Publicado: abril 4, 2025, 11:00 am
Durante la Cuaresma, la mesa mexicana se llena de platillos que celebran los productos del mar. Y entre todos ellos, pocos tan populares y sabrosos como los camarones a la diabla: una receta tradicional que mezcla la intensidad del chile seco con la dulzura natural del camarón. Originaria de las costas del Pacífico, esta preparación se ha mantenido vigente en fondas, marisquerías y cocinas familiares, gracias a su sabor potente, fácil preparación y bajo costo.
La popularidad de este platillo no es casualidad. Con un consumo nacional que supera las 180 mil toneladas de camarón al año, y con precios que van desde los 160 hasta los 400 pesos por kilo dependiendo de su origen, los camarones son una opción versátil para la Cuaresma. Y esta receta, en particular, es una joya culinaria que no puede faltar.
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¿De dónde vienen los camarones a la diabla?
Los camarones a la diabla probablemente surgieron en la segunda mitad del siglo XX en las cocinas familiares del Pacífico mexicano, donde el acceso a mariscos frescos y a una amplia variedad de chiles secos permitía jugar con sabores intensos. En regiones como Guerrero, la tradición marinera y la creatividad popular se mezclaron para dar vida a este platillo que, como muchos otros, comenzó en la casa y terminó conquistando el menú de restaurantes.
La palabra “diabla” no solo hace alusión al nivel de picor, también refleja el carácter rebelde y potente de la salsa, que en un país como México —donde el chile forma parte de la identidad cultural— se convirtió en un ícono del gusto popular. La receta evolucionó con el tiempo: algunos le añaden cátsup, otros jugo de naranja, incluso hay versiones con chipotle o chile morita.