Publicado: mayo 8, 2026, 3:30 am
La Generalitat presentó, hace más de seis meses, la oficina de atención a víctimas del terrorismo en un acto público en el que se comprometía a “acompañar, asesorar y reparar el daño” a los afectados. El servicio era una reivindicación persistente de las asociaciones de víctimas, que se han sentido a menudo abandonadas por la administración, incluidas las del último gran atentado ocurrido en Cataluña: los ataques yihadistas del 17 de agosto de 2017, que dejaron 16 muertos y cientos de afectados. En este tiempo, sin embargo, el Servei d’Atenció i Suport a les Persones Afectades pel Terrorisme (SASPAT) no acaba de arrancar: aún no tiene personal asignado y apenas ha atendido tres llamadas telefónicas de ciudadanos, según ha informado Interior a petición de EL PAÍS.
