Publicado: julio 3, 2026, 4:08 am

La sucesión de olas de calor este verano ya están teniendo impacto sobre cultivos como los cereales, el tomate, el maíz o el viñedo, adelantando la vendimia. A esto se añade una reducción de los rendimientos en ganadería, especialmente en aquella de carácter extensivo, y los efectos de tormentas de pedrisco (granizo), que son muy dañinas y cada vez más frecuentes. Las principales organizaciones agrarias (Asaja, COAG, UPA y Unión de Uniones) siguen la situación con nerviosismo, mientras que fuentes de Agroseguro confían en que la superficie siniestrada este año por pedrisco no alcance el récord de 2025.
«Las temperaturas extremas no son buenas para ningún cultivo», coinciden fuentes de Asaja consultadas por La Información Económica. Desde esta organización agraria recuerdan que «las mermas en las previsiones de cereal en Centroeuropa« están impactando sobre las cotizaciones de los futuros de Chicago y otros mercados internacionales. «En España la producción no está siendo tan buena», añaden.
«Las temperaturas extremas no son buenas para ningún cultivo», resaltan fuentes de Asaja
Sobre el viñedo, en Asaja ponen como ejemplo lo sucedido el año pasado, con una estimación de cosecha que situaban en 35 millones de hectólitros y que, finalmente, se quedó en 32 millones «por un exceso de calor». Estas fuentes explican que con las altas temperaturas la uva alcanza con anterioridad los niveles de azúcar necesarios: «En los últimos 15 años la vendimia se está adelantando, antes estábamos vendimiando hasta el Puente del Pilar», señalan. En esta organización agraria creen que hay otros factores como «la tendencia a menor graduación de alcohol» en los nuevos caldos.
Fuentes de COAG también muestran su preocupación por la merma en el cereal, con caída de cosecha en Castilla y León, Aragón, Madrid y Menorca (Islas Baleares) por el estrés hídrico y las heladas tardías. Esta organización estima caídas respecto al año pasado del 34,4% y hasta del 50% en la producción de cereales en Castilla y León y Aragón, respectivamente.
Melones, maíz y tomate…
El impacto no solo se centra en el cereal, COAG destaca que la falta de humedad del suelo ha reducido en más de un 40% la superficie sembrada de melones en Villaconejos (Madrid), una de las principales zonas de producción. Desde Unión de Uniones también han advertido contra el potencial daño que las temperaturas extremas pueden producir en las cosechas de maíz y tomate en Extremadura, con pérdidas que pueden alcanzar los 45 millones de euros. Esta organización agraria recuerda que ambos cultivos están en floración y que el calor puede impedir una polinización normal.
COAG y Unión de Uniones amplían el impacto de las temperaturas extremas a otros cultivos como los melones, el maíz y el tomate, con pérdidas que en Extremadura pueden llegar a 45 millones
Reservas de agua elevadas
Un factor diferencial respecto a veranos anteriores es la situación más positiva de la reserva hídrica en España, donde los embalses tienen una capacidad total de 56.043 hectómetros cúbicos de agua (hm3). Ahora hay acumulados 3.086 hm3 más que el año pasado (40.869 hm3), informa EFE. A cierre de junio la reserva era del 78,4% alcanzando los 43.955 hm3 y con las 16 cuentas fluviales por encima del 50%.
Cuidado con el pedrisco
Fuentes de Agroseguro centran su preocupación en el cereal, en hortalizas de regadío como el tomate, así como en la vendimia y, sobre todo, en las tormentas de pedrisco. «Donde descargan se pueden llevar por delante toda la cosecha», lamentan en declaraciones a este medio. En el primer semestre de este año, las hectáreas siniestradas por pedrisco han alcanzado las 177.970. Lo que contrasta con el récord de 2025, cuando esta cifra fue de 652.991 hectáreas tras una primavera muy tormentosa.
Sin embargo, a pesar de que en este ejercicio prevalecen más las lluvias, solo en junio ha habido 91.175 hectáreas siniestradas distribuidas por 35 provincias españolas. Las mayores superficies dañadas se concentraron en Aragón (Teruel), Castilla – La Mancha y Castilla y León. En esta última autonomía los daños alcanzaron las 44.000 hectáreas.
Solo en el mes de junio, Agroseguro estima que por pedrisco se han dañado 91.175 hectáreas en 35 provincias de toda España, sobre todo, en Aragón, Castilla – La Mancha y Castilla y León
Mermas en producciones ganaderas
Desde Asaja advierten de que «al igual que el cereal, los animales están más estresados, especialmente el ganado extensivo» por las altas temperaturas. La razón no es otra que la menor disponibilidad de pastos por la falta de lluvias. Cabe recordar que este tipo de ganados se alimentan en libertad. Una situación que obliga al ganadero a recurrir a la compra de piensos para dar a sus animales, incurriendo en un nuevo sobrecoste.
Ángel del Valle, responsable de sectores ganaderos de Unión de Uniones, comparte que «estas olas de calor afectan a nuestros animales de granja» y pide una mayor implicación de las administraciones públicas agilizando los trámites relacionados con la gestión del agua. «Es urgente simplificar los procesos de captación y priorizar la viabilidad de las granjas profesionales», señala Del Valle.
Pérdidas del 20% en granjas de conejos
El representante de Unión de Uniones estima que, tras las primeras olas de calor, en las explotaciones de conejos ya hay pérdidas de un 20%. «Les afecta mucho a la producción». Los animales comen cada vez menos y acaban muriendo, explica el responsable de Ganadería de esta organización. Del Valle habla de situaciones similares para las aves de corral y el vacuno de carne, que dejan de engordar, y para los cerdos, que «se quedan apáticos y comen poco».
«Estas olas de calor afectan a nuestros animales de granja», apunta el responsable de Ganadería de Unión de Uniones Ángel del Valle
Esto lo atribuye al «estrés térmico» provocado por unas olas de calor cada vez más frecuentes y por unos veranos más prolongados, que obligan al ganado a adaptar su metabolismo. «La prioridad pasa de la producción a la termorregulación para protegerse de estas altas temperaturas», concluye.
¿Consecuencia del cambio climático?
Fuentes de Asaja concluyen que «este clima está cambiando el mapa de cultivos» y argumentan que no se trata de «anomalías», sino de algo habitual que también condiciona la distribución de las diferentes especies. En la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) señalan que la mayor asiduidad de olas de calor es «una clara consecuencia del cambio climático» y apuestan por contribuir » la mitigación de gases de efecto invernadero que es la causa del cambio climático».
Desde esta organización agraria sostienen que deben «trabajar de la mano de la ciencia» y se felicitan por la aprobación del Reglamento que regula las nueva técnicas genómicas (NTG), si bien este «aún debe concretarse en semillas mejor adaptadas a las nuevas condiciones climáticas». También apuestan por seguir invirtiendo en la modernización de los regadíos ante la complejidad que ven en la viabilidad de los cultivos de secano.
