Publicado: julio 8, 2026, 3:00 am
El 22 de junio de 1986 es un dÃa imposible de olvidar para los aficionados al fútbol que ya peinan canas en nuestro paÃs. Aquel domingo veraniego, España se enfrentaba a Bélgica en Puebla en los cuartos de final del Mundial de México con todo un paÃs desbordante de esperanzas y con la ilusión de llegar a unas semifinales, algo histórico. La derrota en la tanda de penaltis, con el fallo de Eloy Olaya, fue un mazazo difÃcil de superar.
La Roja no era conocida como ese nombre. Era La Furia, fruto del empuje de unas generaciones de futbolistas que se caracterizaban por la entrega, la brega, el esfuerzo, más que por la calidad. Pero en una nueva hornada que asomaba, sà que habÃa talento. Tras el sonado fracaso del Mundial de 1982 en casa, en el que la selección española no pasó de la segunda ronda (se quedó fuera de los cuartos de final), cuatro años después las cosas fueron muy distintas.
El debut ante Brasil fue otro de esos partido inolvidables. España cuajó una gran actuación penalizada con un grave error arbitral. MÃchel, con empate a cero en el marcador, soltó un derechazo desde la frontal que dio en el larguero y entró claramente en la porterÃa. El árbitro, sin embargo, no concedió el gol y un tanto del legendario Socrates le dio la victoria a la Canarinha (1-0).
La Furia reaccionó a lo grande con las victorias ante Irlanda del Norte (2-1, goles de Emilio Butragueño y Julio Salinas) y Argelia (3-0, doblete de Ramón Calderé y Eloy Olaya) para meterse en octavos de final, pero ahà esperaba un hueso: la Dinamita Roja, una Dinamarca temible.
La selección danesa estaba siendo la gran sensación del torneo, pero en un partido absolutamente inolvidable de Emilio Butragueño, autor de cuatro tantos en Querétaro, España logró la clasificación con una goleada (5-1) que es historia de la selección nacional.
Todo el paÃs soñaba con algo grande, con una gesta mundialista, la pasión se desbordó. En cuartos esperaba Bélgica, un gran rival liderado por una estrella como Enzo Scifo. La confianza era absoluta, pero el partido no fue como se esperaba y un tanto de Ceulemans puso por delante a los Diablos Rojos. Y cuando todo parecÃa perdido, un gol de Juan Señor (sÃ, otro, como el que le hizo a Malta) a cinco minutos del final mandó el partido a la prórroga.
Sin que pasara nada en el tiempo extra, serÃa la tanda de penaltis la que decidirÃa quién pasaba a jugar las semifinales ante la Argentina de Diego Armando Maradona. Y en ella, emergió uno de los villanos más recordados para el fútbol español: el guardameta Jean Marie Pfaff, portero belga del Bayern Múnich.
No falló Señor en el primer lanzamiento, pero sà lo hizo Eloy, al que Pfaff le adivinó las intenciones. Chendo, Butragueño y VÃctor Muñoz anotaron sus lanzamientos, pero también lo hicieron los cinco lanzadores belgas (Claesen, Scifo, Broos, Vervoort, Van der Elst) ante Andoni Zubizarreta. España estaba eliminada, el paÃs despertó de su sueño dejando una herida que tardó muchos, muchos años en cicatrizar.
