Publicado: julio 21, 2026, 11:32 am
Nueva víctima asiática en la política de vetos impuesta por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La marca chino-sueca de vehículos Polestar dejará de vender sus nuevos modelos en suelo estadounidense a partir de 2027 tras la prohibición impuesta por el Departamento de Comercio. Una medida que responde a la no obtención de una autorización especial en el marco de la nueva normativa que restringe el uso de software chino en vehículos conectados a internet debido a motivos de seguridad nacional.
La compañía, propiedad del grupo Geely, ha decidido no plantar cara a estas medidas, asumiendo que es el fin de un proyecto que todavía no había echado a volar por completo. El margen de maniobra para ellos ahora es residual, ya que su actividad deberá limitarse ahora a un futuro en el que solo podrán sacar a la venta el stock.
Este cerrojo no solo afectará a dicha marca, sino a todas las tildadas como ‘contrarias’ en el marco de lo que se podría considerar como batalla comercial entre dos de las potencias más grandes del globo. Todo ello responde a un motivo claro: cualquier cámara de estos vehículos, sistemas de navegación u otros dispositivos que transmita o recoja datos es, para la Administración de Trump, un riesgo de seguridad nacional.
La marca mira ahora a Europa
A pesar de una puerta que se cierra, tal y como han confirmado fuentes del fabricante a The Wall Street Journal, han visto en Europa un posible foco de salvación. Por ello han tomado la decisión de enfocarse en «mercados con una posición de marca sólida y donde lograr un crecimiento rentable», señalan. Esta decisión, no obstante, no se aplicará de la misma forma a Volvo, otro de los fabricantes del mismo grupo.
Puede parecer paradójico, pero el clásico fabricante sueco no ha recibido la misma imposición, sino que a principios de año consiguió dicha autorización especial. Sin embargo, no se conoce con exactitud qué ha motivado esta diferenciación, ya que el Polestar 3, fabricado en Carolina del Sur, no podrá venderse, mientras que el Volvo EX90, con quien comparte planta e ingeniería, sí ha recibido el visto bueno del Ejecutivo estadounidense.
Dada la situación, la marca sigue desangrándose, pues también desapareció del catálogo el Polestar 2 debido a los fuertes aranceles. Una decisión que dejó en la estocada a sus propietarios, que vieron como sus vehículos perdían valor a gran velocidad. Todo ello lleva consigo, no solo esta depreciación, sino una firma que se queda sin cobertura a medio plazo en cuanto a las actualizaciones OTA del sistema o piezas y recambios.
