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Samsung Galaxy Z Fold8: el formato pasaporte era justo el cambio necesario

Publicado: julio 22, 2026, 3:30 pm

Samsung lleva años mejorando sus plegables con dispositivos cada vez más finos, ligeros y resistentes. El problema es que, generación tras generación, la fórmula apenas cambiaba: mismo concepto, mismas proporciones y una evolución basada sobre todo en pulir los detalles.

Con el nuevo Galaxy Z Fold8, la compañía introduce por fin una diferencia que se percibe nada más cogerlo. El dispositivo abandona el diseño alto y estrecho de los Fold anteriores para adoptar unas proporciones más cortas y anchas, similares a las de un pasaporte. Y este pequeño cambio modifica bastante la experiencia.

Cuando está cerrado, se parece mucho más a un móvil convencional. La pantalla exterior es más ancha, el teclado resulta más cómodo y las aplicaciones se muestran con unas proporciones más naturales.

Eso es importante porque, aunque el principal reclamo de un plegable sea su pantalla interior, gran parte del tiempo seguimos utilizándolo sin abrir. En los Fold tradicionales, la pantalla exterior podía sentirse demasiado estrecha y casi obligaba a desplegar el teléfono para algunas tareas. Aquí todo apunta a que ocurrirá bastante menos.

También cambia la sensación al abrirlo. La pantalla interior es más apaisada y se acerca más a la experiencia de una pequeña tableta o, si lo pones en vertical, un eReader. Me parece un formato más útil para leer, navegar, trabajar con documentos o utilizar dos aplicaciones al mismo tiempo.

En una primera toma de contacto, el conjunto tiene más sentido: cerrado funciona mejor como móvil y abierto se siente más como una tablet compacta.

Un formato mejor, aunque no perfecto

El cambio de proporciones tiene ventajas claras, pero también obliga a asumir algunos compromisos. El Galaxy Z Fold8 es más cómodo y útil cuando está cerrado, aunque su mayor anchura dificulta algo el manejo con una sola mano. Tampoco es un dispositivo especialmente pequeño: el formato pasaporte resulta más compacto en altura, pero sigue ocupando bastante espacio en la palma y en el bolsillo.

La pantalla interior también parece más lógica para leer, navegar o utilizar varias aplicaciones, pero sus proporciones no solucionan todos los problemas de los plegables. Los vídeos panorámicos continúan sin aprovechar toda la superficie y la experiencia dependerá en buena medida de cómo adapte cada desarrollador sus aplicaciones. Tener más pantalla no siempre significa poder utilizarla mejor.

Además, Samsung ha reservado parte del hardware más ambicioso para el Galaxy Z Fold8 Ultra. El modelo con formato pasaporte renuncia al teleobjetivo, una ausencia difícil de ignorar en un móvil de esta categoría y que limita su versatilidad fotográfica frente a su hermano mayor.

No es una idea nueva, pero Samsung la necesitaba

Samsung no ha inventado el plegable con formato pasaporte. HUAWEI fue de los primeros grandes fabricantes que propuso una idea similar con su Pura X y otros como OPPO con el Find N6 o Google con Pixel Fold se acercaron a la fórmula, aunque con proporciones menos marcadas.

La paradoja es que ha sido, hasta ahora, la propia Samsung la que convirtió el plegable alto y estrecho en el formato dominante. Su peso en el mercado ha hecho que esa forma terminara identificándose con la categoría, mientras otras propuestas quedaron en un segundo plano.

¿Recupera entonces una idea que otras marcas ya habían probado y que ella misma ayudó a desplazar? Posiblemente, Samsung necesita mover ficha. El Fold7 había llevado la fórmula tradicional muy lejos en innovación, pero el siguiente paso no podía limitarse a reducir otro milímetro de grosor o mejorar ligeramente la bisagra. La compañía necesitaba un cambio visible que volviera a hacer interesante su plegable. Y este nuevo formato lo consigue.

El nombre es un lío innecesario

Mucho menos acertada me parece la nomenclatura. El nuevo modelo con formato pasaporte se llama Galaxy Z Fold8. En cambio, el heredero más directo del Fold7, que mantiene el diseño alto y estrecho de siempre, pasa a llamarse Galaxy Z Fold8 Ultra. Para quienes seguimos el sector ya resulta confuso. Para un usuario que simplemente entra en una tienda buscando un plegable de Samsung, tiene todavía menos sentido.

El apellido Ultra suele identificar una versión más avanzada o mejor equipada de un mismo producto. Aquí también sirve para diferenciar dos factores de forma distintos, algo que el nombre no explica en absoluto.

Además, la elección deja una lectura curiosa. Samsung reserva el nombre principal de la familia para el nuevo formato pasaporte y desplaza el diseño tradicional hacia la versión Ultra. Puede ser solo una decisión comercial, pero también hace pensar que el Fold8 Ultra podría ser la versión definitiva de la fórmula anterior y, al mismo tiempo, la crónica de una muerte anunciada para el plegable alto y estrecho.

Una jugada necesaria antes de que llegue Apple

Este nuevo formato se explica por muchos motivos propios y, en mi opinión, tiene muchísimo sentido en experiencia de uso. Pero no debemos dejar pasar el hecho de que el cambio tampoco llega en cualquier momento. Apple todavía no ha presentado oficialmente su plegable, pero todo apunta a que su entrada en la categoría está cada vez más cerca. Y eso significa competencia para Samsung.

La compañía coreana lleva años de ventaja, ha popularizado los plegables y ha desarrollado varias generaciones. Pero sabe que Apple puede llegar más tarde y, aun así, conseguir que buena parte del público perciba su propuesta como la que realmente renueva la categoría. Samsung necesitaba adelantarse y demostrar que puede marcar el camino, no limitarse a perfeccionar el diseño que lleva años vendiendo.

El Galaxy Z Fold8 parece responder a esa necesidad. No inventa el formato pasaporte, pero lo adopta en el momento adecuado y consigue que su plegable vuelva a sentirse diferente.

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