Publicado: enero 3, 2026, 5:30 am
Para muchos cinéfilos, Rebecca «Newt» Jorden es uno de los personajes más memorables, no solo de Aliens: el regreso (1986), secuela dirigida por James Cameron, sino también de toda la saga. Y no es para menos: esta niña superviviente del infame ataque xenomorfo marcó a toda una generación con su mezcla de vulnerabilidad y sangre fría frente al terror espacial. Detrás de ese personaje, sin embargo, estaba una actriz que prácticamente no existía en el mundo del cine: Carrie Henn, cuyo destino tras esa única película resulta tan interesante como sorprendente.
Nació el 7 de mayo de 1976 en Ciudad de Panamá (Florida), hija de un miembro de la Fuerza Aérea estadounidense. Su infancia transcurrió en parte en Lakenheath, Inglaterra, cuando su padre fue destinado allí, y fue precisamente en la escuela de esa pequeña localidad donde un equipo de casting buscaba a la protagonista infantil de la nueva apuesta de ciencia ficción. Entre cientos de compañeros Henn destacó, no solo por su presencia, sino por una madurez interpretativa natural que conquistó a Cameron y al equipo de producción.
Con apenas nueve años, sin experiencia previa en actuación, consiguió el papel de Newt, la niña que representa el último rayo de esperanza entre los colonos diezmados en LV-426, y que desarrolla un vínculo profundo con la teniente Ripley (Sigourney Weaver). Su interpretación no solo se convirtió en un punto de referencia para el público, sino que le valió el Saturn Award a la mejor actriz joven, además de una nominación a los Young Artist Awards.
A diferencia de muchas estrellas infantiles que tocan la fama y deciden (o dedicen por ellos) quedarse en el negocio, Henn optó por otro camino. Tras el estreno de Alien, y el inevitable éxito de la película, su familia se trasladó a California, donde ella retomó una vida normal como estudiante con sus amigos y compañeros. Nunca participó en otra producción cinematográfica de importancia y rechazó la idea de continuar en Hollywood porque «actuar nunca fue su verdadera pasión«.
Henn completó sus estudios superiores en la California State University y se especializó en estudios liberales y desarrollo infantil, y en el año 2000 se graduó para dedicarse a la docencia. Su formación y valores personales la llevaron a ejercer como maestra en escuelas primarias, donde encontró una vocación que siempre había sentido desde niña, cuando jugaba a «enseñar» con sus muñecas y peluches.
A sus cuarenta y nueve años, Henn está casada desde hace veinte años con Nathan Kutcher y es madre de un hijo. Continúa plenamente dedicada a la enseñanza en California y, aunque se mantiene alejada del foco mediático, sigue conectada con la comunidad Alien en convenciones y encuentros y comparte su tiempo entre su labor educativa y su presencia ocasional en eventos relacionados con la película, siempre con la misma humildad que la caracterizó desde que fue descubierta en una cafetería escolar.
