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Una rodillera robótica logra que niños con atrofia muscular se pongan de pie

Publicado: mayo 20, 2026, 4:00 pm

En los últimos años se han desarrollado varios exoesqueletos o dispositivos robóticos para ayudar a caminar a pacientes con enfermedades neuromusculares. Habitualmente han seguido la máxima de aportar mecánicamente la fuerza que el paciente no tiene, para facilitarle el movimiento. Esta semana, un equipo internacional de científicos le ha dado la vuelta a este paradigma con un enfoque heterodoxo: buscan ponerle las cosas más difíciles al músculo para obligarlo a ganar fuerza. El resultado es un ‘wearable’, una rodillera de apenas 960 gramos que ha logrado hitos sin precedentes en niños afectados por Atrofia Muscular Espinal (AME) tipo II, una enfermedad neuromuscular degenerativa que les impide ponerse de pie o caminar. La investigación, que se publica este jueves en la revista ‘ Nature ‘, ha demostrado que el entrenamiento de resistencia isocinética portátil —un tipo de ejercicio donde la máquina adapta la fuerza para mantener una velocidad constante de movimiento— no solo mejora la musculatura de los niños mientras la usan, sino que provoca cambios fisiológicos que se mantienen semanas después de retirar el dispositivo. El hallazgo abre una nueva vía para la rehabilitación pediátrica en enfermedades raras, un campo tradicionalmente infrafinanciado y con escasas alternativas terapéuticas. «La mayoría de los robots asistenciales para las extremidades inferiores están diseñados para ayudar activamente a caminar disminuyendo la activación del músculo», explica el doctor Yanggang Feng, investigador de la Universidad de Beihang (China) y coautor del estudio. Para Feng, el problema de los enfoques actuales es que no suelen traducirse en una adaptación neuromuscular a largo plazo una vez que el robot se apaga. «Nuestro dispositivo busca precisamente lo contrario: aumentar la dificultad del movimiento durante el ejercicio para forzar al sistema nervioso y al músculo a reconectarse y desarrollarse». La Atrofia Muscular Espinal afecta a uno de cada 6.000 a 10.000 nacidos vivos . Aunque existen fármacos recientes que consiguen frenar la progresión de la enfermedad, ninguna terapia actual es capaz de curarla, por lo que la fisioterapia sigue siendo el único pilar para mantener la calidad de vida. Hasta ahora, el entrenamiento isocinético —el más eficiente para recuperar masa muscular— requería de máquinas gigantescas, caras y ubicadas únicamente en centros deportivos de alto rendimiento o instituciones médicas especializadas. Unas máquinas cuyos rangos de fuerza mínima, además, resultan inasumibles para la fragilidad de un niño con AME . Para sortear esta barrera, los investigadores diseñaron un dispositivo ultra-ligero que integra un mecanismo de rigidez variable y un motor de amortiguación capaz de personalizar la resistencia en tiempo real . El ensayo clínico, realizado con seis niños de entre 6 y 10 años que eran incapaces de levantarse de una silla por sí mismos debido a la debilidad de sus cuádriceps, consistió en un programa de seis semanas de entrenamiento de alta intensidad en sus propios hogares, cinco veces por semana. Para hacer las sesiones más amenas, los científicos desarrollaron una aplicación móvil que gamificaba los ejercicios, transformando el esfuerzo físico en un videojuego interactivo. Los resultados clínicos han sorprendido a los propios terapeutas. Al finalizar el entrenamiento inicial, los seis niños participantes lograron adquirir la capacidad de realizar la transición de sentados a de pie de forma autónoma, apoyando las manos en las rodillas pero sin necesidad de ayuda externa ni de la asistencia del robot. Las mediciones directas de la función de la rodilla revelaron que el torque máximo (la fuerza de torsión) aumentó un espectacular 130% de media, el rango de movimiento mejoró un 51% y el trabajo mecánico por extensión se elevó un 97%. Para comprobar si estas mejoras eran un simple progreso temporal o una transformación real del cuerpo de los menores, el equipo médico de hospitales de Pekín monitorizó a los pacientes mediante resonancia magnética y estudios de conducción nerviosa antes y después del ensayo. Las imágenes médicas desvelaron una hipertrofia fisiológica rotunda de los cuádriceps: el volumen muscular de los niños se incrementó en un 19% de media y el área de sección transversal anatómica creció un 12%. Además, la conducción del nervio femoral mejoró un 19%, evidenciando que las señales eléctricas del cerebro llegaban con más fuerza y nitidez a las piernas de los pequeños. «No se trata solo de que se muevan mejor porque han aprendido a compensar su debilidad, sino de que su tejido muscular ha cambiado estructuralmente», detalla el estudio. El hito más prometedor llegó durante las fases de seguimiento: tras rebajar la intensidad y, posteriormente, suspender por completo el uso del robot durante más de un mes para regresar a la fisioterapia convencional, los niños mantuvieron intactas las ganancias de fuerza y masa muscular obtenidas, lo que confirma que el estímulo del robot portátil deja una huella duradera en el sistema neuromuscular . A pesar del optimismo que despierta la investigación, los expertos independientes piden prudencia y contextualizar el verdadero alcance del logro. La ingeniera en robótica Elena García Armada, CEO y fundadora de Marsi Bionics, empresa creadora del primer exoesqueleto pediátrico español (ATLAS 2030) y Carlos Cumplido, director médico de la empresa, destacan en declaraciones al Science Media Center (SMC) España la naturaleza innovadora del trabajo, pero apuntan a sus debilidades metodológicas : «Desde el punto de vista clínico se trata de un trabajo innovador al combinar torque, rango de movimiento, resonancia magnética y potencial de acción muscular. El artículo refuerza la idea de que provocar la adaptación neuromuscular activa mediante resistencia o intensidad utilizando robótica puede modificar parámetros fisiológicos». Sin embargo, ambos especialistas advierten de que «el tamaño muestral es extremadamente pequeño para extraer conclusiones sólidas», algo que los investigadores chinos atribuyen al escaso número de pacientes con AME. Además, García Armada señala que no se ha utilizado un grupo control aleatorizado. Por ello, recomiendan «cautela con los titulares, ya que se suelen generar amplias expectativas en los grupos afectados». El minúsculo robot del equipo de Feng logra abrir una nueva vía en otro sentido: el valor del uso domiciliario de la robótica al poder aportar continuidad, intensidad repetida, portabilidad y una transferencia directa de los beneficios físicos al mundo real de los niños.

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