Publicado: octubre 20, 2026, 7:48 am
La Policía de Portugal puso fin este martes de madrugada a las acampadas de protesta contra la crisis de la vivienda instaladas en el centro de Lisboa y Oporto, en una operación que se saldó con varias detenciones en la capital, donde los agentes desalojaron por la fuerza a los manifestantes que se resistían a abandonar el lugar.
La intervención de la Policía de Seguridad Pública (PSP) comenzó alrededor de las 6:00 horas, después de que los agentes dieran un ultimátum a los participantes para que desmontaran las tiendas de campaña y abandonaran las plazas que ocupaban.
En Lisboa, los manifestantes, que permanecían desde el sábado en la céntrica plaza del Rossio, formaron un cordón humano para impedir el desalojo y corearon consignas de protesta.
Los agentes del Cuerpo de Intervención de la PSP avanzaron entonces contra los concentrados, retiraron las tiendas y practicaron varias detenciones. Algunos participantes denunciaron haber sufrido agresiones policiales durante la operación.
Tras el desalojo, los manifestantes se trasladaron a la cercana plaza de Figueira, donde celebraron una reunión antes de dispersarse y anunciaron su intención de continuar con las movilizaciones. En Oporto, la intervención se desarrolló sin los enfrentamientos registrados en Lisboa.
Los agentes acudieron a la plaza de Dom João I, donde los participantes llevaban diez días protestando por la falta de vivienda asequible, y les advirtieron de que serían detenidos si no retiraban las tiendas. Aunque inicialmente mostraron resistencia, los manifestantes acabaron acatando la orden policial y desmontaron el campamento. La noche anterior, 35 participantes habían votado en asamblea a favor de mantener la protesta, pese a las advertencias de las autoridades.
El ministro: «La ley está para cumplirse»
La operación se produjo horas después de que el ministro portugués de Administración Interna, Luís Neves, defendiera la actuación de las fuerzas de seguridad y advirtiera de que «la ley está para cumplirse».
En declaraciones difundidas por la televisión pública RTP, Neves afirmó que el derecho de manifestación es «respetado por todos», pero insistió en la necesidad de cumplir la legislación vigente.
El ministro aseguró asimismo que la PSP no excedería las competencias que le atribuye la ley. La Policía había advertido el lunes de que agotaría las posibilidades de diálogo antes de recurrir a una intervención, al considerar ilegales las acampadas por carecer de autorización municipal para instalar tiendas en el espacio público.
El portavoz de la PSP, Sérgio Soares, explicó que los ciudadanos podían ejercer su derecho a manifestarse, pero que existían irregularidades que debían cesar, entre ellas la ocupación de las plazas y el incumplimiento de las normas sobre ruido y horarios.
Protestas contra la crisis habitacional
Las acampadas forman parte de una movilización contra el encarecimiento de la vivienda y las dificultades de acceso al alquiler en Portugal, uno de los principales problemas sociales del país. Los organizadores reclaman la retirada de la reforma de los arrendamientos impulsada por el Gobierno, el fin de los desalojos sin alternativa habitacional, más vivienda pública y limitaciones a la compra de inmuebles por fondos de inversión.
También exigen la recuperación de edificios vacíos para uso residencial y alquileres verdaderamente asequibles. Las protestas coinciden con el debate político sobre la reforma de la legislación de arrendamientos, que contempla una mayor flexibilidad contractual y procedimientos de desahucio más rápidos.
El movimiento sostiene que estas medidas agravarán las dificultades de acceso a la vivienda, mientras las autoridades defienden la necesidad de garantizar el cumplimiento de la ley durante las movilizaciones.
