Para el corazón, 150 minutos de ejercicio semanal no bastan: ahora son diez horas - Mexico
Registro  /  Login

Otro sitio más de Gerente.com


Para el corazón, 150 minutos de ejercicio semanal no bastan: ahora son diez horas

Publicado: mayo 19, 2026, 11:30 pm

Al menos 150 minutos de ejercicio moderado o vigoroso a la semana . Esta ha sido, durante años, la respuesta más «científica» a la pregunta de cuánta actividad es necesaria para evitar patologías del corazón , incluso para la Organización Mundial de la Salud. Un paseo a ritmo ligero, algo de bicicleta o una carrera suave parecían ser suficientes para cubrir el expediente. Sin embargo, si lo que se busca es un escudo real contra el infarto o el ictus, esas dos horas y media podrían quedarse muy cortas. Una nueva investigación publicada esta semana en la revista ‘ British Journal of Sports Medicine ‘ sugiere que para lograr una protección sustancial no basta con un par de horas semanales, sino con casi diez. En concreto, entre 560 y 610 minutos. El hallazgo, liderado por investigadores de la Universidad Politécnica de Macao, en China, pone patas arriba las recomendaciones tradicionales al demostrar, en primer lugar, que el «café para todos» no funciona en el deporte. Los científicos analizaron los datos biométricos de más de 17.000 personas del proyecto británico UK Biobank, midiendo su actividad física real mediante acelerómetros de muñeca y evaluando su capacidad cardiorrespiratoria. Los resultados revelan que quienes se plantaban en los 150 minutos recomendados solo obtenían una modesta reducción del riesgo cardiovascular de entre el 8% y el 9% . Para empezar a hablar de una protección robusta —definida en el estudio como una caída del riesgo superior al 30%— es necesario multiplicar por cuatro el esfuerzo y rozar las diez horas semanales de movimiento. Una meta ambiciosa que, según el propio análisis, actualmente solo alcanza el 12% de la población . La clave de este cambio de paradigma reside en un parámetro que los deportistas conocen bien pero que suele pasar desapercibido en las consultas de atención primaria: el VO2 máximo. Este indicador mide el consumo máximo de oxígeno que el cuerpo puede procesar durante un esfuerzo intenso, lo que equivale a un escáner de la eficiencia con la que el corazón, los pulmones y los músculos trabajan en equipo. La capacidad cardiorrespiratoria no es la misma en todo el mundo y, según los autores, dictamina cuánta gasolina necesita quemar cada individuo para proteger sus arterias. El estudio desveló que las personas que están en peor forma física se enfrentan a una cuesta mucho más empinada. No solo parten de una situación de mayor vulnerabilidad, sino que necesitan sudar más minutos que un atleta para obtener exactamente el mismo beneficio clínico. El análisis de los datos metabólicos demostró que los perfiles menos entrenados requieren entre 30 y 50 minutos adicionales de ejercicio a la semana para igualar la protección cardiovascular de quienes gozan de una buena capacidad aeróbica. El profesor Ziheng Ning, investigador en Ciencias de la Salud y el Deporte de la Universidad Politécnica de Macao y autor principal del trabajo, señala que este enfoque obliga a replantear las estrategias médicas actuales. «Este hallazgo resalta el desafío físico al que se enfrentan las poblaciones que están en baja forma», explica Ning. A su juicio, las pautas del futuro no pueden seguir siendo una cifra fija en un folleto. Durante un seguimiento medio de casi ocho años, los investigadores registraron 1.233 eventos cardiovasculares entre los participantes, incluyendo infartos de miocardio, insuficiencias cardíacas, fibrilación auricular e ictus. Al cruzar estos contratiempos de salud con los minutos de ejercicio, la gráfica se mostró implacable. Por ejemplo, para reducir el riesgo de sufrir un susto cardíaco en un 20%, una persona con baja forma física necesita acreditar 370 minutos semanales (unas seis horas) de actividad moderada a fuerte, mientras que a alguien con una alta capacidad cardiorrespiratoria le basta con 340 minutos. Los autores insisten en que su trabajo, al ser de naturaleza observacional, no puede establecer una relación de causa y efecto matemática y absoluta. Además, reconocen que la muestra del UK Biobank suele estar compuesta por personas sesgadas hacia hábitos más saludables que la media general. Pese a estas limitaciones, el estudio defiende que los 150 minutos tradicionales deben mantenerse únicamente como un «mínimo universal de seguridad», un trampolín para no caer en el sedentarismo absoluto , pero nunca como la meta final. El equipo de investigadores concluye que el objetivo médico debe virar hacia un asesoramiento estratificado , donde el médico no prescriba solo «moverse», sino que ajuste los minutos en función de la capacidad pulmonar y cardíaca del paciente. «Las directrices del futuro deberán diferenciar entre el volumen mínimo de ejercicio necesario para obtener un margen básico de seguridad y los volúmenes sustancialmente más altos que se requieren para lograr una reducción óptima del riesgo cardiovascular», sentencia el profesor Ning. Julián Pérez Villacastín, catedrático de Cardiología de la Universidad Complutense de Madrid y jefe de Servicio de Cardiología en el Hospital Clínico San Carlos, coincide en que, pese a que el estudio es metodológicamente sólido, la selección de participantes podría estar sesgada hacia personas que ya hacen ejercicio. «La recomendación de 150 minutos de ejercicio vigoroso a la semana sigue siendo ‘superválida’ para la población general y ojalá lo cumpliéramos todos», explica al Science Media Center (SMC) España. «Este artículo apoya la hipótesis de que, al realizar más ejercicio, mantienes más ‘elástico’ el corazón y disminuyes la probabilidad de desarrollar insuficiencia cardiaca».

Related Articles