Publicado: abril 28, 2026, 10:07 am
Los partidos clave de los que depende la continuidad de Pedro Sánchez al frente del Gobierno empiezan a dar señales de profundo descontento. Ninguno pone ya la mano en el fuego por la viabilidad de la legislatura. Junts rompió hace meses con el Ejecutivo y lo hizo sin concesiones ni paliativos. Ahora, es el PNV el que se suma al malestar y duda de la posibilidad de que el país pueda mantenerse en estas condiciones.
El decreto ley que plantea prorrogar el precio de los alquileres durante dos años y que esta misma tarde decaerá será la prueba fehaciente de cómo se desmoronan los pilares que sostienen al Gobierno. Al voto en contra anticipado de PP, Vox y UPN y al confirmado de Junts, suficientes para tumbar el decreto, se suma también la abstención del PNV. La norma no tiene pues ninguna posibilidad de prosperar.
La decisión de los nacionalistas vascos no cambia el resultado negativo que cosechará el decreto pero sí tiene un fuerte significado político más aún cuando su portavoz en el Congreso, Maribel Vaquero, no sólo ha explicado la decisión de su formación por «razones de forma y de fondo», sino que, además, al igual que hiciera su homóloga de Junts la semana pasada, ha urgido a Pedro Sánchez a aclarar «cómo pretende seguir» gobernando «sin contar ya con apoyos parlamentarios claros».
Vaquero ha explicado la abstención de su grupo en la votación del decreto del alquiler haciendo alusión a «razones formales y de fondo». Entre las primeras, ha señalado la costumbre ya acendrada del Gobierno de recurrir, ante sus dificultades parlamentarias, a la figura del decreto ley que elude «el diálogo y el consenso» porque obliga a los grupos, con los que no se ha negociado previamente, a pronunciarse a favor o en contra. «Llevamos», ha lamentado Vaquero, «encadenando medidas de este tipo desde la pandemia». En su opinión, una política para hacer frente al problema innegable de la vivienda requiere «planteamientos integrales» y «no medidas puntuales».
Los nacionalistas vascos recuerdan, además, que los intentos negociadores, desplegados por Sumar, para intentar conseguir apoyos en favor del decreto, se han producido después de que la norma fuera aprobada por el Consejo de Ministros de manera que ya no puede ser reformada. En estas condiciones, darle apoyo en sus términos actuales implicaría confiar en que el Gobierno llevaría a cabo posteriormente algunas de las medidas reclamadas por las fuerzas parlamentarias. El problema de fondo es que los grupos, ni siquiera los socios habituales, se fían ya de las promesas del Ejecutivo.
En relación con los «aspectos de contenido», la portavoz del PNV ha afirmado que el decreto entra «en colisión» con la propia Ley de Vivienda «dejando en evidencia sus lagunas» y se pregunta además en qué situación quedan ahora los inquilinos que han solicitado la prórroga de sus alquileres en las últimas cuatro semanas acogiéndose a un decreto que hoy decaerá. Los nacionalistas vascos hacen referencia así a la evidente inseguridad jurídica que se desprende ahora de esta situación.
Por todo ello, el nacionalismo vasco que hasta ahora ha sostenido a Pedro Sánchez se pregunta ya «¿cómo pretende seguir sin mayoría parlamentaria?». Es la misma pregunta que la semana pasada le lanzó la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, al presidente del Gobierno. Sólo hay un matiz de diferencia: Nogueras urgió abiertamente a Sánchez a no prolongar más la situación y convocar elecciones; Vaquero, por su parte, hace hincapié en que el botón para poner fin al mandato está únicamente en manos del presidente.
La portavoz del PNV ha aprovechado también para instar al jefe del Ejecutivo a tomar personalmente las riendas en el problema de la sanidad y las listas de espera, máxime cuando la titular de la cartera, Mónica García, ha anunciado ya su decisión de presentarse como candidata de Más Madrid a la presidencia madrileña. «Si la ministra se dedica ahora a Madrid, es el presidente el que debe asumir esa responsabilidad», ha recalcado.

