Publicado: septiembre 4, 2026, 3:36 pm
«A mí me quemaban los brazos», dice el líder de la montaña, Santiago Buitrago, quien como todos los ciclistas se abrasa en el horno de Loja. Es la etapa más tórrida de la Vuelta, 35 grados de temperatura media, 41 de máxima. Una hoguera que sobrevuelan los ciclistas como si nada, siempre dispuestos a sobreponerse a cualquier obstáculo. En esta lengua de fuego vence un gigante, Wout van Aert, uno de los mejores ciclistas del mundo que aporta prestigio a la Vuelta. El fenómeno belga, vigente campeón de la París-Roubaix, triunfa con el casco de Red Bull diseñado con los dibujos infantiles que le hicieron sus hijos. (Noticia en ampliación)
