Publicado: noviembre 5, 2026, 8:49 am
Marte es uno de los planetas que más interés despierta entre los científicos por las pistas que puede ofrecer sobre la evolución del sistema solar, la posibilidad de que alguna vez reuniera condiciones para albergar vida y la conservación de numerosas huellas de una intensa actividad volcánica que tuvo lugar hace millones de años.
Sus grandes volcanes y extensas regiones cubiertas de materiales de origen volcánico demuestran que el planeta rojo tuvo un pasado geológicamente activo, sin embargo, todavía no está claro si mantiene cierta actividad en su interior. En este contexto, la misión europea ExoMars Trace Gas Orbiter (TGO, por sus siglas) ha detectado nuevos indicios que podrían apuntar a la existencia de actividad volcánica bajo la superficie marciana, concretamente en los alrededores del volcán Alba Mons.
La Agencia Espacial Europea (ESA) afirma en un comunicado que Marte alberga los volcanes más grandes del sistema solar, aunque todavía se desconoce si alguno mantiene actividad en la actualidad. No obstante, las imágenes obtenidas desde la órbita muestran que algunas regiones volcánicas podrían haber registrado episodios de actividad en los últimos millones de años, teniendo en cuenta que a esto se suma la detección de terremotos marcianos mediante instrumentos sísmicos y dos indicios que apuntan a que el planeta podría conservar cierta actividad geológica en su interior.
Pese a que hasta ahora no se han observado nuevas coladas de lava ni erupciones, los hallazgos detectados por la sonda ExoMars Trace Gas Orbiter refuerzan la posibilidad de que Marte no esté completamente inactivo. Por lo tanto, la Agencia Espacial Europea afirma en un comunicado que «Marte no está geológicamente muerto en su interior, sino que simplemente está dormido«.
Así se ha descubierto la actividad volcánica en Marte
Un equipo internacional de investigadores, liderado por Alexander Trokhimovskiy, plantea que la presencia de cloruro de hidrógeno en la atmósfera marciana podría estar relacionada con la actividad de magma caliente bajo la superficie. Por lo tanto, esta hipótesis apunta a que Marte podría conservar cierta actividad volcánica, aunque todavía no se han observado erupciones recientes.
Según la ESA, la sonda TGO detectó este gas por primera vez en la atmósfera del planeta en 2021 y, desde entonces, el equipo ha encontrado concentraciones inusuales de cloruro de hidrógeno en el hemisferio norte marciano. Sin embargo, aunque dicho gas presenta variaciones estacionales, los investigadores han identificado una excepción a este comportamiento porque la mayor parte de los cambios parece estar relacionada con los ciclos de polvo y agua del planeta, por lo que esta anomalía despertó el interés de los científicos.
En este contexto, el análisis detallado de la región de Alba Mons mediante la cámara CaSSIS del TGO ha revelado fisuras recientes y estrechas, en algunos casos de cientos de metros de longitud, asociadas a cambios de color en la superficie. Por ende, los científicos sugieren que los gases magmáticos podrían estar ascendiendo a través de estas fisuras y que las fisuras canalizarán la liberación de cloruro. Además, el equipo recomienda que la filtración está conectada a una cámara magmática inactiva, una especie de sistema de conductos volcánicos bajo la superficie marciana.
Se abren nuevas vías de investigación
La posibilidad de que Marte conserve actividad volcánica también abre nuevas vías para investigar si alguna vez pudo albergar vida o si todavía existen lugares donde podrían sobrevivir microorganismos.
En este sentido, Daniel Mège, profesor del Centro de Investigación Espacial de la Academia Polaca de Ciencias, explica en el comunicado que las fisuras de la región de Alba Mons serían un lugar interesante para buscar posibles formas de vida, ya que los sistemas hidrotermales activos podrían proporcionar los ingredientes y la energía necesarios para su desarrollo, además de ofrecerles protección frente a las duras condiciones de la superficie marciana. Asimismo, considera que estos resultados podrían convertirse en uno de los mayores logros de la misión ExoMars Trace Gas Orbiter hasta la fecha.
