Publicado: abril 14, 2026, 6:00 am
Darse una ducha o un baño con agua fría o incluso meterse en el mar con el agua a temperaturas bajas puede tener más beneficios de lo que pensamos. Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Chichester y publicado en la revista Lifestyle Medicine ha analizado los distintos efectos que producen las inmersiones en agua fría dependiendo de la duración, contando con la participación de personas con un estado de ánimo bajo reciente o persistente.
Una mejora «significativa» del estado de ánimo
El estudio contó con 140 participantes, que se asignaron aleatoriamente a cuatro grupos, tres de los cuales tuvo que sumergirse en el mar con el agua 13,6 °C durante 5, 10 o 20 minutos. Los participantes completaron el Perfil de los Estados de Ánimo (un instrumento de autoinforme para evaluar estados de ánimo y emociones) siete días antes del experimento y justo después, mientras que los científicos analizaron factores como la temperatura de la piel y la frecuencia cardíaca antes y durante la inmersión.
Como resultado, los investigadores demostraron que el estado de ánimo mejoró significativamente en todos los grupos de inmersión en agua fría. La mayor reducción se observó en el grupo de 20 minutos, seguido del grupo de 5 minutos y el grupo de 10 minutos. Sin embargo, no se observó ningún cambio significativo en el grupo de control que no se expuso a agua fría.
La mejor opción es la inmersión de 5 minutos
«Una inmersión de 5 minutos resultó tan efectiva como exposiciones más prolongadas, lo que la convierte en una opción práctica para su implementación», detalla el estudio. Además, añaden que al ser una duración corta, «puede reducir los riesgos, como el efecto recaída (el descenso continuado de la temperatura corporal durante el recalentamiento después de estar en un entorno frío) y el deterioro del control motor, asociados con duraciones más prolongadas».
Las hipótesis de la investigación sobre los mecanismos fisiológicos detrás de esa mejora del estado de ánimo sugiere que la respuesta inicial ante la inmersión podría ser la liberación de endorfinas y otros neuroquímicos. «Además, los cambios entre el predominio simpático y parasimpático durante y después de la inmersión podrían promover la relajación y un estado de ánimo positivo», destacan. Eso sí, los científicos advierten que si bien esta práctica «es segura en personas sanas», se debe tener precaución «con personas que padecen afecciones médicas preexistente».
Bibliografía
– J. S.Kelly, N.Davidson, and J. P.Delaney, Improved Mood Following Cold-Water Immersion: A Comparison of Differing Exposure Durations. Lifestyle Medicine7, no. 2 (2026): e70048. https://doi.org/10.1002/lim2.70048
