Publicado: junio 23, 2026, 11:20 pm
Vivir más años , en las mejores condiciones posibles. En esta búsqueda de la eterna juventud, la alimentación juega un papel clave. Numeroso estudios están intentando responder a la pregunta de qué tipo de dieta nos envejece y también cuál nos protege del paso del tiempo. A esta segunda categoría pertenece una nueva investigación de la USC (University of Southern California) publicada este martes en la revista ‘Cell Metabolism’. Los resultados apuntan a que una dieta baja en proteínas, basada en vegetales y pescado, combinada con pequeñas cantidades de metionina, un aminoácido que se encuentra en los huevos, la carne y los productos lácteos, aumenta la esperanza de vida saludable y disminuye la fragilidad y la masa grasa en ratones. Los investigadores, liderados por Valter Longo de la Escuela de Gerontología Leonard Davis de la USC, colaboraron con colegas de la Universidad de Toronto y de la Universidad de Harvard para analizar los datos existentes sobre dieta y salud de más de 200.000 personas. El equipo encontró beneficios similares en una dieta más basada en vegetales, como una menor incidencia de obesidad y diabetes tipo 2. Los datos combinados de ratones y humanos demuestran que los mejores resultados de salud se pueden obtener siguiendo una « dieta para la longevidad », principalmente con vegetales, pero incluyendo pescado. Este estilo de alimentación, de inspiración mediterránea, proporciona una cantidad pequeña pero suficiente de metionina (clave para la síntesis de proteínas, la creación de antioxidantes y el metabolismo de grasas) y otros aminoácidos esenciales. Longo tiene una amplia experiencia en el estudio de la relación entre la dieta, la salud y la longevidad . Gran parte de su trabajo se ha centrado en la dieta mediterránea , baja en proteínas y en la que abundan los vegetales, característica de las poblaciones longevas del sur de Europa. Como los alimentos de origen vegetal contienen menos cantidad de aminoácidos esenciales que los productos de origen animal, Longo desarrolló una dieta para la longevidad suplementada con una pequeña cantidad de metionina para evaluar sus efectos sobre el riesgo de fragilidad. Para el experimento, se alimentó a grupos de ratones de 20 meses de edad con una de estas cuatro dietas: estándar, occidental rica en grasas y azúcares, cetogénica baja en carbohidratos, y de longevidad baja en proteínas y suplementada con metionina (LDMM). Los ratones que recibieron el LDMM mostraron resultados significativamente mejores, incluyendo una mayor esperanza de vida saludable (los años que se viven con buena salud), una menor masa grasa y una menor fragilidad. «Esperábamos que las distintas dietas produjeran resultados diferentes, pero lo que realmente nos impresionó fue cómo la modulación de un solo aminoácido, la metionina, en la dieta para la longevidad podía generar cambios metabólicos tan drásticos. Esto sugiere que la composición de los aminoácidos, y no solo la cantidad total de proteínas, podría ser el objetivo de intervenciones metabólicas estratégicas», señala Maura Fanti, investigadora asociada de USC Leonard Davis y primera autora del nuevo estudio. Además, las pruebas revelaron varios biomarcadores de una mejor salud cardiometabólica en ratones con alimentados con la LDMM, incluyendo mayores cantidades de moléculas de señalización que influyen en el metabolismo y el envejecimiento en diferentes especies, como el GLP-1 (los nuevos fármacos para adelgazar se basan en este receptor). «Por supuesto, existen diferencias en la forma en que estas vías se regulan entre ratones y humanos, pero observar cambios tan coordinados en múltiples hormonas metabólicas es realmente alentador, y tenemos mucha curiosidad por saber si se observarían efectos de magnitud similar en estudios con humanos», añade la investigadora. Uno de los hallazgos más notables, destaca Longo, es que los ratones sometidos a la dieta LDMM podían comer más y consumir tantas calorías como cualquier otro grupo y aun así perder grasa sin disminuir masa muscular magra , pero solo cuando los niveles de metionina eran bajos pero suficientes. Los datos en personas revelaron que los participantes que consumían los niveles más altos de proteína animal y, por lo tanto, la mayor cantidad de metionina y otros aminoácidos esenciales, presentaban una mayor prevalencia de obesidad y el doble de riesgo de diabetes en comparación con quienes consumían poca o ninguna proteína animal. Esto se mantuvo incluso cuando quienes tomaban más proteína animal tenían una menor ingesta calórica y, en general, una nutrición más saludable, según Longo. «Esto desafía el dogma de que la reducción de calorías es necesaria para perder peso , pero también nos indica que debemos comprender claramente los mecanismos. Una ingesta insuficiente de metionina provocó fragilidad, mientras que un exceso de metionina anuló los beneficios de esta dieta, que, por lo demás, se basaba en la alimentación de poblaciones longevas. Estos resultados indican que la ingesta total de proteínas puede ser menos importante que la ingesta de aminoácidos específicos», concluye el investigador. Para confirmar estos resultados, el siguiente paso que el equipo planea dar es un ensayo clínico controlado de la LDMM en humanos.
