Publicado: diciembre 23, 2025, 11:00 am
El Banco de España (BdE) actualiza las previsiones de crecimiento con una revisión al alza del PIB previsto para 2025, 2026 y 2027. La institución liderada por José Luis Escrivá prevé ahora que la economía española experimente una expansión de la actividad este año del 2,9%, que supone un aumento de tres décimas con respecto a la proyección de septiembre, al tiempo que revisa en cuatro décimas más el dato para el próximo año, cuando anticipa un 2,2%, y las iguala así a las del Gobierno. El crecimiento se moderaría al 1,9% al siguiente año que, en todo caso, se encuentra dos décimas por encima de lo estimado con anterioridad.
El nuevo director de Economía del Banco de España, José David López Salido, se estrena con esta mejora de la revisión, que se apoya en un «cambio en el juicio de los analistas con respecto a septiembre». El sustituto de Ángel Gavilán en el cargo defiende que la economía tendrá capacidad para superar su tasa potencial durante al menos los próximos tres años.
El BdE recoge un escenario de desaceleración gradual hacia tasas «más próximas al crecimiento potencial de la economía española«, en el entorno del 2% después de que en 2024 se creciera un 3,5%. El avance del PIB se apoya en la demanda interna y, en particular, en el consumo privado y la inversión, contrarrestando así el freno de la demanda externa neta, que se prevé negativa hasta la entrada en 2027. Estos dos factores se erigen así como los principales ejes tractores de la actividad, sobre todo, del consumo privado, el componente con mayor aportación al crecimiento, que se ve impulsado por la renta disponible de los hogares, el empleo y la llegada de inmigrantes a España.
De su lado, la formación bruta de capital mantendría una senda «robusta» en los próximos años al calor del despliegue de los fondos europeos, unas condiciones de financiación más favorables ante la rebaja de los tipos de interés y la mayor actividad del sector de la construcción, si bien irá perdiendo fuelle de manera progresiva. El BdE actualiza su cuadro macroeconómico después de que el Banco Central Europeo (BCE) también haya revisado al alza la evolución de la eurozona. Si hace unos meses calculaba un crecimiento del 1,2%; 1%; y del 1,3%, respectivamente, ahora son del 1,4%, 1,2% y 1,4%.
En este contexto de mayor actividad, el BdE anticipa una reducción del volumen de deuda pública con respecto al PIB para los trimestres venideros, siendo del 100,6% al término de 2025. Habría que esperar doce meses para que cayera hasta el 99,1% y al 98,3% en 2027. La última vez que tocó esta barrera fue a finales de 2019, justo antes del estallido de la pandemia de Covid-19, que obligó a las administraciones a disparar el gasto público. Como consecuencia de la mejora del entorno macroeconómico, el déficit de las administraciones públicas, caerá desde el 2,5% de este año al 2,1% el próximo, en línea con la meta comprometida con la Comisión Europea.
Un año después el déficit público se elevaría de nuevo dentro de 24 meses, en el marco del acuerdo salarial plurianual alcanzado entre el Gobierno y los sindicatos de los empleados públicos. Frente al anterior ejercicio de proyecciones -que contemplaba un supuesto de aumento inercial del 2% en todos los años-, el nuevo acuerdo supone un mayor gasto: de 0,05 puntos porcentuales del PIB en 2025, siendo prácticamente nulo en 2026 y el 0,37% en 2027.
La inflación también será más alta
El mayor crecimiento lleva aparejado también una mayor tasa de inflación para los siguientes trimestres. Si en el ejercicio actual espera que el IPC cierre en el 2,7%, dos décimas más, para 2026 será del 2,1%, cuatro décimas por encima, mientras caerá en medio punto porcentual, hasta el 1,9%. Aunque las previsiones van en línea con las de otros organismos como el Instituto Nacional de Estadística (INE), en inflación son algo más optimistas.
Escrivá ya había comentado hace unos días esta mejora, que confirma la resiliencia y el dinamismo de la economía española. En el documento advierten de que la evolución del contexto comercial y geopolítico presenta «muchas incógnitas», lo que hace prever que el grado de incertidumbre económica seguirá siendo «elevado» durante los próximos meses, si bien los riesgos para la actividad se mantiene equilibrados en el corto plazo y «ligeramente» a la baja en el medio plazo ante los acuerdos rubricados entre Estados Unidos y sus socios en materia comercial.
