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Granada y corazón: el prometedor hallazgo que mejora hasta un 80% la función cardiaca en modelos experimentales

Publicado: agosto 24, 2026, 4:51 pm

La granada suele aparecer entre los alimentos asociados a una dieta saludable, pero una nueva investigación ha puesto el foco no exactamente en esta fruta, sino en un compuesto que nuestro organismo puede producir después de consumirla. Se llama urolitina A y podría abrir una nueva vía para tratar la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada (HFpEF), una de las formas más complejas de esta enfermedad.

Un estudio realizado por científicos del King’s College London y publicado en la revista Science Advances ha observado que la urolitina A puede mejorar distintos parámetros de la función cardiaca —hasta un 80% en algunos de ellos en modelos experimentales—, favorecer la relajación del corazón y reducir la fibrosis y el remodelado perjudicial del músculo cardiaco. Es importante el matiz: estos resultados no demuestran que comer granadas trate la insuficiencia cardiaca ni que produzca esa mejoría del 80% en personas.

La investigación se centra en la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada, que representa aproximadamente la mitad de los casos de insuficiencia cardiaca. En estos pacientes, el corazón conserva su capacidad de expulsar sangre, pero tiene dificultades para relajarse correctamente entre latidos. Esa mayor rigidez impide que se llene adecuadamente y puede provocar falta de aire, cansancio y una menor capacidad para hacer ejercicio.

“Este tipo de insuficiencia cardiaca es cada vez más frecuente a medida que la población envejece y aumentan las tasas de obesidad y diabetes”, explica Joseph Burgoyne, autor sénior del estudio e investigador cardiovascular del King’s College London. Además, señala que “las opciones de tratamiento siguen siendo limitadas debido a la complejidad de la enfermedad y a la gran variabilidad entre los pacientes”.

La clave, en la urolitina A

La clave del descubrimiento está en la urolitina A, un metabolito que puede producir nuestro organismo a partir de determinados compuestos presentes en alimentos como las granadas, las nueces y algunas bayas. Los científicos han descubierto que este compuesto puede actuar sobre una proteína denominada PKGIα, relacionada, entre otras funciones, con la relajación del músculo cardiaco y de los vasos sanguíneos. En concreto, actúa sobre un punto específico de esta proteína, el aminoácido Cys42.

Los investigadores probaron la urolitina A en un modelo experimental de insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada. El tratamiento mejoró distintos indicadores de la función diastólica y redujo alteraciones estructurales asociadas a la enfermedad. En algunos parámetros de función cardiaca, las mejoras alcanzaron aproximadamente el 80% respecto a los animales que no recibieron el compuesto.

El equipo también estudió su efecto sobre tejido cardiaco humano creado a partir de células madre y observó mejoras en las dinámicas de relajación y contracción. Para Burgoyne, los resultados identifican “una diana terapéutica completamente nueva” y muestran que la urolitina A puede activar esta vía para “mejorar la relajación cardiaca y reducir la gravedad de la enfermedad”.

Pero ¿significa esto que deberíamos aumentar el consumo de granada para proteger el corazón? Los propios investigadores piden cautela. “No existen pruebas suficientes para sugerir que las personas deban consumir granadas para tratar la insuficiencia cardiaca”, advierte Burgoyne. El interés del descubrimiento reside en estudiar si esta vía molecular podría aprovecharse en el futuro para desarrollar nuevos tratamientos.

Hacen falta ensayos clínicos con personas

James Leiper, director de investigación de la British Heart Foundation, organización que financió el trabajo, insiste también en que todavía queda un paso fundamental: demostrar los resultados en personas. “Si bien estos hallazgos son prometedores, los beneficios hasta ahora se han observado en animales y en tejido humano artificial, por lo que se necesitan ensayos clínicos con personas para comprobar si este enfoque es eficaz para los pacientes”, explica.

El descubrimiento, por tanto, no convierte a la granada en un tratamiento contra la insuficiencia cardiaca. Su importancia está en haber identificado, a través de un metabolito relacionado con su consumo, un mecanismo molecular que podría convertirse en una nueva vía terapéutica. Como recuerda Leiper, mientras llegan nuevas evidencias, una alimentación saludable y equilibrada sigue siendo fundamental para la salud cardiovascular: “Ningún alimento por sí solo puede prevenir o tratar las enfermedades cardiacas”.

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