Publicado: noviembre 29, 2025, 9:30 pm
Chak Ming Yau se despertó el miércoles sin saber que ese día lo perdería todo. Aquella era una mañana normal, de modo que como tantas otras apagó el despertador, se vistió, desayunó un bocado rápido, se despidió de su mujer y su hijo y salió a las calles de Tai Po camino de las oficinas de la Alianza Misionera Cristiana, una iglesia protestante en la que trabaja como pastor. Acababa de abandonar un hogar al que nunca podría regresar . El instante en el que descubrió que su vida había cambiado permanece, perenne, en la pantalla de su teléfono móvil. «Estábamos empezando los preparativos de Navidad de la parroquia, así que había salido a comprar harina para hacer galletas cuando… Ver Más
