Publicado: septiembre 17, 2026, 9:07 am
La presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), Inés Olóndriz, ha anunciado este jueves que ha empeorado sus previsiones de déficit público para este año. En concreto, el organismo encargado de vigilar la buena marcha de las finanzas públicas apunta a que el desequilibrio en las cuentas públicas en 2026 será del 2,7% del PIB, una décima más de lo que se esperaba antes de verano. Así lo ha trasladado Olóndriz en un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Forum en Madrid.
Detrás de este empeoramiento de las expectativas está la guerra de Irán y las medidas fiscales que el Gobierno ha adoptado para amortiguar su impacto sobre la economía. La prolongación de las mismas más allá de junio, que era el límite fijado originalmente, y los desvíos al alza en el gasto de las comunidades autónomas están detrás de la decisión, ha explicado Olóndriz.
Estas peores perspectivas ponen a España «al límite» de incumplir con los objetivos de gasto acordados con Bruselas a medio plazo. «En julio ya temíamos que no íbamos a cumplir, ahora el límite prácticamente es nulo incluso para cumplir este año», ha sentenciado Olóndriz.
El indicador de gasto que miden las autoridades europeas refleja un incremento del 6,6% este año y, en términos acumulados para el periodo 2024-2026, el aumento se sitúa ya en el 16,8% cuando el máximo previsto era el 13%. No obstante, Olóndriz ha recordado que se ha activado la cláusula de escape nacional, que permite desvíos para el gasto en defensa. Pero incluso teniendo en cuenta esa salvaguarda, el margen está al límite.
«Si son necesarias nuevas medias para hacer frente a la inflación y no se compensan con otros componentes de gasto el riesgo de que incumplamos en 2026 empieza a ser más importante», ha señalado. «Parte de los gastos que se han tenido que activar quizá sean coyunturales, pero vemos aumentos de gasto que son permanentes y el gasto permanente necesita financiación permanente», ha advertido.
La presidenta de la Airef ha dibujado un panorama económico en el que predominan «señales más bien negativas» que se han acentuado desde el verano por una guerra que no muestra signos de resolverse. «La situación geopolítica es extremadamente compleja. El conflicto se está extendiendo mucho más allá de Irán y el estrecho de Ormuz y acaba generando un shock en los precios de la energía que se va a ir trasladando a las materias primas», ha expresado.
Esta situación, ha señalado a renglón seguido, coincide más tensiones en los mercados financieros, que están exigiendo mayores intereses para financiar a los países, lo que aumenta el coste de la deuda pública.
No obstante, Olóndriz no ha querido anticipar si esto se traducirá en un recorte en la previsión de crecimiento económico para España, una incógnita que el organismo despejará cuando publique su próximo escenario macroeconómico a finales de octubre.
Ve «esencial» que el Gobierno presente los Presupuestos
Interrogada sobre los Presupuestos Generales del Estado (PGE), que el Gobierno se comprometió a aprobar este año, aunque va con retraso, Olóndriz ha señalado que es «esencial» presentarlos «en tiempo y forma». «En un Estado tan descentralizado como el español, la previsibilidad es especialmente importante. Todos los agentes que forman parte de las administraciones públicas necesitan referencias claras para aprobar sus presupuestos y tomar las decisiones adecuadas con cierta perspectiva temporal», ha trasladado.
Olóndriz ha reclamado al Gobierno que no se quede en los PGE y que piense también en la planificación fiscal a medio y largo plazo. En este sentido, ha pedido el Ejecutivo que envíe a Bruselas el plan presupuestario para 2027 y que empiece a preparar un nuevo plan fiscal a medio plazo, que deberá estar listo antes de que concluya abril de 2028. Además, ha aconsejado que en ese plan se aclare cómo se reparten los límites de gasto por cada nivel de la administración.
Finalmente, la presidenta de la Airef ha insistido en reformar las reglas fiscales nacionales para unificarlas con las europeas, dado que envían señales contradictorias y añaden complejidad e incertidumbre a las finanzas públicas. «El plan fiscal a medio plazo tiene que ser la referencia y no correr como un documento que va en paralelo al ciclo presupuestario nacional», ha concluido Olóndriz.
