Publicado: agosto 11, 2026, 11:27 pm
Las enfermedades transmitidas por los alimentos provocan más de un millón de muertes al año en todo el mundo, según ha señalado este martes la profesora de investigación del CEBAS-CSIC Ana Allende Prieto, que recuerda que bacterias, virus, parásitos y determinados peligros químicos continúan representando una amenaza pese a los avances tecnológicos.
La investigadora ha abordado esta cuestión durante su participación en el curso de verano Ciencia e innovación para una alimentación saludable y sostenible en la crisis del costo de la vida, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Santander.
Durante su intervención, Allende ha explicado que el paradigma de la seguridad alimentaria está experimentando actualmente una “transformación crítica”. Uno de los grandes cambios procede precisamente de las nuevas tecnologías, que permiten detectar e identificar con mayor precisión los posibles peligros presentes en aquello que comemos.
Como ejemplo, la experta ha señalado los avances conseguidos frente a Listeria. Mientras que anteriormente no se podía determinar con tanta precisión qué Listeria podía encontrarse en la leche, actualmente la secuenciación del genoma permite ponerle, en palabras de Allende, “nombre y apellido”. Esto permite conocer “con rigor” determinados peligros y riesgos relacionados con los alimentos que consumimos.
La llegada de la IA y los cambios que provoca
La inteligencia artificial también comienza a desempeñar un papel en este ámbito. Según ha explicado la investigadora, puede utilizarse como herramienta de apoyo para tareas como simular o supervisar el comportamiento humano dentro de las plantas de procesado de alimentos.
Allende ha insistido además en la importancia de diferenciar dos conceptos que pueden parecer similares, pero que no significan lo mismo: peligro y riesgo. El peligro es aquello que tiene capacidad para causar un daño, mientras que el riesgo hace referencia a la probabilidad de que ese peligro termine provocándolo. “Para nuestra investigación es imprescindible analizar con cuidado los riesgos”, ha señalado.
Por muchos controles y protocolos que existan, la investigadora advierte de que la seguridad absoluta no es posible. “Aunque se apliquen todos los protocolos, hay una pequeña posibilidad de contraer una enfermedad por los alimentos que consumimos”, ha afirmado, subrayando que no existe el denominado “riesgo cero”.
La experta también ha destacado la importancia del concepto ‘One Health’ (Una sola salud), un enfoque que entiende que la salud de las personas está estrechamente relacionada con la de los animales y el medio ambiente. Esta perspectiva obliga a contemplar la seguridad alimentaria más allá de lo que ocurre únicamente en el plato.
“La seguridad alimentaria no es un asunto de contrarios”, ha concluido Allende, sino “una negociación de riesgo en la que la salud pública dé la mano a la viabilidad económica y a los límites ecológicos del planeta”.
