, sobre aquella trágica experiencia.
No hay que buscar mucho para encontrar hoy el rastro de Columbine. «Buscan en Estados Unidos a una joven armada obsesionada con el tiroteo en Columbine»; «Detenido un imitador de la masacre de Columbine dispuesto a sembrar de bombas la Universidad de Baleares»; «Dos estudiantes alemanes querían repetir en su instituto la matanza de Columbine»; o «Arrestado un joven en EE UU acusado de planear una matanza como la de Columbine». Son todos titulares de los últimos veinte años.
Lo ocurrido en aquel instituto de Littleton ha quedado como hito y, lo que es realmente terrible, como ejemplo para algunos. A esas noticias habría que sumar lo ocurrido este lunes en México, cuando un hombre abrió fuego contra los turistas en las pirámides de Teotihuacán, matando a una mujer.
¿Inspiró Columbine al tirador mexicano?
El tirador, que luego se suicidó, llevó a cabo su acción el día en el que se cumplían 27 años de la masacre de Columbine. Como cuentan los medios mexicanos, la coincidencia ha abierto una línea de análisis sobre un posible acto de imitación. El atacante vestía pantalón y botas de tipo militar, además de una camiseta con la frase Disconnect and self destruct (Desconéctate y autodestrúyete).
Esa prenda ha sido vinculada, por su estética, con la camiseta usada por Eric Harris, uno de los responsables de la masacre de Columbine, quien llevaba una camiseta con la leyenda Natural Selection. Harris la llevaba puesta el 20 de abril de 1999 cuando entró junto a Dylan Klebold en la Escuela Secundaria de Columbine, en Littleton, en el estado de Colorado.
Era su instituto. Eric y Dylan eran estudiantes de último curso, pero aquel día no llevaban ni libros ni mochilas escolares. En su lugar, entraron cargando artefactos explosivos, pistolas, carabinas… en total, 17 artefactos y armas de fuego que habían adquirido unas semanas antes.
Todo comenzó antes de que entraran al Columbine. Eran las 11:15 horas, cuando colocaron una bomba en un parque cercano al instituto para distraer al equipo de bomberos. Después, colocaron artefactos explosivos en la cafetería del centro. Tras crear ese escenario de caos, se situaron en las salidas del centro para disparar a todo aquel que tratase de escapar de la escuela secundaria.
Después de acabar con la vida de 13 personas, entre estudiantes y un profesor del instituto, Eric y Dylan se suicidaron. En total, aquel 20 de abril murieron 16 personas y 23 resultaron heridas. La última víctima mortal fue Anne Marie Hochhalter, quien recibió un disparo en la espalda durante el tiroteo, y acabó falleciendo en 2025 por complicaciones de aquella herida.
Motivos inciertos
Los motivos por los que Harris y Klebold llevaron a cabo su ataque indiscriminado fueron inciertos. Si ahora Columbine es el ejemplo a imitar por muchos, en aquel entonces ellos parece que querían emular el atentado en un edificio federal en Oklahoma City, que tuvo lugar en 1995. Es lo que los investigadores dedujeron tras leer varios diarios personales escritos por los dos adolescentes.
Ambos tomaban antidepresivos. Eric había manifestado sus pensamientos suicidas ante el psicólogo del centro escolar. Buscando explicaciones, se supo que en 1995 había amenazado de muerte a un compañero de clase a través de una primitiva página web que él mismo creó.
En 1998, ambos jóvenes fueron detenidos por el robo de herramientas y otros materiales de construcción. Al parecer, pretendían con ellos crear algunas de las potenciales armas con las que atentar.
El influjo de la matanza de Columbine
La masacre, según una investigación publicada por el magacín Mother Jones en 2015, «inspiró» no menos de 74 incidentes similares. En 13 de esos casos, los asaltantes declararon su intención de «superar» la cifra de víctimas de la tragedia de Columbine. En al menos diez, los sospechosos se refirieron a los autores de la matanza como «héroes, ídolos, mártires» o, directamente, como «dioses».
La matanza de Columbine volvió a instalar en la conciencia de la población estadounidense la necesidad de emprender un debate nacional sobre la posesión de las armas de fuego. Un estudio de la Universidad de Harvard, publicado en 2019, demostraba que a cada tiroteo masivo le seguía un incremento de las propuestas de ley, principalmente a nivel estatal, para reducir el acceso a las armas.
Pero esos proyectos rara vez se han acabado traduciendo en una legislación en firme. La concienciación, al parecer, sólo dura unas semanas. El paso del tiempo hace que muchos pierdan esa conciencia de necesidad y el país siempre regresa a su dinámica de sangre y fuego.
El 1% de las muertes por arma de fuego
Los tiroteos masivos representan aproximadamente el 1% de todas las muertes por arma de fuego en EEUU, según la base de datos de Associated Press, USA Today y la Universidad Northeastern. En un año típico, se cobran entre 100 y 200 vidas, en comparación con las aproximadamente 17.000 que se pierden por homicidios con armas de fuego.
En 2018, la probabilidad de que un estudiante pudiera morir en un tiroteo dentro de su centro era la más elevada del último cuarto de siglo. Sin embargo, 2025 registró el menor número de asesinatos masivos en dos décadas, según James Alan Fox, criminólogo de la Universidad Northeastern y experto en homicidios masivos.
En 2025, al menos 40.000 personas recibieron un disparo en EEUU. Según datos de la ONG Gun Violence Archive, el pasado año se reportaron 14.615 tiroteos fatales y 26.195 tiroteos no fatales. Asimismo, se registraron 406 tiroteos masivos.
