Publicado: abril 29, 2026, 7:00 am
La inflación ha dado la sorpresa en abril y se ha moderado hasta el 3,2%, pese a la crisis energética por la guerra en Irán. Una caída de dos décimas respecto al dato de marzo que se explica fundamentalmente por la bajada de los precios de la electricidad y por el efecto de la rebaja fiscal a los carburantes y la luz que el Gobierno aprobó el pasado 20 de marzo.
El dato adelantado del Índice de Precios de Consumo (IPC), que se ha conocido este miércoles, apunta a que la inflación se habría reducido dos décimas en comparación con el indicador de marzo, el primero que reflejó íntegramente el impacto del conflicto. Una moderación que choca con las previsiones de analistas como Funcas, que había anticipado un IPC del 3,5% en el mejor de los casos.
Por su parte, la inflación subyacente -el indicador que excluye del cálculo los precios de la energía y los alimentos no elaborados- se redujo una décima y se situó en el 2,8%. Una cifra que, si bien está por encima de lo que los bancos centrales consideran deseable (2%), permanece relativamente controlada.
La explicación a esta menor subida de los precios se encuentra fundamentalmente en la factura de la luz. Los precios mayoristas de la electricidad promediaron en abril los 41,7 €/Mwh, según los datos del operador del mercado (OMIE). Una cifra que es prácticamente idéntica a la que se registraba en marzo e incluso menor a la que se vio en enero y en la mayor parte del año pasado.
La diferencia es que en abril la rebaja fiscal a la factura de la luz ha estado plenamente vigente. El IVA se ha reducido del 21 al 10%, el impuesto especial eléctrico se ha rebajado del 5 al 0,5% (el mínimo legal) y el impuesto a la producción ha quedado suspendido. Medidas que estarán vigentes, al menos, hasta el próximo 30 de junio, aunque el Gobierno no descarta extenderlas más allá si la crisis energética sigue sin resolverse.
Los carburantes siguen al alza
Aunque la bajada de los precios de la luz y el paquete fiscal están amortiguando el impacto de la crisis, los carburantes siguen tirando hacia arriba de los precios. A falta de que se conozca el detalle por productos del IPC, que se publicará a mediados de mayo, los datos del Geoportal de Carburantes que publica el Ministerio de Transición Ecológica reflejan que el efecto inicial de los descuentos se ha ido diluyendo.
Así, el precio del diésel se situaba el martes en 1,74 euros por cada litro en el surtidor. Un nivel que todavía está un 3,7% por debajo del que se registraba el día que entraron en vigor los descuentos (1,80 euros), pero que poco a poco se va a cercando a esa referencia. En el caso de la gasolina, el precio en el surtidor se sitúa en 1,53 euros por litro, un 5,7% por debajo del nivel que marcaba el 22 de marzo.
En cualquier caso, es importante tener en cuenta que cuando decaiga el paquete fiscal la inflación sufrirá un repunte automático por la vuelta a la normalidad de los impuestos. Si la finalización de la rebaja fiscal se produjera el 30 de junio, como está previsto, ese incremento de precios se notaría ya en el mes de julio, aunque por el momento es pronto para aventurar si las medidas se prorrogarán o no.
Las negociaciones para dar con una salida al conflicto siguen sin arrojar resultados y, mientras tanto, el petróleo no deja de subir ante el bloqueo del estrecho de Ormuz. Este miércoles el barril de Brent se situaba en torno a los 114 dólares, cada vez más cerca del máximo de 118 dólares alcanzado a finales de marzo.
El impacto de la guerra ha llevado a los principales analistas y al propio Gobierno a elevar sus previsiones de inflación para este año. El Ejecutivo estima ahora que los precios del consumo subirán un 3,1% de media en el conjunto del año. Una cifra similar a la que maneja el Banco de España y el FMI (3%) o la Airef (3,2%), pero algo inferior a la que estiman otros organismos como Funcas (3,5%).
