Publicado: enero 4, 2026, 1:30 pm
Unas 50.000 viviendas en los distritos de Zehlendorf, Nikolassee, Lichterfelde y Wannsee, además de 2.200 empresas, hospitales, servicios, comercio y transporte quedaron sin electricidad desde la mañana de ayer sábado en el suroeste de Berlín. Lo que en principio parecía un apagón accidental fue finalmente catalogado como «ataque» o «sabotaje» por parte de las autoridades alemanas, tras descubrirse que había sido originado por un artefacto incendiario a un puente de conexiones en Steglitz-Zehlendorf, en el que resultaron fatalmente dañados cinco cables de alta tensión y diez más de media tensión. A lo largo del domingo, el ataque fue reivindicado por un grupo denominado ‘Volcán’, catalogado como de extrema izquierda y que en un comunicado describió la acción como « orientada al bien común », alegando que su objetivo era «la infraestructura vinculada a la industria armamentística». El alcalde de Brlín, Kai Wegner , solicitó ayuda del ejército para regular el tráfico, afectado por la masiva falta de semáforos y por la desconexión de varias rutas de metro. Las temperaturas inferiores a cero grados causaron movimientos masivos de población desde esta zona de la ciudad en busca de ubicaciones en las que sí funcionase la calefacción. Y los colegios, que debían empezar sus clases el lunes después del paréntesis navideño, decretaron tres días más de vacaciones para evitar traslados hasta que se haya logrado normalizar la situación del transporte público. La policía, los bomberos, el control de desastres y las organizaciones de ayuda están en operación a gran escala. Según Stromnetz Berlin, las tareas de reparación se prolongarán al menos hasta el jueves. «Nos estamos mudando a la casa que unos amigos tienen en Potsdam porque hemos pasado ya una noche sin calefacción y lo que nos dicen desde el Senado de Berlín es que tardarán varios días en arreglarlo todo», decía Emma, madre de tres hijos, en la estación central Hauptbahnhof. Su marido, que sí tendrá que trabajar el lunes, se ha quedado en la vivienda familiar esperando que vuelva la luz. «Vengo desde Witenau, estoy intentando llegar a Zehlendorf para ver cómo está mi abuela. Desde ayer no conseguimos contactar con ella. Creemos que se le habrá terminado la batería del móvil, pero vive sola y estamos preocupados , así que llevo un par de cargadores y espero poder ir y volver a lo largo del día», relataba su aventura Dtephen, que finalmente hubo de tomar un taxi porque no salían trenes en esa dirección. «Es inaceptable que, una vez más, extremistas de izquierda estén atacando nuestra red eléctrica y, por tanto, poniendo en peligro vidas humanas», lamentó el alcalde Wegner. «Esta noche saboteamos con éxito la central eléctrica de gas en Berlín-Lichterfelde», anunciaba, victorioso, el comunicado del grupo asignado al espectro anarquista por la Oficina de Berlín para la Protección de la Constitución. Los saboteadores describen el ataque como un « acto de autodefensa y solidaridad internacional con todos los que protegen la tierra y la vida». El objetivo declarado era la industria de los combustibles fósiles y pedían disculpas a las «personas menos adineradas afectadas por los cortes de luz». «Con los muchos propietarios de villas», la compasión es limitada, añadía. «Si tienes la oportunidad de llevarte a tus hijos, de tender un puente de varios días en otro lugar, entonces no será un problema faltar al trabajo o que los niños no vayan a la escuela», anunció Schellenberg la jefa de distrito de Zehlendorf, Maren Schellenberg , adelantando que la administración organizará bajas administrativas. «Si estás con tus hijos en algún lugar cálido y luminoso y quieres o puedes quedarte allí, por favor, hazlo. Actualmente esperamos que el colegio vuelva a abrir el jueves como muy pronto», continuaba el correo electrónico. Varias parroquias de Berlín y la Comunidad de Emmaus improvisaron una red de viviendas que ofrecían alguna habitación con calefacción para dormir dos o tres días a personas afectadas. También se crearon grupos ciudadanos en redes sociales para proporcionar comida caliente o servicio de transporte a quienes lo necesitasen. «Doy por sentado que debes ayudar a tus semejantes en una situación de emergencia», declaraba a ABC Oliver Schupp , de Zehlendorf, cuya casa no se vio afectada por el corte de electricidad y se ofrecía a acoger a una familia en la plataforma ‘online’ de barrios nebenan.de. «Al principio, mi mujer era un poco escéptica sobre quién se pondría en contacto con nosotros, pero entonces llamó una madre soltera con tres niños pequeños que está pasando aquí la noche. Fueron los primeros en llegar y terminaron con todas las reticencias», relataba el dueño del restaurante Renger-Patzsch, habilitado como refugio. En el ayuntamiento de Zehlendorf, las capacidades disponibles amenazaban el domingo con resultar insuficientes durante mucho más tiempo. La red eléctrica estaba amenazada de sobrecarga y debido al continuo uso de los generadores en las instalaciones administrativas convertidas en salas de estar y dormitorios, donde se concentraban además centenares de berlineses que llegaban a cargar sus teléfonos móviles , baterías y linternas. «Poco a poco estamos teniendo un problema eléctrico, simplemente porque las estufas consumen una cantidad increíble de electricidad y nuestra red ya no puede », explicaba un técnico de mantenimiento.
