Publicado: octubre 13, 2026, 5:27 am
Ni la guerra en Oriente Próximo o Ucrania ni el shock energético o su impacto en la inflación y tampoco la inestabilidad de los bonos soberanos. El contexto de incertidumbre que rodea a la economía mundial no ha impedido que el Fondo Monetario Internacional (FMI) haya vuelto a mejorar sus previsiones de crecimiento para España. El organismo sitúa a la economía nacional como la más dinámica entre las desarrolladas este año tras elevar cuatro décimas su cálculo anterior de PIB hasta el 2,5%, más del doble de lo que ha previsto para la Eurozona en su conjunto (1,1%).
El informe de perspectivas mundiales (WEO) publicado este martes por el Fondo sitúa a la economía española, por su «dinamismo sostenido», y a Irlanda, por una «recuperación muy sólida», como principales motores del área del euro, donde el resto de países registran un crecimiento estable. De cara al año que viene, el FMI mantiene sus perspectivas para España y constata que la actividad echará el freno para crecer al 1,8%, por encima todavía de lo que lo harán el resto de grandes economías de la región.
La debilidad sigue siendo la nota dominante en el área del euro, donde pesan y mucho los elevados precios de la energía -un auténtico quebradero de cabeza para grandes industrias como la del automóvil- y la confianza de los consumidores, que sigue bastante alicaída.
Pese a haber acelerado, el PIB de la región creció al 0,6% en el segundo trimestre, según Eurostat. La buena evolución de la economía europea en el segundo trimestre, después de mantenerse estancada en el primero, refleja la «resiliencia de la región» frente a un conflicto en Oriente Próximo que se está alargando.
En el caso concreto de España, el avance económico coincidirá con una inflación mucho más elevada de lo que se había estimado hasta la fecha por el shock energético provocado por Irán. El organismo capitaneado por Kristalina Georgieva calcula que la tasa de IPC se disparará siete décimas para cerrar este año de media en el 3,7% y que el próximo ejercicio se moderará al 2,7%, todavía por encima del 2% que el Banco Central Europeo (BCE) tiene como objetivo.
Otra de las cuentas pendientes de la economía nacional que el FMI refleja en su informe es el desempleo. La tasa de paro nacional no se moverá del 9,8% ni este ni el próximo año, muy por encima del 6,3% que la Eurozona registrará de media para este horizonte de previsiones. En el caso de los países que comparten el euro la cesta de la compra se encarecerá un 3,1% este año (cinco décimas más de lo calculado en abril) y un 2,8% el que viene.
En el caso de la inflación subyacente, que excluye de su cálculo los precios de la energía y de los alimentos frescos por ser más volátiles, el FMI descarta que regrese al 2% antes de 2028. Por ello, prevé que la política monetaria sea menos expansiva -ante las evidentes presiones inflacionarias y la moderada desaceleración de la actividad- y, en consecuencia, que suban los tipos de interés.
El shock energético vs. el empuje de la inteligencia artificial
El FMI prevé que la economía mundial se debata entre dos fuerzas que se mueven en sentido opuesto. Por un lado, el conflicto en Oriente Próximo y el encarecimiento del petróleo y de las materias primas restarán impulso al crecimiento global. Por otro, la inversión en inteligencia artificial (IA) amortiguará el impacto del conflicto. Así, el PIB mundial avanzará al 3,1%, una décima más de lo que había calculado hasta ahora, si bien por debajo del 3,5% al que venía de crecer en 2025.
Pese a tratarse de dos fuerzas contrapuestas, las dos tienen un efecto importante en términos de inflación. El alza de los precios agregado para el conjunto del planeta será de 4,7%, según sus cálculos, y solo se moderará al 4,1% el año que viene.
«La economía mundial está probando su resistencia, pero de manera desigual con márgenes cada vez más estrechos para ajustes en el corto plazo«, advierte el informe, que da el pistoletazo de salida a la reunión anual del FMI y el Banco Mundial, que se celebra en Bangkok (Tailandia) esta semana.
