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De su oportunidad perdida con Almodóvar a su tragedia familiar: la vida personal de Jorge Sanz

Publicado: abril 8, 2026, 8:08 pm

Ángel, el personaje interpretado por Zack Gómez-Rolls, es un entrenador personal al que la vida le sorprende con una noticia que ya no esperaba recibir: está embarazado. Así comienza una de las cintas más novedosas de la última edición del Festival de Málaga. Se titula 9 lunas, se estrenará el próximo 3 de julio, está dirigida por Patricia Ortega y cuenta con varios actores para representar cómo influye el cambio en la vida de Ángel el hecho de estar esperando un bebé en su interior y tener que detener su hormonación como hombre trans. Y ahí entra el actor Jorge Sanz, quien da vida al padre del protagonista.

A pesar de que solo tiene 56 años, el madrileño es uno de los actores que más tiempo lleva trabajando en la industria cinematográfica española. A pesar de que muchos recuerden que apareció con 11 años interpretando a un joven Conan el bárbaro en la película homónima, lo cierto es que ese no era siquiera su primer papel, dado que ya había participado en otras películas como La miel, de Pedro Masó, su verdadero debut, así como en otras citas como Los locos vecinos del segundo, El canto de la cigarra o Dos y dos cinco.

«Me presenté al casting de Conan porque mi madre vio un anuncio en el periódico y no sabíamos si era para un anuncio de galletas o qué. Éramos 400 niños, con sus respectivas 400 mamás. Cuando ya me iba, saliendo por el portal, ya en la calle, apareció la gran actriz Amelia de la Torre, que estaba también en la película: ‘¿Pero a este le han hecho ya prueba de cámara? ?Ah, no? ¡Pues ven!», rememoró el actor en el programa Aquí la tierra, de RTVE, donde añadió que obtuvo el papel por ser fotogénico. «La gran historia es la del chaval que ya tenían elegido», finalizaría.

Y esa forma de quedar bien en cámara es la que, en realidad, le había conseguido el que tendría que haber sido su primer papel importante. Y quien sabe si el comienzo de una carrera igual a la que ha tenido. Porque a Sanz, hijo de militar y de empresaria con familia numerosa —eran cinco hermanos—, le ofrecieron ser Tito en la mítica Verano Azul, si bien sus padres se negaron por la enorme duración del rodaje, así como finalmente tampoco pudo participar en el último episodio, en el que también iba a aparecer, por culpa del mal clima.

Pero son cosas de la profesión, las casualidades y los tiempos, que él ha aprendido a aceptar. Por ejemplo, que gracias a la cinta protagonizada por Arnold Schwarzenegger pudo poco después hacer Crónica del Alba. Valentina, un rodaje en el que coincidiría con otra niña, Paloma Gómez, que con los años sería uno de sus grandes amores. O su historia con Pedro Almodóvar, de la que volvió a hablar recientemente en el programa Historia de nuestro cine, explicando que él iba a ser el protagonista de Carne trémula antes de ser sustituido por Liberto Rabal.

Al fin y al cabo, venía de una carrera prácticamente inmaculada, con títulos tan importantes como Mambrú se fue a la guerra, de Fernando Fernán Gómez, o El año de las luces, de Fernando Trueba, donde compartiría pantalla con Maribel Verdú, que también fue su partenaire en la oscarizada Belle Époque. Amantes o Libertarias, de Vicente Aranda, ¿De qué se ríen las mujeres?, de Joaquín Oristell, o Los peores años de nuestra vida, de Emilio Martínez Lázaro, le hacían encarar el rodaje con Almodóvar siendo una estrella, amén de que ya tenía un Goya —lo ha ganado una única vez de seis nominaciones— por Si te dicen que caí, en 1989.

«Trabajé una semana con él», reconoció en el programa de La 2, así como que el director manchego tiene «una personalidad característica» y que requiere una enorme «sintonía». «Y yo en esa época estaba pues a otras cosas. Era un chulito arrogante de 22 años», añadió, amén de que le faltó «entenderle, entender su mundo». A su paso por Masterchef Celebrity dijo: «El propio Almodóvar me dijo, mientras tomábamos una copa, que la cosa no funcionaba. Llevábamos una semana trabajando ya, fue un trauma. Creo que me pilló en un par de renuncios, riéndome de algo que habría hecho él. Me echó por ser un gallito».

Pero a Jorge Sanz, de igual manera, ahora no se le caen los anillos cuando ha de hablar de las personas de la industria que le han ayudado en sus peores momentos, como cuando, después de la pandemia, tras un tiempo sin trabajar, se encontraba en un bache económico. «No debo nada a nadie. Bueno, sí, a Antonio Resines y también a Santiago Segura, que me llevan manteniendo dos años. Afortunadamente, tengo muy buenos amigos», reconoció en Deluxe.

Y es que en aquella época a Sanz le había tocado vivir una enorme tragedia familiar. Él saltó a las páginas de papel couché por su relación con Yaël Barnatán, hija de la diseñadora Elena Benarroch, una amiga íntima de Isabel Preysler, si bien tras cuatro años coincidió en el teatro con Paloma Gómez y el pasado común hizo que pareciese el amor, estando juntos 11 años, hasta 2006, tiempo en el que tuvieron un hijo, Merlín —que hoy por hoy también trabaja en el cine como especialista—. Sin embargo, en 2019 la actriz fallecía tras una larga enfermedad.

Para entonces la vida personal del actor había cambiado. Y mucho. Por un lado, se había casado en 2016 con la empresaria francesa Aurélie Dominguez, quien había sido su jefa de prensa y con quien unos meses antes había tenido otro hijo, Lope. Pero además Jorge tiene apadrinado a un joven de 19 años que, ha afirmado, «se ganó el corazón de todos y es uno más de mis hijos».

Pero también hay que hablar de Marta, la hija que le ha convertido en abuelo con dos bebés, nacidos en 2021 y 2024. A Marta la conoció cuando ya tenía 18 años. La historia la rememoró para la revista ¡Hola!. «Era 1990 y yo estaba en Asturias rodando la serie Los jinetes del alba. Me enamoré de su madre, Isabel. Tenemos los mismo gustos musicales [el actor es un fan de Bruce Springsteen] y todo empezó porque me dejaba poner música en su bar. Fue una relación breve. Ella se quedó embarazada y decidió tener al bebé sola. Yo terminé la película y me fui», rememoró.

Aunque la joven se crio con su madre y fue adoptada por la futura pareja de esta, Sanz no se olvidaba de ella. «Estuve meses escribiendo en una libreta todo lo que quería decirle. Y el día que cumplió los 18 años la llamé. Nos reencontramos. A los tres mes ya estaba viviendo conmigo en Madrid. Me quiere con locura y yo la quiero con locura», ha dicho el intérprete, que ahora pasa sus horas con sus nietos, cuidando el jardín de su casa en Torrelodones o viajando en moto, una de sus grandes pasiones.

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