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Cómo prevenir las lesiones más frecuentes en vela

Publicado: mayo 8, 2026, 3:00 am

Con la llegada del buen tiempo, son muchos los que ya se animan a practicar actividades al aire libre, siendo muy habituales los deportes de mar. Uno de los más populares es la vela, una disciplina que combina técnica, fuerza y coordinación para controlar un barco impulsado por el viento. Se trata de una actividad que puede practicarse tanto de forma recreativa como competitiva, ya sea en grupo o en solitario.

Con el verano a las puertas, los aficionados y profesionales ya preparan sus veleros para volver al mar. Sin embargo, como en cualquier deporte, es importante conocer los riesgos más comunes y así prevenir lesiones que, en disciplinas como la vela, se presentan de forma frecuente debido a la exigencia que requieren. En este contexto, Javier Herrero, fisioterapeuta del Health Center de Quirónprevención, Proveedor de Prevención Médica de la Real Federación Española de Vela, revela las dolencias físicas más habituales en los deportistas de vela, así como las causas, la manera de evitarlas y el tratamiento adecuado.

Las partes del cuerpo más castigadas

Según el especialista, las áreas del cuerpo que más sufren con la práctica de la vela son: la columna lumbar (debido a la posición de hiking o técnica de equilibrio), la columna cervical, las rodillas (especialmente cuando se sostiene una carga durante mucho tiempo), los hombros, los antebrazos, las muñecas y manos (debido a ejercer fuerza continua en el agarre) y, en ocasiones, la cadera.

“Las dolencias físicas más frecuentes y habituales se producen por una carga isométrica mantenida, gestos repetitivos y un entorno inestable”, explica Herrero. Teniendo en cuenta esto, entre los deportistas de vela destacan varias lesiones y sus causas. Las lumbalgias mecánicas son muy comunes debido al hiking prolongado, una posición de extensión lumbar sostenida. También son frecuentes las cervicalgias, causadas por la necesidad constante de vigilar el entorno (viento, rumbo o rivales).

En el tren superior, destacan las tendinopatías de hombro, especialmente en el manguito rotador, debido a acciones repetitivas de tracción con escotas y cabos. En la parte inferior, es habitual el dolor femoropatelar y la sobrecarga de cuádriceps, por ejemplo, en clases donde se practica mucho hiking, así como las epicondilalgias y lesiones en antebrazo y muñeca, derivadas del sobreuso y de agarres prolongados.

Principales músculos a trabajar

Asimismo, es muy importante fortalecer las partes del cuerpo que más sufren durante la práctica de la vela, ya que este deporte requiere de mucha estabilidad y resistencia muscular. En este sentido, Herrero recomienda prestar especial atención al fortalecimiento del core profundo, incluyendo el transverso y los multífidos, fundamentales para mantener la estabilidad del tronco.

También, el especialista resalta la importancia de trabajar el recto abdominal y los oblicuos, especialmente en su función de control antiextensión. En la parte inferior, es fundamental trabajar los cuádriceps, sobre todo en acciones isométricas prolongadas, mientras que el glúteo mayor y medio contribuyen a una adecuada estabilidad lumbo-pélvica.

En la zona superior, es importante desarrollar el dorsal ancho, así como los romboides y trapecios, que intervienen en la tracción y el control de la postura. Tampoco debe descuidarse el fortalecimiento del manguito rotador, clave para el cuidado y la estabilidad del hombro, ni de los flexores de muñeca y dedos, imprescindibles para el agarre y manejo del material durante la vela.

Cómo reducir las lesiones

En cuanto a la prevención de lesiones en la práctica de la vela, Herrero subraya: “Es importante combinar el entrenamiento de core enfocado en la antiextensión y la antirrotación con el trabajo isométrico prolongado, simulando la posición de hiking”, explica. También, resulta de ayuda llevar a cabo un programa de prevención de hombro que incluya el trabajo de la escápula y los rotadores externos.

Además, destaca que el control de la carga es un factor clave, especialmente en regatas largas donde la fatiga acumulada puede aumentar el riesgo de lesión. “No basta con entrenar fuerza general, hay que entrenar la resistencia a la fatiga en posiciones específicas”, advierte. A esto hay que sumar la propiocepción en superficies inestables, un entrenamiento que mejora la capacidad del cuerpo para percibir su posición y movimiento en apoyos inestables, como sucede en la vela.

“No basta con entrenar fuerza general, hay que entrenar la resistencia a la fatiga en posiciones específicas”

Por otro lado, el especialista ofrece una serie de recomendaciones para quienes se inician en este deporte con el objetivo de prevenir lesiones. “Uno de los errores más habituales es pensar que solo es un deporte técnico”, advierte. Por ello, aconseja no subestimar el esfuerzo que implica, comenzar desde el inicio con trabajo de core y evitar sesiones largas sin una adaptación progresiva.

También, insiste en la importancia de cuidar mucho el agarre (especialmente el antebrazo), priorizar el aprendizaje técnico antes que “aguantar más” y mantener una adecuada hidratación, así como una buena gestión de la fatiga, sobre todo durante las regatas.

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