Publicado: noviembre 29, 2025, 9:55 pm
Si hay un sector clave para consolidar el viaje de descarbonización y exprimir al máximo la ola de disrupción en marcha, ese es el fabril. La transformación tecnológica abre una ocasión de oro para reindustrializar nuestro país, pero desarrollar, escalar e implantar las soluciones innovadoras que marquen diferencias no es tarea sencilla para unas empresas condicionadas en muchos casos por necesidades del momento y urgencias siempre inaplazables. En este contexto, la innovación abierta se erige como un instrumento de dinamización esencial. Algunas iniciativas de este tipo de proyectos ya están cobrando forma en nuestro país. Un ejemplo es All4Zero , el ‘hub’ de innovación industrial impulsado por Repsol, Iberia, Holcim y ArcelorMittal, que trabaja para acelerar la descarbonización con soluciones reales y aplicables en plantas industriales en España. Esta semana ha presentado el balance de sus dos primeros años de existencia. Un ‘hub’ que ya ha ampliado su espectro a compañías de diversos sectores y que, como destacó Paula Sanz, directora general, «trabaja para escalar tecnologías que contribuyan a la descarbonización y a la economía circular, con pruebas de concepto en entorno real». Esta idea del ‘lab to fab’ es una de las bases de la innovación abierta, de la colaboración entre producción e investigación, entre empresa e industria y universidades y centros de investigación, de las puertas abiertas de los procesos en los que las dos partes y, en suma, la sociedad, se benefician. Un desempeño que, desde el ámbito europeo, cuenta con apoyos, en el marco de los Programas de Financiación Estratégica (Horizonte Europa), como el Consejo Europeo de Innovación; los Proyectos Colaborativos Transnacionales; las Plataformas Tecnológicas Europeas (PTEs), foros liderados por la industria que reúnen a empresas, investigadores y reguladores, o las Iniciativas Tecnológicas Emblemáticas (las ‘flagships’-‘buques insignia’), que movilizan a cientos de equipos académicos, centros de investigación e industrias de toda Europa. Este intercambio de conocimientos y experiencias (favorece, por ejemplo, la creación de spinoffs, patentes o apoyos a la formación e investigación especializadas) propicia, como destacaba Sanz en el evento de All4Zero, objetivos tan ambiciosos «como llegar a las cero emisiones netas en 2050, posible gracias a la colaboración entre los implicados, que permite multiplicar la eficiencia de los resultados, convertir la innovación en soluciones reales». Una proactiva relación en la que coincidieron representantes de otras compañías e instituciones de investigación presentes en este balance y proyección de futuro: Airbus, Urbaser, Centro Tecnológico Circe y Power to Hydrogen, con soluciones, por ejemplo, sobre SAF ( combustible sostenible de aviación ), la ‘nueva vida’ del hormigón, gestión sostenible de residuos y purificación de aguas residuales, transporte y almacenamiento del CO₂ capturado, reciclaje y valorización de poliuretano. Ignacio López-Diéguez, managing director en Industria X de Accenture, opina sobre la relevancia de esta ruta de retos tecnológicos-convocatorias de soluciones-validación en entornos industriales reales: «Esta colaboración es un motor esencial para impulsar la innovación abierta en el ámbito industrial. Las universidades aportan conocimiento científico, talento y capacidad de experimentación, mientras que las empresas ofrecen orientación al mercado, recursos y la posibilidad de escalar soluciones». Una colaboración que, como añade el portavoz de Accenture, «se canaliza a través de centros tecnológicos, cátedras universidad-empresa, como la Cátedra en competencias Digitales de Accenture con la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) o programas públicos como los del CDTI». Toda ayuda es poca, en un contexto sectorial, global, en el que la eficiencia cotiza pertinazmente al alza… basta con señalar una de las conclusiones del informe de Accenture, ‘Guía para el éxito de los grandes proyectos de infraestructura’: el 92% de los proyectos se terminan tarde y cuestan más de lo previsto y, en el sector energético (compañías de energía y ‘utilities’ a nivel mundial), esta cifra asciende al 94%. En el caso de Mondragon Unibertsitatea (MU), Carlos García, coordinador de su Escuela Politécnica, apunta casos «como el programa formativo puesto en marcha hace tres años, y reforzado recientemente, con Amazon, para dar respuesta a su reto de atracción de talento y capacitación en tecnologías mecatrónicas, materializado en la puesta en marcha en varios aspectos del Ciclo Formativo de Grado Superior en Mecatrónica cuyos contenidos se han adaptado a las especificidades de la empresa». Su profesorado dedica una cuarta parte de su tiempo a tareas de investigación y generación de conocimiento, y otro tanto a las tareas de transferencia de ese conocimiento a la empresa . «Nuestro modelo de investigación (añade García) apunta a niveles de excelencia científica, integrándose con las necesidades a medio-largo plazo de nuestras empresas. Desarrollamos un modelo colaborativo de investigación y transferencia, donde confianza y s objetivos comunes multiplican la eficiencia de los recursos». Una tarea realizada, en primer término, en Aulas o Laboratorios de Empresa, «espacios de trabajo destinados en exclusiva a ella donde se encuentran técnicos de la empresa, investigadores de MU y alumnado en formación dual», con una treintena de programas de investigación y transferencia colaborativos a largo plazo con empresas, por valor total de más de 15 millones de euros anuales. De acuerdo a esta evolución, se puso en marcha hace un año un nuevo edificio para acoger Hirekin, para impulsar la generación de nuevas actividades industriales sostenibles. Otro ejemplo es el de Polo Positivo, aceleradora de proyectos industriales impulsada por Aciturri, Fundación Caja de Burgos, Gonvarri, Antolin, Hiperbaric, Grupo Correa y Grupo Cropu, que apoya a emprendedores y pymes en el desarrollo de iniciativas innovadoras, sostenibles y capaces de generar riqueza y empleo en el sector industrial. A través de sus programas Imán de Ideas, Desafío Industrial e Impulso Pymes, la entidad aborda el ciclo completo de detección y acompañamiento de proyectos : se identifican retos concretos para encontrar soluciones reales, con tecnologías y servicios vinculados a la industria, se fortalece a pequeñas empresas con potencial de crecimiento, etc. «En este contexto (destaca Javier Cuasante, responsable del área de Dinamismo Empresarial de Fundación Caja de Burgos y oficina técnica de Polo positivo) la colaboración con la Universidad de Burgos-UBU es estratégica. Trabajamos conjuntamente en múltiples iniciativas, como RUN-EU, donde nuestras startups sirven de referencia para otros emprendedores y participan en programas de intercambio internacional; OTRI, en la que actuamos como jurado de las pruebas de concepto; UBU Emprende, para impulsar el emprendimiento universitario; y UBU Abierta, donde contribuimos a la formación en habilidades ‘blandas’ para estudiantes y para los emprendedores del Colectivo Nexo». Como subraya Cuasante, la aceleradora permite vivir la innovación abierta desde la práctica: «Acercamos desafíos reales a las empresas y damos al talento joven la oportunidad de transformarlos en soluciones. Como aceleradora, nuestro valor está en convertir ese talento emergente en soluciones aplicables, acompañando a estudiantes y recién graduados mientras validan sus ideas junto a la industria. Es en esa conexión donde nace un ecosistema de innovación que impulsa desarrollo y oportunidades para la región». Un ciclo virtuoso en el que, en todo caso, queda camino por recorrer: «Aunque el ecosistema ha avanzado, es necesario que empresas y universidades trabajen en la misma dirección, que se activen mecanismos de financiación con retorno en el corto plazo y que se fomente una mayor agilidad simplificando los trámites burocráticos», afirma López-Diéguez, Un esfuerzo de cooperación que se articula de forma estratégica con un objetivo claro «y que se convierte en una palanca decisiva para generar soluciones industriales con impacto real en la industria, generando ventajas competitivas y que permiten acelerar la transformación del tejido industrial hacia modelos más competitivos y digitalizados».
