Publicado: marzo 30, 2026, 12:00 am
El estrés forma parte de la vida cotidiana, pero no siempre resulta fácil identificar cuándo deja de ser puntual y empieza a afectar al organismo. Aunque solemos asociarlo a la sensación de agobio mental, lo cierto es que el cuerpo suele avisar antes. La ansiedad se manifiesta de forma diferente en cada persona. Sin embargo, algunos síntomas, incluidos los derivados de la tensión mandibular, son más comunes que otros.
«Todo el mundo sabe lo malo que es el estrés, pero ¿cómo sabes tú que estás estresado?», plantea un José Manuel Felices, médico. La clave, explica, está en prestar atención a señales físicas que a menudo pasan desapercibidas.
La mandíbula, una señal clave
Una de las formas más sencillas de detectar tensión es fijarse en la mandíbula. «Así como estás, ¿tus dientes se están tocando ahora mismo?», propone el experto. Si la respuesta es sí, puede ser un indicio de que el cuerpo está en un estado de activación constante.
Este estado, conocido como simpaticotonía, implica que el organismo funciona como si estuviera en alerta permanente, incluso cuando no hay un peligro real.
Dónde se acumula la tensión
El estrés no solo se siente: también se acumula. Y una de las zonas donde más se manifiesta es la mandíbula. «Tu mandíbula representa un almacén de tu ansiedad«, señala José Manuel Felices. Para comprobarlo, propone un gesto sencillo: «Busca el hueco que queda debajo de tu hueso cigomático, delante de la oreja. Clava tu dedo y abre la boca despacio. ¿Duele? Eso es tensión acumulada«. Esa molestia, que te llevará tres segundos averiguar que está ahí, es una señal clara de sobrecarga muscular.
Aliviar no es lo mismo que solucionar
Existen pequeños gestos que pueden ayudar a reducir esa tensión en el momento. «Vamos a soltar esa carga», recomienda, sugiriendo masajear la zona en círculos. Sin embargo, advierte: «esto relaja un poco, pero no apaga el incendio». Es decir, estas técnicas pueden aliviar el síntoma, pero no actúan sobre la causa del estrés.
Cuando el estrés se mantiene en el tiempo
Si esa tensión se repite con frecuencia, puede derivar en problemas como el bruxismo. En esos casos, la recomendación es clara: «si aprietas a diario, ve a tu dentista para valorar bruxismo«. Pero el impacto del estrés no se limita a la mandíbula. Puede afectar al sueño, al estado de ánimo o a la concentración. Por eso, añade: «si esa tensión, además de a tu mandíbula, afecta a otros terrenos de tu vida, ve a tu médico para tratar el origen de ese estrés».
Escuchar al cuerpo para actuar a tiempo
El estrés no siempre se manifiesta de forma evidente. A menudo, son pequeños gestos automáticos -como apretar los dientes– los que revelan que algo no va bien. Por eso, el mensaje final del experto es directo: «No normalicemos vivir en tensión«. Detectar estas señales y actuar a tiempo es fundamental para evitar que el estrés se cronifique y termine afectando a la salud de forma más profunda.
