Publicado: noviembre 8, 2026, 10:27 am
Omar Sharif Jr. es uno de los actores más importantes del norte de África y Oriente Medio. Con más de 25 años de carrera, el modelo también se ha convertido en el centro de todas las miradas por su próximo trabajo. Como así anunció, tiene intención de producir y actuar en Crazy Rich Arabs, inspirada en la serie Crazy Rich Asians.
Según destacó, su intención es hacer una «representación árabe auténtica» que llegue a todo el mundo gracias a una «comedia comercial». Por ello, entre el reparto cuenta con caras conocidas globalmente como Sam Asghari, ex de Britney Spears.
Y es que Sharif es conocido por su defensa de sus raíces y los derechos humanos. Una prueba de ello fue su salida del armario, por la que llegó a recibir amenazas de muerte. Sin embargo, el joven no se dejó amedrentar y es actualmente uno de los activistas por los derechos LGTB más destacados.
Hijo de padre musulmán y madre judía, el joven es nieto de Sharif Sr. una de las grandes leyendas de Hollywood. De su abuelo no solo heredó su nombre, sino también su pasión por el cine. «Mi forma de verlo todos los días era a través de sus películas; creo que he visto Funny Girl más de 200 veces», explicó a The Hollywood Reporter.
Así, su infancia pasó entre dos religiones. Aunque lo que más la marcó fue el acoso escolar que sufría debido a su sexualidad. «Con el paso del tiempo, los nombres horribles con los que me llamaban, maricón, raro, homosexual, entre otros, dejaron de molestarme, porque mi capacidad para soportar el dolor tenía un límite», confesó para el citado medio.
Sin embargo, él tenía muy claro que su futuro sería brillante y decidió seguir los pasos de su abuelo. Algo que, a pesar de sus raíces, no fue sencillo. «Me dijo: ‘Te di mi apellido, te di mis rasgos, no voy a darte nada más.’ Tienes que lograrlo completamente por tu cuenta», recordó. Y así se formó en el Lee Strasberg Theatre and Film Institute de Nueva York.
Así llegó a trabajar en varios proyectos, tanto en Egipto como en su Canadá natal. Aunque, en 2013 su carrera sufrió un duro revés. Tras la Primavera Árabe, el intérprete, como muchos otros, soñaba con más libertad para su país. Algo que no llegó a lograrse.
Por ello, en un intento de convertirse en un referente para sus compatriotas, publicó en The Advocate un duro artículo en el que salió abiertamente del armario. «Con vacilación, confieso: soy egipcio, soy medio judío y soy gay. Si bien para muchos en Europa y Norteamérica mis confesiones podrían parecer triviales, me temo que en Egipto no es así. Preveo que seré reprendido, despreciado y, casi con seguridad, amenazado», lamentó.
Unos vaticinios que acabaron cumpliéndose. Tanto que llegó a tener pensamientos suicidas. «De ser un actor y una figura pública egipcia de gran renombre, podría terminar convirtiéndome en un enemigo público en Egipto», aseguró.
Pero, a pesar del malestar, finalmente se convirtió en portavoz de la Alianza de Gays y Lesbianas contra la difamación. «Y, sin embargo, alzo la voz porque soy un patriota», escribió. Una clara carta de lo que, para él, implicaba esta lucha.
