Publicado: mayo 9, 2026, 11:27 am
Durante una gran parte de su embarazo del último miembro de su familia, Fernando Verdasco y Ana Boyer se encontraban en su casa en Doha, la ciudad en la que viven desde hace ya una década, pues se mudaron en 2016 debido al trabajo del extenista y allí han ido formando poco a poco una familia numerosa a la que ahora se ha sumado su primera hija. Pero hubo un momento en el que temieron no poder regresar a Madrid, el lugar donde deseaban que naciese, debido al conflicto en Oriente Próximo fruto de los ataques de Israel.
Aunque hubo voces muy críticas con la idea de repatriarlos o que pudiesen volar a nuestro país —como el caso de Alba Carrillo, que se quejaba de que el matrimonio residiese en Catar «para no tributar en España», dados los problemas con Hacienda que según ella Fernando tenía, y que ahora necesitasen de los impuestos de aquí para volver—, finalmente sí que pudieron llegar a la casa de Isabel Preysler, la madre de Ana, donde han permanecido hasta el momento del parto, un día de inmensa felicidad en la familia ya que ha llegado «la princesita», como han declarado en sus primeras palabras.
Todavía no se sabe quién será el padrino o la madrina, aunque quizá puedan decantarse por el hermano de ella o su familia, dado que así se conocieron. Fue en 2012, cuando Verdasco acudió a un concierto de Enrique Iglesias. Debido a la amistad que en las pistas de tenis había trabado con Anna Kournikova, esposa del cantante, entró al backstage, y allí se encontraba Ana Boyer. La química fue instantánea, aunque tardarían cinco años en pasar por el altar —el 7 de diciembre de 2017, en la isla de Mustique, en las Antillas Menores—, naciendo pocos meses después su primer bebé, Miguel, a quienes seguirían Mateo, hace cinco años, y Martín, en abril de 2024.
Ellos han formado la familia, a quien ahora se ha unido la pequeña (a quien han bautizado como Mía) por la que el matrimonio está acumulando un importante patrimonio de empresas, colaboraciones y viviendas como la que tienen en La Perla, el archipiélago artificial con una superficie de cuatro millones de metros cuadrados que, como recuerdan desde Semana, Boyer ha llegado a declarar que es el lugar idóneo para criar a sus hijos. «Nos encanta la seguridad, la privacidad y tranquilidad que sentimos», confesó recientemente.
Se trata de una casa que, como no podía ser de otra forma estando en el lugar en el que está, cuenta con todos los lujos posibles, desde acceso inmediato a la playa creada ad hoc para la falsa isla catarí, hasta las vistas o, comprobando sus redes sociales, un estilo que combina tendencias clásicas con un corte más minimalista, aprovechando al máximo el sol y la luz de la zona y en cuyo interior comparten espacio desde mobiliario de madera natural y vintage hasta elementos de un corte más modernista.
Pero el domicilio es solo la punta del iceberg de una economía que les ha permitido a lo largo del tiempo no preocuparse por cuestiones crematísticas, sobre todo gracias a las participaciones y colaboraciones con marcas y negocios, especialmente españoles, amén de la faceta de influencers que ya ambos llevan a sus espaldas. De esta han hecho gala, por ejemplo, con Cocowi Brand, la firma de bañadores y gorras de diseño que ambos fundaron hace seis años, justo coincidiendo con la pandemia por el coronavirus.
Según han explicado desde el citado medio, a pesar de que su cuenta en Instagram apenas si alcanza los 20.000 seguidores, que algunos de ellos sean nombres como Eugenia Osborne o Tamara Falcó, hermana de Ana, hacen que siga teniendo un peso en la industria. De hecho, añaden desde la revista, no es menos cierto que de acuerdo al último ejercicio, sus ventas han descendido, pero aun así siguen siendo lo suficientemente altas como para considerar que no se están desempeñado mal en el terreno de los negocios.
Amén de que el mundo de la moda no es desconocido para ninguno de los dos, habiendo sido Verdasco desde hace tiempo imagen de algunas marcas, sobre todo de carácter deportivo, y Boyer embajadora de otras tantas firmas. La hija de Isabel Preysler, además, también ha sabido mantener su imagen en nuestro país gracias a su paso por televisión: no hay que olvidar que Ana Boyer, embarazada de Martín, ganó la edición de Bake Off: Famosos al horno en la que participó, y, junto a su esposo, sorprendió a la audiencia al destapar sus máscaras en una de las ediciones de Mask Singer, demostrando su complicidad bailando y cantando conjuntamente.
Además, Fernando y Ana tienen sus propios negocios por separado. En el caso del exdeportista, es quien está a los mandos, como administrador único, de Ferek Imagen S.L., la cual se fundó en 2004, sigue hoy por hoy activa y se dedica a «la representación comercial y la explotación de los derechos de imagen». En caso de Ana Boyer, ella también es la administradora única, aunque de Jacaranda Cosmética S.L., una sociedad centrada en «la compra, fabricación, almacenamiento, comercialización y mediación en la venta de cosméticos, productos químicos, biotecnológicos y de diagnóstico para uso humano y alimenticio». Eso sí, en 2024 externalizó la gestión al ver cómo se reducían sus ventas.
