Publicado: abril 8, 2026, 8:08 pm

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, ha adelantado que el organismo internacional rebajará sus previsiones de crecimiento mundial para el año 2026 debido a las consecuencias de la crisis provocada por el conflicto en Oriente Próximo, un aviso realizado a apenas una semana del comienzo de la reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial.
Este miércoles, precisamente el FMI alertó del rápido aumento del gasto militar global y apuntó que los aumentos de demanda que implican los rearmes en cada economía suele ser impulsos momentáneos que empeoran el déficit y alimentan la inflación.
El inicio de la ofensiva en Irán y las consecuencias para la economía mundial, cuyo impacto todavía es incierto, han dado la vuelta a las proyecciones iniciales del FMI que apuntaban a una mejora respecto al año anterior, sin embargo, dado «el impacto de la guerra», Georgieva ha indicado que se van a revisar «a la baja» en una entrevista concedida a Bloomberg News en Washington.
La directora gerente del FMI ya ha avanzado la advertencia que trasladará a los participantes en esta cita: «Prepárense para lo peor».
En uno de los dos capítulos de su próximo Informe de Perspectiva Global que ha adelantado, el organismo apuntó que se vive un crecimiento del sector armamentístico en todo el mundo, con cerca de la mitad de los países del mundo incrementado sus presupuestos militares.
A partir de datos de 164 países que parten de 1946, el análisis constata que los grandes incrementos en defensa se han vuelto más frecuentes, especialmente en las economías emergentes y en desarrollo, y apunta que las ventas de armas de los grandes contratistas globales se han duplicado en las últimas dos décadas.
Los picos de gasto analizados duran de media algo más de dos años y medio y suponen un aumento de inversión en defensa de 2,7 puntos porcentuales del producto interior bruto (PIB), con cerca de dos tercios de estas partidas financiadas a través de aumentos del déficit.
«Si bien el consiguiente aumento del gasto en defensa puede impulsar la actividad económica a corto plazo -elevando el consumo y la inversión, particularmente en los sectores relacionados con la defensa-, también incrementa temporalmente la inflación y crea importantes desafíos a medio plazo» al tender a generar un sobrecalentamiento económico.
El estudio indica que de media los déficits empeoran en 2,6 puntos porcentuales del PIB, y la deuda pública aumenta en 7 puntos en los tres años posteriores al inicio de un rearme, y que a su vez los saldos externos de la mayoría de países se deterioran debido a que la demanda se suele orientar hacia armamento importado.
«Los auges económicos en tiempos de guerra son especialmente costosos, con un aumento de la deuda pública de aproximadamente 14 puntos porcentuales del PIB y una caída del gasto social en términos reales», destaca el FMI.
Producción de equipo militar
El organismo considera en todo caso que una estrecha coordinación con la política monetaria y un rearme que «priorice la inversión pública y fomente mercados más integrados para la producción de equipo militar» pueden aumentar la productividad a largo plazo.
En el otro capítulo adelantado de su Informe de Perspectiva Global, que se publica el próximo 14 de abril, el FMI busca ponderar las implicaciones macroeconómicas de las guerras y destaca el papel, por ejemplo, de la reestructuración temprana de la deuda y de la persistencia de los apoyos internacionales, incluyendo ayuda y desarrollo de capacidades, para evitar erosiones duraderas.
«Los esfuerzos de recuperación son más eficaces cuando se complementan con reformas internas para reconstruir las instituciones y la capacidad estatal, promover la inclusión y la seguridad, y mitigar la pérdida de capital humano», puntualiza.
